La salud en El Salvador. Un ejemplo para Venezuela

Estoy regresando de El Salvador, pequeña república centroamericana, donde el FMLN asumió el gobierno en el 2009 luego de muchos años de lucha revolucionaria. Llevan dos presidentes Funes (2009-2014) y Sánchez Ceren (2014-2019) y dos Ministras de Salud: María Isabel Rodríguez (2009-2014) y Violeta Menjivar (2014 hasta ahora). Por cierto, esas Ministras tienen una dinámica de trabajo donde se reúnen semanalmente con su presidente, para consejo de ministros y rendición de cuentas. Muy diferente de cómo se gobierna aquí en Venezuela, donde no hay contacto directo de los ministros con el presidente y donde los consejos de ministros son televisados para monólogos presidenciales.

En El Salvador, desde el 2009 se planteó una Reforma de Salud con ocho ejes de trabajo: construcción de un sistema de salud basado en redes integrales e integradas de salud, creación de un sistema de atención de emergencias, garantizar el acceso a medicamentos y tecnologías necesarias para la salud, políticas intersectoriales, participación popular en salud, creación de un Instituto Nacional de Salud, desarrollo de un sistema único de información en salud, y desarrollo del talento humano, en el 2014, con el inicio del nuevo gobierno se incluyeron dos nuevos ejes: la violencia como problema de salud pública y salud ambiental. Es decir, tienen unas políticas de salud a las que han dado continuidad y seguimiento. Publicadas en dos formatos, el formal gubernamental, y uno popular, para con términos sencillos y explicativos diseminar en la población los ejes de esas políticas.

Fui invitado para un Congreso Internacional que convocó el gobierno para evaluar sus políticas de salud. Presentaron sus logros, muchos! y sus dificultades, muchas también, su objetivo era identificar vías para avanzar y consolidar sus políticas para transformar el sector salud y mejorar la vida de la población.

La verdad es que sentí mucha envidia (de la sana), al ver a un gobierno revolucionario evaluando sus políticas de salud y mostrando como en ocho años han logrado disminuir la mortalidad infantil y materna, ahora tienen una de las más bajas del continente. Mantienen elevadas coberturas de inmunizaciones, organizaron redes integrales de salud donde participa la comunidad organizada. Publican semanalmente un Boletín Epidemiológico que sirve para discutir con los técnicos y la comunidad la situación de salud y las tareas pendientes. Cuentan con mecanismos de contraloría social autónomos, desde una organización que se llama el Foro Nacional de Salud, y que es altamente apreciada en la población.

Realmente da satisfacción observar sus avances en salud. Los felicito. Y esos logros se deben sobre todo al hecho de contar con una política nacional de salud, validada y conocida por la población, por la continuidad de esas políticas, y gracias a un fuerte liderazgo de los conductores del sector salud.

En El Salvador se han aplicado las políticas enunciadas por la medicina social y la salud colectiva latinoamericanas: la salud como derecho universal, un sistema de salud público fuerte, con políticas universales e integrales, la participación comunitaria, y la acción sobre la determinación social de la salud. Cuentan con una epidemiología crítica que permite interpretar, evaluar y transformar la situación de salud. Y los servicios funcionan y son accesibles a la gente. Sin duda, los logros en salud se convierten en uno de los factores de mayor legitimación para los gobiernos del FMLN. Por el contrario, uno de los hechos que más deslegitima al gobierno venezolano y que mayor insatisfacción produce en la población es la desatención y crisis de la salud. Es terrible el "vía crucis" que se padece en Venezuela cuando se sufre una enfermedad, o sencillamente se necesita un medicamento.

Veo los logros de las políticas de salud de El Salvador, y no puedo dejar de pensar en Venezuela. Donde la situación de salud es crítica, los indicadores desastrosos, la participación de la comunidad organizada casi nula y cuando la hay, controlada. La información epidemiológica se esconde, como si así se lograra ocultar la realidad. Donde no hay liderazgo, sino contratos y negocios.

Como quisiera que en Venezuela se pudieran evaluar nuestras políticas ¿las tenemos? Y sobre todo ver los logros en la salud de la gente. En los últimos cuatro años hemos retrocedido enormemente, ha aumentado la mortalidad infantil y materna, muertes prevenibles, y por lo tanto injustas. Estamos azotados por epidemias de enfermedades que en otras épocas estuvieron controladas. Las coberturas de inmunizaciones han bajado enormemente. La gente se muere de mengua en los hospitales. La carencia de medicinas es alarmante, y muy peligroso el anuncio que asocia su distribución al carnet de la patria, ya que las acciones de salud deben ser universales, para todos y todas, sin distingos de ningún tipo. Asociar cualquier política a un determinado carnet es discriminar a una parte de la población, lo cual es sencillamente inaceptable.

Por cierto, creo que sería una buena idea para la constituyente o la fiscalía, hacer una evaluación de la enorme inversión en salud, y la ausencia de resultados positivos. El gobierno nacional ha invertido mucho en salud, en compra de equipos (que no funcionan), en construcción de hospitales (que no existen), en remodelaciones de infraestructura (que nunca terminan), pero en cada uno de ellos se presume que deben haber habido enormes negociados y enriquecido a unos cuantos. Eso merece ser investigado y sancionado.

Para finalizar, un comentario sobre la guerra. La guerra del imperio es contra todos los gobiernos progresistas que se atreven a confrontar sus designios, también hay guerra contra otros gobiernos populares, como Bolivia y El Salvador, pero a pesar de la guerra tienen políticas y resultados positivos en diversas áreas. Reconozco que Venezuela enfrenta una dura guerra contra el imperio, pero esa no puede ser la excusa para permitir que la ignorancia, la ineficiencia y la corrupción tengan tanta presencia en el gobierno. La culpa de nuestros males no es solo de la guerra y la confrontación con el imperio, es también de nuestros errores y deficiencias. Si no lo entendemos estamos perdidos.

 

oscarfeo@msn.com



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