Retornan los exterminadores

Lo del retorno es en realidad un decir…ellos nunca se han ido. Pero digámoslo así: regresan los vándalos, los blancos cristianos con sus crímenes. En honor a ciertas verdades, no me atrevo a llamarles bestias porque estos últimos son seres mansos que ayudan a llevar la carga del campesino que nos da de comer, como tampoco inculpar al Cristo de Palestina por la manoseadera de su nombre y el uso que se le está dando para ocultar o justificar los más atroces crímenes. En todo caso, la humanidad de este 14 de abril de 2018 amaneció con el corazón fruncido, un terror paralizante le atacaba; Siria, el país de los jazmines blancos estaba siendo bombardeada.

A los impíos, herejes, ateos, paganos y escépticos de este mundo se nos viene encima el vendaval justiciero de la memoria histórica. Su energía nos conduce a reencontrar nuestros orígenes. Imposible olvidar 2000 años de crueldad, mentira y avasallamiento y 500 años de catolicismo impuesto. Recordar el genocidio que los españoles aplicaron a nuestros pueblos indígenas significa tropezarnos con el espíritu abominable de los supremacistas europeos. Fueron ellos los que cometieron en América, Africa y Asia los más inenarrables crímenes sin juicio de Nuremberg, como tampoco lo tuvieron los cruzados franceses del siglo XIII. La historia nos cuenta cómo el papa Inocencio III y el rey Felipe Augusto de Francia, basándose en la bula del Papa Lucio III "Ad abolendam" de 1184, decidieron dar inicio en el año 1209 a la Primera Cruzada para exterminar a los Cátaros, herejes propiciadores del amor terrenal, aunque el motivo real de esta persecución iba más allá… los Cátaros se negaban pagar los impuestos al Vaticano y horror de los horrores, se negaban a creer en el dogma de la Trinidad. A 809 años de aquel genocidio, vuelven los franceses por sus fueros. En esta oportunidad, obedeciendo a un nuevo documento casi sacro emanado de Washington. Inglaterra, Canadá y otros países serviles dan forma a la nueva cruzada, esta vez contra Siria. Las bulas del pontífice norteamericano se transformaron cual milagro bíblico en misiles Tomahawk, detonantes ideales para encender una pira de 4000 años de Historia; fogata alrededor de la cual se empujan unos a otros para danzar como hienas hartadas y gritar a los cuatro vientos "misión cumplida". Se olvidan que no será el fuego eterno – con el que disfrutan amenazar - el que pueda consumir al pueblo sirio, porque tal entelequia, de existir, estaría destinada en justicia divina al agresor. Al estilo del más puro de los casos llevados por el Tribunal del Santo Oficio, los blancos cristianos del norte continúan eliminando a los seres humanos que no son de su tipo. Destruyen templos, profanan culturas, masacran pueblos y pisotean sueños en nombre del capital y del amor divino.

A estas alturas, se nos hace imposible evitar asociar el ataque a los sirios con los hechos que asolaron a nuestra América hace 500 años. ¿Acaso no se trata de los mismos iluminados de siempre? ¿Cómo impusieron los europeos sus dioses y cultura a los pueblos de América?

En 1513, el Rey Fernando II de Aragón y su hija Juana ("la Loca"), junto a la divina bendición del Vaticano, hicieron llegar a los indígenas de nuestro continente una afectuosa carta que hoy conocemos como "Requisición". Como podrá observarse, se trata del más importante precedente de los edictos de "advertencia" que se gestan en Washington y son enviados a aquellos pueblos que en Asia, África, Oceanía o América han decidido ser libres. He aquí unos fragmentos del documento original:

"Por ende, como mejor podemos, os rogamos y requerimos (…) reconozcáis a la Iglesia por señora y superiora del universo mundo y al Sumo Pontífice, llamado Papa, en su nombre, y al Rey y Reina doña Juana, nuestros señores, (…) de esas islas y tierra firme."

"Si así lo hicieseis, haréis bien (…) Y si no lo hicieseis o en ello maliciosamente pusieseis dilación, os certifico que con la ayuda de Dios, nosotros entraremos poderosamente contra vosotros, y os haremos guerra y por todas partes y maneras que pudiéramos, y os sujetaremos al yugo y obediencia de la Iglesia y de sus Majestades, y tomaremos vuestras personas y de vuestras mujeres e hijos y los haremos esclavos, y como tales los venderemos y dispondremos de ellos como sus Majestades mandaren, y os tomaremos vuestros bienes, y os haremos todos los males y daños que pudiéramos, como a vasallos que no obedecen ni quieren recibir a su señor y le resisten y contradicen; y protestamos que las muertes y daños que de ello se siguiesen sea a vuestra culpa y no de sus Majestades, ni nuestra, ni de estos caballeros que con nosotros vienen."

Cualquier semejanza como habrán visto, no es pura coincidencia…ni tampoco fue que los lideres gringos y europeos se volvieran locos de repente, sino que un grupo de desquiciados, herederos de los primeros conquistadores, han asumido a fe ciega el "destino manifiesto" de sus países y además "Por la Autoridad Divina". Es por ello que se explica cómo estos sanguinarios reviven las llamas del nazismo y basados en supuestas revelaciones divinas, quieren dar nuevo oxígeno al monstruo en agonía que ellos mismos crearan, llamado capitalismo.

Fuente: https//portalacademico.cch.unam.mx/materiales/prof/matdidac/sitpro/hist/me x/mex1/HMI/IndigenasCol.pdf



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Rubén Rivas

Merideño, Profesor de Música, con estudios en la Escuela de Música de la ULA. Egresado de la U. de Chile. Magister de la U. de Cincinnati. Autor de los proyectos de Carrera de Licenciatura en Música de la Universidad del Zulia y Universidad del Táchira.

 alcidesrivas@gmail.com      @alcidesrivas0

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