No nos queda mucho tiempo

Está andando un colapso económico-social, que nadie puede ocultar y si seguimos como vamos, empecinados en los mismos errores y abulia, no nos queda mucho tiempo de vida republicana y de revolución bolivariana, socialista y chavista. En la República Bolivariana de Venezuela estamos viviendo una muy grave crisis económica generada por el sector privado, es decir, por los especuladores, los que ralentizan, acaparan y aplican desabastecimiento programado, atenidos al supuesto de un irreal e hiperinflado cambio de divisas en el que nos imponen diariamente una subida de precios que han llevado a la millonización de la economía, en todos los productos y servicios, que va en aumento diario y de cada seis horas (Verbigratia, Farmatodo y cadenas de supermercados, entre otros), al punto de que ya, sin siquiera haber entrado en vigencia el nuevo cono monetario y su respectiva reconversión, nuestro nuevo signo monetario, el Bolívar Soberano (B.S.) ha sido devaluado en los últimos tres meses, más del mil por ciento (+1000%), de manera escandalosa e insostenible para cualquier trabajador honesto o familia organizada, porque los comerciantes decidieron hacer crujir la economía, desde abril hasta el veinte de mayo y posterior a las elecciones, en lo que va del mes de junio del presente año.

Esta dinámica económica impuesta a la sociedad venezolana es terrorista y anárquica, en la que, por una parte, ha hecho híperpluscuammillonarios a los ricos y ha permitido emerger a una nueva clase social de nuevos ricos bachaqueros y corruptos en general, mientras que por la otra, ha arruinado a la clase trabajadora, es decir, a la mayoría nacional, la que no resiste ya, ni tiene capacidad de subsistencia y sobrevivencia económica ante el desangre que representan los comercios y servicios, excepto los servicios que provee el Estado venezolano.

La verdad sea dicha: ha sido mucho el discurso y nula la acción gubernamental para enfrentar este flagelo, aún cuando el diagnóstico y la denuncia han sido oportunos. Pero, si de verdades se trata, la otra verdad que poco mencionamos, como complaciendo a oídos sensibles o como creyendo que por no hablar de lo que nos espera en poco tiempo, eso no sucederá, es que no nos queda mucho tiempo de vida republicana en revolución, si seguimos empecinados en los mismos errores y en seguir haciéndolo mal, porque las actuales condiciones de crisis económica y social son excelentes para la conjura que están adelantando contra el chavismo como expresión político-social y hegemónica, lo que pasa por el golpe de Estado contra Nicolás Maduro, con la estafeta de insurrección popular.

Reiterando en términos de una conciencia práctica, sucede que nos queda poco tiempo de paz y de gobierno revolucionario (según sus cálculos y planes), luego de la tensa calma, resistencia de los pobres y del libertinaje económico en el que los más arrechos y amos del país, la burguesía, las transnacionales asentadas en territorio venezolano, los comerciantes y llamados empresarios en esta economía parasitaria y financiera, abiertamente han retado al gobierno que preside Nicolás Maduro, se han burlado de él y del Pueblo, desacatando, incluso, lo acordado con este gobierno, respecto de los llamados e inexistentes "precios acordados", pues caímos en un estado de anarquía económica y social, desde el año 2014 hasta hoy, en donde los que tienen dinero son los verdaderamente empoderados, mientras nosotros como "Pueblo", hemos entendido mal el sentido de empoderamiento, de soberanos, porque no nos han trasladado ningún poder real, ni nosotros hemos sabido asumir lo que por derecho y por ley nos corresponde. Y lo que se tiene por derecho natural, no se pide. Todo lo contrario. Como Pueblo, lo que más hemos aprendido y practicado, es a administrar la crisis y a hacer lo que a otros les corresponde hacer por obligación. Es mentira que estamos empoderados.

En esas mentiras disfrazadas de consignas, bailoterapia y hacer cosas que no significan nada de empoderamiento, han transcurrido todo tipo de desmanes y cuando a alguna UBCH, algún CLP o alguna Comuna, se les ha ocurrido actuar o enfrentar el sobreprecio diario, la especulación, el contrabando abierto hacia Colombia, Brasil e islas del Caribe, los supuestos empoderados hemos quedado como unos mismos pendejos, desautorizados y, en muchos casos, agredidos por funcionarios de la gloriosa Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), quienes protegen los comercios y servicios de los ladrones con patente, hasta el punto de que estamos a merced de la desgracia que nos impongan, sinque podamos ni siquiera quejarnos. Distribuir, llenar bolsas, hacer colas en silencio, bajo sol y agua por largas horas, repartir las bolsas de los CLAP y hacer lo que los alcaldes y el resto de funcionarios no hacen como corresponde a sus trabajos, no es empoderamiento. Más allá de las buenas intenciones y de los paliativos como las cajas o bolsas de los CLAP, hechos como éstos, denotan que se nos jodió la vida ciudadana, miserablemente, haciéndonos perder tiempo del buen vivir y del vivir bien.

Mientras tanto, no podemos despreciar que en la escena política nacional está la derecha, nada maltrecha, por el hecho de haber perdido elecciones y haberse replegado electoralmente, puesto que ello ha respondido más a un ejercicio y táctica de la oposición de acuerdo con la agenda y los planes imperiales, que a una imposibilidad electoral, si ellos hubiesen escogido ese camino que despreciaron, para arrebatar el poder en su totalidad, por otros caminos.

En estos momentos, esa derecha se apresta a atacar en el momento menos esperado, con apoyo y vanguardia bélica del gobierno estadounidense y de las fuerzas militares y paramilitares colombianas, contando con el valor agregado que significa la rabia de la mayoría del Pueblo y aprovechando que la lealtad electoral hacia la pervivencia del chavismo no significa que esté en igual correspondencia hacia la persona de Nicolás Maduro, tal y como lo expresan en los diversos espacios de la vida social y que los aduladores de oficio intentan ocultar. Esa derecha está coordinada y, aunque, aún no se muestra deliberadamente, articulada, está movida por intereses subalternos, pero muy eficientes, para los fines imperiales y para quienes se han hecho hasta hoy, híperpluscuammillonarios: robar todos los recursos energéticos, minerales y materiales, de manera institucionalizada.

Tampoco es nada despreciable que esa derecha que está moviéndose en un golpe de Estado, con la estafeta insurreccional, está consolidada y a la espera del momento oportuno, en muchos elementos de la FANB, incluso, en unos cuantos de los más cercanos al Presidente Nicolás Maduro. Yo en su lugar, cambiaría a los pilotos y a los removidos les averiguaría hasta el caminado y no habría la menor duda de que esos elementos, no solo odian a Nicolás Maduro, sino que se aprestan a la traición, como conjurados que son, desde hace rato.

Ahora bien, es muy preocupante que un gobierno y una revolución que están a las puertas de una crisis de gobernabilidad sustentada en una crisis económica a punto de colapsar, debe aprestarse a cambios profundos y medidas de emergencia que sean visibles a la población y que en cada ciudadana y en cada ciudadano expresen un revanchismo necesario contra los ladrones y especuladores, que reflejen y avizoren que en poco tiempo, a corto y mediano plazo, esta tragedia y crisis económica se reviertan en mejores condiciones de vida.

Por lo antes expuesto, en estos momentos, el gobierno revolucionario y chavista que preside Nicolás Maduro, no puede detenerse a cuenta del diálogo y la paz, a complacer y a entenderse con todos los sectores. Nicolás Maduro, sabe y debe entender que:

1. De nada sirve intentar ganar tiempo, cuando Fedecámaras-Venamcham quiere la liquidación del chavismo y de toda reivindicación con visos chavistas y socialistas adelantados desde el año 1999;

2. De nada sirve seguir dándole dólares preferenciales a los mal llamados sectores productivos o sector privado, cuando ni la producción, ni los precios al público se corresponden con este privilegio;

2. De nada sirven los diálogos y excarcelación de personas y sectores que no han tenido remordimiento alguno por los daños e intentos de homicidio frustrado, genocidios promovidos y causados directamente, cuando les vemos persistir en la violencia que está empezando a manifestarse en los conatos de guarimba que hoy vemos en las puertas de universidades emblemáticas, a cuyas autoridades golpistas el gobierno les tiene culillo;

3. De nada valen los diálogos y acuerdos con el sector bancario privado, cuando observamos que persisten en el boicot económico y exigencias destempladas, que apuntan a la miserabilización de la vida económica y social de la mayoría nacional;

4. De nada sirven las complacencias y tratamiento suave con el sector comercial de alimentos, medicinas y de servicios, los que ya garantizaron sus fortunas en dólares y están dispuestos a seguir invirtiendo en gastos y boicots para derrocar a Nicolás Maduro.

En fin, en este país, para que no liquiden al chavismo y no perdamos la hegemonía del poder político, sólo nos tenemos, como el uno al otro: Nicolás Maduro al Pueblo y el Pueblo a Nicolás Maduro. Hace falta que uno confíe ciegamente en el otro y viceversa, sin andar buscando entenderse con terceros que son los causantes de esta grave crisis económica. Vendrá el lobo de tanto advertirlo. Vendrá el inminente golpe de Estado, hagamos o no, lo que tenemos que hacer. La diferencia está en que si actuamos primero y con mano dura y firme, podemos conjurar el golpe, levantar la economía productiva sin ellos y consolidar la revolución bolivariana, socialista y chavista. No contamos con mucho tiempo. Yo también me reuniría hasta con el diablo. Pero, primero les partiría el alma a todos los que están desangrando y reventando económicamente al Pueblo, los reduciría y sometería a las leyes. Y luego de doblegarlos, el diálogo con el Presidente Nicolás Maduro sería con menos prepotencia y desde otras condiciones favorables al Pueblo y la revolución.

NOTAS NECESARIAS

1. Anclar el valor del Bolívar Soberano (B.S.) al Petro, es la solución más efectiva e inmediata, para salvar al Pueblo y la economía nacional que los colegas, Víctor Theoktisto y Emilio Hernández, del Observatorio del Blockchain, de la Universidad Nacional Experimental Simón Bolívar (UNESB), también conocida como USB, han predicado hasta el cansancio. Ojalá, en esta onda de diálogo, el Presidente Nicolás Maduro los escuchara y tuviesen una reunión de trabajo al respecto. Con esta decisión política de orden económico se mandaría al carajo el tráfico de dólares y la devaluación arbitraria del Bolívar. Sólo habría que emitir billetes y monedas de menor denominación que el B.S. Por cierto, que el Petro como criptomoneda no se ha hecho asequible al Pueblo trabajador, en los términos actuales y con la velocidad de morrocoy que llevan las propuestas de apoyo a las cajas de ahorro de los trabajadores.

2. La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), se reunió con el Presidente Nicolás Maduro. Apenas salieron estos prelados de la reunión, Monseñor Diego Padrón y sus cómplices ordenaron que en los púlpitos de cada iglesia, el domingo pasado acusaran al gobierno de retenerles en el Puerto de La Guaira, medicinas supuestamente traídas por la organización Cáritas. Esas medicinas no han llegado nunca a Venezuela. Y Cáritas sigue en la farsa de la ayuda humanitaria. Esta componenda la sabe y comparte el Santo Padre, Francisco.

3. Acaban de descubrir el agua tibia. Todo el mundo sabe que los choferes, dueños de transporte urbano y extraurbano se han hecho milmillonarios, junto con sus peluches, con el negocio de la reventa del efectivo que recogen diariamente y la anarquía en el precio de los pasajes, con el aval de las autoridades locales, regionales y nacionales. Es falso el paro de transporte. Lo que hacen es quitarle los avisos de las rutas a sus autobuses, camionetas y carritos, para piratear en las mismas rutas al precio leonino que les ha dado en ganas o montar tours de venezolanos que emigran a Colombia y Brasil. Esto demuestra nuestra incapacidad como Pueblo Soberano y, sobre todo, del gobierno nacional, regionales y municipales, para enfrentar esta anarquía del transporte y este latrocinio institucionalizado, que algunos ingenuos pretenden que terminará aprobando aumentos de pasajes, para complacer a este sector. Este vicio y delitos seguirán entre ellos, a menos que se les confisquen sus unidades de transporte y se pongan a disposición del Pueblo, se les quiten las rutas y licencias y se creen nuevas rutas y líneas de cooperativas. Mientras tanto, todas las unidades de transportes de instituciones del Estado, ministerios, gobernaciones, alcaldías, institutos autónomos y universidades, deben salir a prestar este servicio, a precios solidarios, inmediatamente. De no hacerlo, convalidaríamos al sector del transporte en robo, usura y boicot.

3. Hay mucho dolor por los hermanos guatemaltecos, causado por el volcán de Fuego. Pese a su presidente malinche y mezquino, el gobierno venezolano le ha tendido la mano solidaria, que no deberían rechazar, pues los venezolanos nunca cobramos, ni chantajeamos, ni sobornamos, ni le imponemos nada a ningún gobierno, tal y como sí hacen desde el imperio estadounidense. Por encima de todo, están nuestros pueblos sufrientes.

4. La salida de la Casa Blanca del retroconservador y pornopuritano, Donald Trump, cada día está mar cerca. Su Vicepresidente se está encargando de echarlo del gobierno y quedarse con la presidencia, ayudado por los republicanos y conservadores. Cada extravagancia y error de Trump lo aleja del poder y consolida a Mike Pence. Falta un empujoncito de Stormy Daniels y ¡Adiós, Trump!



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Luis Alexander Pino Araque


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