Nuestro “rey” Momo y los disfraces de los soles en carnaval

En los últimos años, a pesar de la crisis que vive el país en donde ni siquiera los hospitales tienen termómetros, gasas, oxígeno y medicamentos, al parecer hay algunos quienes desde el poder sueñan cual "rey" Momo en celebrar el carnaval con mucho festejo, tal vez porque les encanta mostrar los diferentes disfraces políticos que conforman sus cenáculos de ebriedad y derroche.

Uno de los disfraces muy peculiares que integran esa cúpula del poder de este "rey" Momo está integrado por un acompañante de su "majestad", a quien señalan como "segundo al mando", es decir, quien ostenta el mejor disfraz. Por ello, es probable que el susodicho disfrute mucho aparecer en pantalla con un mazo, cual "capitán cavernícola", aquella comiquita que demostraba el cómo aquel personaje empleaba tal garrote. No hay que olvidar que el protagonista de este disfraz se hace llamar entre sus íntimos como el "dios-bello" del carnaval político que controla a Venezuela, porque según él, tanto su nombre como apellido representan el génesis y el apocalipsis de las riquezas materiales que rodean todo su entorno de carrozas, desfiles, banquetes, bebidas, súbditos y garotas. En otras palabras, su disfraz representa cada uno de los soles que aparecen en todos los carteles.

¡Claro! La elocuencia de los disfraces políticos también se combina con el color verde de las prendas y vestimentas militares. Suponemos que esa es la razón, por la cual el mencionado color continúa siendo el preferido de quienes controlan las armas con las que protegen al rey "Momo" de cualquier ataque que ose irrumpir en su imperio. ¿Y por qué el dueño de este disfraz no permite que le alteren el color verde de sus uniformes? Pues, sólo bastaría ver a sus familiares viviendo en la "madre patria" para comprobar la calidad del disfraz de quien lo ostenta cuando habla de "nacionalismo", o en su defecto, si por alguna causa esa familia debe salir de ese país, el portador del disfraz prefiere que los suyos vayan a vivir a los países sin ejército, porque sabe que entre tantos disfraces que acompañan a su "rey" Momo, ante cualquier eventualidad "carnavalesca" que pudiese ocurrir sin importar la fecha del año, no tenga que arriesgarse en ver que todos sus consanguíneos terminen vestidos con el mismo color y sin disfraz.

Otros quienes tienen disfraces complementarios son un hermanito y hermanita. Ambos usan anteojos para no equivocar los libretos ni siquiera cuando afirman que un país que muere de hambre puede alimentar a tres países. Son especialistas en vestir con disfraces, incluso cuando visitan las tiendas más afamadas de Europa, o cuando uno de ellos se desplaza como un ciudadano de a pie en México, (situación que nunca hace en Venezuela), aunque ese disfraz en algunos casos no le evita ser chuleado por la concurrencia que encuentra en su camino. Los disfraces de estos hermanitos dan para todo. Desde aparecer como "comunicadores", hasta "plenipotenciarios". O sea, autodenominarse como otra especie de "dioses terrenales" que puedan competirle el poder a cualquiera que se disfrace sujetando un mazo.

También existe alguien que se disfraza con máxima lealtad como acompañante del rey "Momo". Vive hablando de que seremos un "país potencia" y usa un disfraz muy peculiar con el lenguaje para ocultar los aumentos de precios, cuando señala ante las cámaras de televisión en presencia de comerciantes y empresarios que éstos deben "regresar" a los valores del año anterior, pero en la praxis eso no funciona porque si algo rompe cualquier disfraz económico es la realidad del monstruo de la hiperinflación.

Hay un individuo que se disfraza cual reptil que cambia con velocidad de colores, a quien le hace falta autoproclamarse como el "santero del carnaval revolucionario". No sólo se disfraza de "agricultor urbano" sin que hasta la fecha nos haya presentado aunque sea una cosecha de lechuga de algún cultivo hidropónico, sino que nos prometió comer "conejos", y ahora es "protector" de uno de los estados en donde la población no quiere ver al "rey" Momo ni en pintura. Es curioso, pero son tantos los disfraces que ha vestido este sujeto que podemos afirmar que todas sus declaraciones son una especie de yambos para intentar convertirse en el mejor payaso del circo de carnaval.

Uno de los que se disfraza cual "Torombolo", pero que le encanta vestir de traje de etiqueta en cada una de sus visitas al exterior, ha dicho que en Venezuela se atiende la "salud" del 100% de la población, mientras mueren pacientes por falta de diálisis o niños por sarampión, difteria y paludismo. Quien usa ese disfraz dijo en una oportunidad que un cartón de huevos tenía un costo de Bs. 420, y hoy asciende a la suma de Bs. 500 mil, lo que equivale a la suma de dos salarios mínimos. Con razón hace honor al nombre del disfraz seleccionado dentro de la comparsa que acompaña a su "rey" Momo.

En este carnaval de complacencia no podemos olvidar el disfraz que tienen cuatro integrantes de un órgano electoral, como si cada una de ellas fuera representación de las cuatro leyes espirituales. Verbigracia, desde la afasia de su principal vocera para mostrar los resultados de "8 millones de votos" que habría obtenido la "constituyente" del circo. Explicar el por qué los partidos políticos o electores en el exterior quedan "autoexcluidos" de cualquier elección "democrática". Justificar las razones de que "no existe" doble militancia para quienes apoyen al "rey" Momo cuando este usa la expresión, "al decir soy digo somos", en el contexto de su nueva organización política. O concluir explicando que se adelantan unos comicios presidenciales por "asfixia". En otras palabras, la eupraxia lingüística de estas integrantes en la claque electoral, revelan que en cuanto a disfraces, si es necesario vestirse de religiosa sin pecados no hay límite que valga. Es decir, el disfraz de estas cuatro señoras, consiste en convertirse en la eucrasia ante nuestra discrasia.

Por último, nuestro "rey" Momo jura y perjura que es muy querido en sus apariciones al repetir una y otra vez ante los mismos espectadores que "vivimos de maravilla". En consecuencia si usted llegar a ver a millones de venezolanos desnutridos, u otros miles y miles que buscan un mendrugo en el medio de la basura, son personas "disfrazadas" que forman parte del carnaval, mientras la cúpula de su majestad en esta "obra de teatro", actúa como una nueva oligarquía haciendo "traslados" de millones de dólares entre cuentas personales de Europa y los llamados paraísos fiscales.

Sin duda, que el carnaval ha dado para todo. Tenemos una inmensa mayoría en el carnaval de la miseria, y una minoría que junto con el "rey" Momo disfrutan más allá de los soles y disfraces del poder. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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