La trampa china y la alemana

Farsa es la comedia de género bufo, dramática, chabacana y grotesca, escrita por un dramaturgo y se representa en un escenario. Cuando escapa de su medio, puede reaparecer en la religión, la economía, el comercio o la política. Tal vez no hay escenario más propicio para la farsa, como, la política. Práctica en la cual el gobierno de los Estados Unidos es muy versado: el Maine en Cuba; la promesa del presidente Wilson de no ir a la guerra (Europa 1917); las lanchas del golfo de Tonkín en Vietnam; la persecución étnica y religiosa en Yugoslavia; las armas de destrucción masiva en Irak; la demolición de las torres gemelas de Nueva York, pretexto utilizado para institucionalizar el terrorismo; la masacre de manifestantes en Libia; salvar la democracia en Santo Domingo, Granada, Panamá, Siria y donde se "encuentre amenazada". Los venezolanos padecemos la gran farsa montada por Chávez y su "Socialismo del siglo XXI", que transformó a uno de los países de mayor desarrollo en América Latina, en limosnero. Antes, nuestros gobernantes recibían reconocimiento por los regalos que le hacían a otros gobiernos: Pérez Jiménez le construyó a Cali una urbanización para ubicar a las víctimas de la explosión de un vagón de tren cargado de explosivos. Carlos Andrés le regaló un barco a Bolivia. Y Chávez, el dadivoso, repartió a diestra y siniestra regalos a: Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Cuba, las islas del Caribe, en Harlem (Nueva York) Citgo provee a familias pobres, de combustible gratuito, para la calefacción. Pero los tiempos de las dádivas pertenecen al pasado, ahora los gobernantes venezolanos deambulan por el mundo en solicitud de limosnas.

Es tan grande el desprestigio que los precede, que sólo reciben guiños de sus anfitriones. Mecenas del despilfarro chavista (China con 56 mil millones y Rusia 10 mil millones de US$). Ante la súplica de nuevos créditos, muy amigables les dicen ¡SI!, pero, no les dicen cuándo o, exigen el envío de la cuota de petróleo correspondiente al pago del default de la deuda. Por causa de estas cuotas, más la caída de la producción y el generoso suministro a Centro América e islas del Caribe (Petrocaribe), no queda petróleo para el consumo nacional ni para la venta. A lo que hemos llegado, el gobierno antes dadivoso, ahora es limosnero. Valga esta parodia, como muestra, sin dejar de nombrar los "falsos positivos" de Uribe, el Acuerdo de Paz de Santos con las FARC o el Acuerdo de Paz en Centro América hace treinta años, cuya no implementación y cumplimiento, es una de las causas de las caravanas de migrantes hacia Estados Unidos, por cuanto la causa fundamental sigue siendo la explotación capitalista.

Veamos ahora ejemplos de trampa como sinónimo de farsa: Una, la que realiza China con su proyecto de desarrollo económico en América Latina y África; Otra, la lucha contra el calentamiento global que realiza Alemania.

Primero. La China de la Revolución Socialista de Mao Tse Tung, que eliminó la propiedad y trajo la igualdad (clases sociales) quedó enterrada en el pasado y sustituida por el desarrollo capitalista dirigido por el Partido Comunista. En el proceso de reinauguración del capital, se restituye la propiedad y comienza la explotación capitalista del proletariado chino: salarios de miseria y eliminación de leyes laborales, condición fundamental para la inversión extranjera. Fue bajo estas prebendas que se abrieron las puertas a las grandes transnacionales capitalistas para instalar fábricas. En menos de 30 años, la economía China superó y dejó a la zaga a Estados Unidos y Europa. Desde octubre del 2017, el PIB de China se equipara con el de Estados Unidos, que sigue siendo potencia militar, mas no, económica, causa de la desesperación de Trump y su American First, que conduce a la actual guerra de aranceles.

El desarrollo capitalista y la restauración de la propiedad, trajo de nuevo la división de clases. Hoy en China hay 30 millones de multimillonarios; 300 millones de millonarios; 1000 millones de proletarios con salarios de miseria; y 200 millones de flotación flotante que deambula entre el campo y la ciudad en pobreza crítica y en busca de las migas que caen del banquete capitalista. Situación similar a la de Estados Unidos con 300 millones de habitantes y 60 millones de pobres.

Pero, la ley de la ganancia y acumulación capitalista exige creciente desarrollo económico, en continuo ascenso, de lo contrario, la economía retrocede, se estanca, debilita y muere. La dinámica del capital, alimentado por la avaricia de la ganancia, es indetenible. Es por ello que el desarrollo económico alcanzado por China impone entrar en una nueva fase. El partido Comunista y su gobierno capitalista da pasos firmes hacia ese nuevo objetivo, la fase imperialista de dominio, expansión y consolidación mundial, para lo cual implementa el proyecto denominado, "Ruta de la Seda", remembranza del pasado cuando se creó el comercio de productos chinos (especies, seda) con Europa (relato de Marco Polo). "La Ruta de la Seda" no hay que tomarla en sentido literal, como una moderna vía para llevar las mercancías chinas a Europa por transportes más rápidos, en lugar de los actuales. La "Ruta de la seda" es la expansión capitalista, imperialista, de la economía china a escala mundial (65 países), con la diferencia que no la realiza por medio de la guerra, como lo han hecho todos los imperios del pasado y del presente. China, adoptó como fórmula de expansión imperialista, el crédito, mecanismo de dominio más poderoso que la guerra. ¿Crédito a quiénes? A los países subdesarrollados de América Latina y África, hambrientos de desarrollo, con reservas cuantiosas en recursos naturales para explotar: tierras agrícolas, minas, bosques, petróleo, oro, piedras preciosas y de paso mano de obra barata, más barata que la China. Los gobernantes chinos como buenos estudiosos del Capital de Marx y Engels, saben que la única fuente de riqueza es la plusvalía que el capitalista le roba al obrero. No hay otra forma de crear riqueza. Sólo el trabajo manual del obrero produce riqueza. Qué necesidad hay de guerras, si con un ejército de dólares repartidos como crédito entre los países pobres de América Latina y África, se los hipoteca a la economía china y se los somete a su interés de dominio imperialista por medio de la impagable deuda externa que ya los acogota. Este mecanismo lo inventaron los monjes cristianos en los conventos de la Edad Media con préstamos a los monarcas y a los señores feudales [1]; lo acogió el FMI, y es una de sus instituciones más sagradas. China, con una inmensa masa de dólares, puede utilizarla para expandir su capitalismo que ha entrado en la fase imperialista. Para ser buen capitalista, leer a Marx y para ser buen imperialista, leer a Lenin. No estamos diciendo que Marx fuera capitalista ni Lenin imperialista, sino, que uno describió las entrañas del capital y el otro, las características del imperialismo.

Segundo. La otra trampa la protagoniza Alemania con su aparente defensa del ambiente y lucha contra el calentamiento global. Ante el reclamo constante de la población citadina, de mejorar el ambiente de las ciudades, saturado de smog, el gobierno federal ordenó cerrar las minas de carbón, combustible que, desde la Revolución Industrial (siglos XVIII y XIX), ha movido la industria alemana. El cierre de las minas de carbón deja 70.000 obreros sin trabajo. Otra medida es la prohibición a partir de 2019 del tránsito de vehículos con motor diésel en las principales ciudades y para el 2025 de los motores de gasolina, que deben ser sustituidos por vehículos eléctricos.

¿En dónde está la trampa? En que el cierre de las minas no significa la eliminación del uso del carbón en las fábricas alemanas, por cuanto resulta más barato obtenerlo en las numerosas minas que existen a escala mundial (Cerrajón en Colombia, entre otras). Y, la eliminación de los motores diésel y de gasolina significa un negocio de 47 millones de vehículos automotores que no van a ser "deshuesados", sino, vendidos como chatarra a los países del Este de Europa, África, América Latina, en tanto las fábricas alemanas de automóviles (primer productor mundial), renuevan el parque automotor con vehículos eléctricos. La gran traba o demora está en montar las fabricas para el procesamiento del litio y la fabricación de pilas eléctricas, de gran potencia en KW, en lo cual la industria China, Corea del Sur y Japón llevan la delantera. De manera que, las ciudades alemanas, seguirán respirando smog, pero, producido por carbón colombiano o africano. Y el monóxido de los tubos de escape será trasladado a los países subdesarrollados del Este de Europa, África y América Latina. De esa manera se cumple con la patraña de aparentar estar en la lucha contra el calentamiento global.

El tiempo se acaba para que el calentamiento global sea reversible. El último Informe de la ONU, referido al calentamiento, da una década de plazo.

El dilema es, Planeta o petróleo. Qué va a hacer Venezuela ¿Transformar el petróleo de la Faja en monóxido, para brindar su mayor y mejor aporte al calentamiento global? ¡Parece que ya no hay tiempo! El petróleo se queda en la Faja. ¿Qué pensarán nuestros "sabios" gobernantes que, a cada momento, se rasgan las vestiduras por la defensa del ambiente?

Mientras la población empobrecida, macilenta, solicita alimentos, medicinas, agua, aseo, el gobierno mete el país en la carrera armamentista que angustia y estremece, tanto a la población de las potencias nucleares, como, al resto de indefensos pobladores del planeta. Qué satisfactorio hubiera sido si el bombardero ruso, "cisne blanco", en lugar de bombas atómicas, trajera alimentos. ¿Un país empobrecido, desbastecido de todo, con su producción petrolera en ruina, con su población que adversa mayoritariamente al gobierno, puede pensar o participar en guerras contra otros países? La primera condición de una guerra es la unidad nacional; la segunda, la filosofía que la promueve; y, en tercer lugar, algo fundamental que decía Napoleón, "el argent c´est la guerre". ¿Llevar a la guerra a la población hambrienta de un país empobrecido, por el sólo interés de la camarilla gobernante de mantenerse en el poder? Es la otra gran farsa o trampa que monta el gobierno de los militares, por los militares y para los militares. Con el mismo ardor conque nos oponemos al gobierno, nos oponemos a cualquier intervención extranjera, tan anunciada y deseada por el chavismo. Anoche, la Primera Ministra británica, Teresa May, dio un ejemplo de democracia, pidió un voto de respaldo para continuar en el cargo y se lo dieron. En situación similar está Macron. Maduro, "cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo". ¡Es la última oportunidad!

 


 

[1] Los monarcas españoles le dieron en concesión a los Welsares (Ambrosio Alfinger, Felipe de Hutten…), el territorio de Venezuela para que se cobraran la deuda por préstamos recibidos para financiar la guerra contra los moros. Chávez para pagar el préstamo a China lo garantizó con petróleo y Maduro con el Arco Minero. Regresaron los Welsares, no alemanes, blancos ni catires de ojos azules, sino, de piel amarilla y ojos oblicuos.



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León Moraria

Nativo de Bailadores, Mérida, Venezuela (1936). Ha participado en la lucha social en sus diversas formas: Pionero en la transformación agrícola del Valle de Bailadores y en el rechazo a la explotación minera. Participó en la Guerrilla de La Azulita. Fundó y mantuvo durante trece años el periódico gremialista Rescate. Como secretario ejecutivo de FECCAVEN, organizó la movilización nacional de caficultores que culminó en el estallido social conocido como el ?caracazo?. Periodista de opinión en la prensa regional y nacional. Autor entre otros libros: Estatuas de la infamia, El Fantasma del Valle, Camonina, Creencia y Barbarie, EL TRIANGULO NEGRO, La Revolución Villorra, los poemarios Chao Tierra y Golongías. Librepensador y materialista de formación marxista.

 leonmoraria@gmail.com

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