Mis criptocarajitas, mis hijos y 100 matas de aguacate

La criptomoneda es la nueva solución que tiene el gobierno para resolver este tremendo problema. No dudo, que sea así, pero hay una cosa que dentro de mi ignorancia no logró resolver. Los voceros del gobierno han dicho que el criptoactivo, será imposible de manipular y manosear al antojo de alguien.

No coloco en duda tal afirmación. Como criptoactivo, no hay información en mi cerebro que me permita procesar más o menos con cierta lógica esto. Como no entiendo mucho o casi nada, trate de explicármelo (y explicárselo) de una manera para complicarles la vida a mis lectores y lectoras.

Partamos que en vez de madre soy el padre de tres linda chicas y unos hijos, que son unos demonios. Cada una de mis hijas tiene 90, 60 y 93. Son de esas chicas comerciales, que los medios han tipificados como las más buenas de las buenas y sus hermanos (mis hijos) lo saben. Saben que esas chicas por su físico valen oro o petróleo.

Mis hijos de los cuales soy padre, saben que sus hermanas pueden ser y sé dicen: estas tres chicas son un recurso humano codiciado y las tres son un criptomoneda, con el valor que se cotiza una buena hembra en el mercado sexual.

Supóngase que estos hijos medio bandidos, hacen de estas tres chicas una criptomoneda o criptoactivo y concretan un contrato de compra venta por las tres chicas.

Yo que tengo este par de joyas como hijos, tengo además un fundo con 100 matas de aguacate. Mis hijos se componen para crear con estas chicas una criptochicas o criptoactivo y las respaldan con 100 matas de aguacates que ya están a punto de producción. Una mata de aguacate (un ejemplo) se cotiza en el mercado agrícola actual se en 50 dólares.

Si alguien tiene se pone o es tenedor de ese contrato de compraventa ahora y a los tres años, mis matas de aguacates tienen un valor de 150 dólares (ejemplo) y mis chicas perdieron el encanto; el que tiene ese contrato de compra venta y los 500 dólares, que fue el valor que tenían mis chicas cuando alguien concretó el contrato, decide quedarse con mis matas de aguacate y yo como un padre que tuvo unos malos hijos, que negociaron a mis hijas con respaldo de una matas de aguacate, me quedé con mis hijas todas de desbaratadas y sin matas de aguacate. El tenedor del contrato pidió que le dieran mis matas de aguacates, que eran de toda mi familia y no sólo de mis hijos varones.

Espero no hayan entendido nada



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Amaranta Rojas


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