Incertidumbre en la proyección del Estado socialista venezolano, el fracaso de Maduro

No es para menos.

En estos tiempos difíciles, la corrupción se ha ganado las principales cintillas en varios países y, ha tomado auge hasta llegar a estado público. La peor cachetada que un pueblo confiado puede recibir de aquellos en quienes creyó y apoyó, es que éstos usen esas posiciones para enriquecerse, en directo perjuicio de aquellos que lo llevaron a esos cargos.

En los totalitarismos, la corrupción tiene vía libre y nadie puede enterarse, oponerse, denunciar o condenar lo que sucede en el país. Frente a una tiranía, la democracia parece débil por la compra de conciencias y las personas son presa fácil de la seducción y, la colectividad, muchas veces debe ir a instancias legales para llamar a responsabilidad, a quienes compartieron prebendas y no saben ejecutar sus funciones laborales.

Aunque cueste creerlo y reconocerlo, ¡vamos por ese camino! Los objetivos indicadores sociales de la desigualdad, del desempleo, de la precarización del mismo, de la pauperización y del alto endeudamiento salarial, de la concentración de la riqueza, de la deserción escolar, del crecimiento del número de personas habitantes de la calle, de la corrupción, del tráfico de influencias, del desencanto de la gente con la política, nos llevan a que nos estalle en la cara el Estado fallido.

Ya hemos perdido, algunas batallas, si no ya, de la seguridad ciudadana en varios órdenes, desde los barrios hasta los puestos migratorios

Raymundo y todo el mundo está entrando fácilmente ante fronteras porosas; la matazón en las carreteras y la enorme inseguridad al transitar por ellas; la pérdida paulatina de la soberanía y la seguridad ecológica en los parques nacionales cediéndosele al narco; la seguridad carcelaria sigue precarizándose; la policía judicial en restricción de gasto frente a la abundancia de recursos del crimen organizado.

Hay una realidad, tenemos que dejar atrás las mezquindades y crear un solo bloque institucional para elevar hechos de competencia y derrotar a quienes vienen perjudicando la imagen del comandante, Hugo Chávez Frías e ir a los impulsos primarios de la patria y así fomentar techos de jurisprudencias jurídicas que vayan en defensa de la nación bolivariana.

Venezuela, existe y, somos una entidad histórica con unidad geográfica, integrada por diferentes territorios y, cada uno tiene su propia Constitución, somos un Estado federado y lo definimos como Estado y nación moderna, dibujada por Chávez Frías.

En consecuencia, dependemos de una estructura institucional abierta y respetuosa para con todos. Venezuela, existe.

Dejemos, la estupidez y reforcemos nuestra posición común ante el mundo y fuimos elegidos para ser la puerta de la Cuenca del Caribe.

Somos América Latina.

Tenemos que desarrollar nuestro propio proceso político. De manera consensual y crear los recursos como mecanismos necesarios para tener una entidad integradora de todos los ciudadanos que residen en nuestro territorio. Algunos están en otras cosas, pero, me preocupa que las dos Asamblea no legislan y fomentan dudas entre nosotros.

Necesitamos un liderazgo serio con una izquierda unida sin militares en puestos de comando civil, porque han fracasado en la administración del país, motivando a la corrupción., necesitamos un proyecto emblemático.

Dejemos, las escaramuzas menores y vayamos a un bloque de lucha unitaria, porque, necesitamos resolver problemas institucionales y dejar atrás la corrupción, dilucidar el camino hacia el combate del pensamiento a través del debate de ideas o de quien las inventa, el Estado Socialista no quiere hombres paquidermos,

Necesitamos elegir hombres con ideas y capacidad de gestión. De esas, no hay muchas, creo en las ideas. Habrá que hablar de personas, pero de personas con ideas. De esas, no debe sobrar ninguna, lleve el tiempo que lleve. Habrá que incorporar nueva savia y habrá que contrapesar posiciones, pero a la gente con ideas hay que saber esperarla y aguantarla, porque acaba resolviendo los problemas. Churchill, por ejemplo, al que acudieron con 64 años. Los que sobran son las/los que no tienen ideas y que, más que resolver problemas, se dedican a crearlos.

Entre los pensadores, es normal caer en tentaciones verbalistas, es decir, pensar que las cosas son de la condición con la que se las denomina. Entre los políticos de salón es fácil encubrir vocaciones de aprendiz de brujo. Entre los vicarios de los poderosos es frecuente que nos encontremos con meros lectores de augurios o intérpretes de signos revelados. Entre los políticos -entre los malos políticos, mejor dicho- es habitual también la tendencia a buscar chivos expiatorios y a identificar como traidores a las esencias eternas a aquellos que muestran sus desacuerdos. No se trata de algo extraño. Frente a quienes se asombran ante cualquier acontecimiento que exceda de los ámbitos de su control o se produzca en el círculo exterior a sus conocimientos, siempre ha habido lugar para que ejerzan su oficio -y vivan de él- los transmisores de la verdad revelada, los intérpretes del altísimo y los vicarios castrenses; frente a quienes se dedican callada y humildemente a intentar entender las cosas que pasan, siempre han existido los simplificadores, de la realidad, los escolásticos, los meros clasificadores artificiosos y los descubridores de fórmulas mágicas; frente a quienes deciden rectificar comportamientos y corregir errores para dar mejor respuesta a las ansias sociales, siempre han existido los inquisidores movilitas, los buscadores de culpables, los exorcistas del maligno y los amantes de la hoguera y del fuego eterno.

En el campo socialista, hay gente de izquierdas y derechas. Los de derechas son malos, apoyan las propuestas de Maduro Moros (en concreto, han votado a Elissami como portavoz), y pueden ser clasificados como social-liberales. ¡Y los de izquierdas, que son los buenos, están del otro lado, han mostrado a estas alturas de la película! - su oposición nítida a la política económica del Gobierno personificada por Nicolás, y son los auténticos socialistas o socialdemócratas. Así de fácil, así de clarito y así de definitorio, para el presente y para el futuro.

Es decir, nuestro presidente juega a la candelita con dos fundamentaciones



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Emiro Vera Suárez


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