Rodríguez Zapatero: "La derecha tiene una obsesión contra la Revolución bolivariana"

Entre los salones y pasillos de la Cancillería me encontré con el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero –RZ, como lo denominaremos–, y mientras nos saludábamos, le propuse realizar una entrevista.

Desde el 23 de junio que se hallaba de visita en Bolivia, invitado por el presidente Evo Morales para dictar una conferencia sobre los desafíos actuales de España. En esa ocasión nos reunimos en el almuerzo que ofreció Cancillería en su honor. Quizás no viene al caso, pero un embajador europeo preguntó "¿por qué hacen esto por Rodríguez Zapatero?". Mi respuesta, casi en un acto reflejo, fue: "porque es el político europeo de mayor cercanía a las realidades que enfrentamos en América Latina, muy distante de la mirada colonialista con la que otros aún nos contemplan".

Era muy importante para mí la concreción de al menos un par de preguntas a este personaje que ha llevado a cabo un esfuerzo titánico por que se logre el diálogo y la paz en Venezuela. Habían pasado por lo menos cuatro meses del fallido diálogo entre el Gobierno y la oposición venezolana, que tuvo su punto cúlmine en Santo Domingo, cuando vimos en directo a RZ expresar decepcionado que "cuando uno reflexiona, aunque sea quince segundos, se da cuenta que la alternativa a un acuerdo de diálogo es extraordinariamente negativa, por supuesto que para el pueblo de Venezuela, pero pienso que también para Latinoamérica".

RZ es un reconocido militante socialista, defensor de la democracia e impulsor de cambios en su partido, destinados a la modernización de la izquierda española. Lo recordamos por su plausible relación con los presidentes de la llamada "década ganada" en América Latina, desde la Argentina de los Kirchner, el Brasil de Lula o el Ecuador de Correa, pasando por la Bolivia de Evo y la Venezuela de Chávez y Maduro.

Apenas se levantó de su silla en la mesa principal, me abalancé diplomáticamente sobre mi objetivo. Previos saludos, comencé con las preguntas.

¿Cuál ha sido su papel en el diálogo entre el Gobierno y la oposición venezolana?

El papel de todo político que de verdad cree en la política del diálogo como forma de solución pacifica de los conflictos y en defensa de la verdad.

¿Cree que previo a febrero de este año ambas partes estaban dispuestas a cumplir los acuerdos?

Claro que había disposición. Doy fe de cómo cada día se avanzaba. El Gobierno estableció un compromiso, que estoy seguro fue analizado estrictamente por cada parte con el objetivo de cumplir con los acuerdos discutidos largamente.

Pero la oposición no firmó…

No, no firmó y mira que trabajamos con ellos sin parar más de tres años para lograr la paz y cumplir lo acordado entre las dos partes. Insisto que es capital que exista una convivencia pacífica que permita superar la problemática enfrentada por los venezolanos.

José Luis Rodríguez Zapatero, 58 años, es más atlético y enérgico de lo que se ve en televisión. Su postura le granjeó el odio e incomprensibles críticas, al principio de su Gobierno, de parte de la derecha, por sus posiciones en política exterior, específicamente por el rechazo a la guerra contra Irak y algún que otro gesto de irreverencia ante los EE.UU., pero sobre todo por su mediación en el conflicto venezolano.

Mientras espero otra de las interrupciones, esta vez para despedirse de los invitados al almuerzo, me desconcierta que aun en contra de las certezas de que la oposición no firmaría el acuerdo –que tuvimos muchos quienes observábamos las negociaciones desde lejos– RZ creyera que esto era posible

¿Usted de verdad tuvo alguna esperanza con el diálogo?

¡Claro que sí! Todos tuvimos esperanza. Fue un acercamiento real, frente a frente, nos sentíamos muy esperanzados. Uno de los problemas presentados, por ejemplo, tenía que ver con las elecciones y hasta en ese punto logramos consensos.

Sin embargo, ninguno de quienes genuinamente nos comprometimos a apoyar a Venezuela, a su sociedad civil que quiere paz y respeta e impulsa el diálogo, ninguno esperaba que aquel documento no fuera suscrito. Sigo insistiendo que es necesario conseguir un compromiso histórico entre venezolanos, que permita la seguridad de transitar caminos de paz y desarrollo.

En ese sentido, contando con el apoyo del Gobierno de República Dominicana, más los países amigos que acompañaron todas las conversaciones, se concluye en la necesidad de un mínimo consenso. Éste era de verdad el único camino posible y que contenía elecciones con garantías, se establecía que todas las partes acordaban la fecha de dichos comicios, en fin, fue algo muy abrupto e inesperado para mí. Lo he dicho y lo repito, la oposición no firmó. Aquel 6 de febrero perdimos el trabajo realizado durante casi tres años.

Finalmente la oposición rechazó, pero sus temores de una alternativa violenta se congelaron después de las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente, a partir del calendario electoral que se estableció.

Si, felizmente. Sin embargo, sigo apostando a que ambas partes dialoguen. Es difícil pretender hacer política en un clima de tensiones exacerbadas. La paz siempre será una condición previa para sentarse a platicar.

En medio de los acomodos para la foto oficial se devuelve rápidamente y me toma por los hombros. Miro sus ojos azules, sus cejas levantadas y sé que está hablando el demócrata sin veladuras, un hombre afectado por el tema que lo convoca, quien me señala como una advertencia: "Hay una obsesión contra Venezuela. La derecha tiene una obsesión contra la Revolución bolivariana y el presidente Maduro. Quieren su derrocamiento a toda costa".

Terminada la foto oficial y mientras los demás medios se peleaban por una nota de RZ, regresa a mi entrevista. Parados al pie de la escalera frente al viejo ascensor metálico de la Cancillería, con algunas personas que impacientes lo esperan para llevarlo hacia su próxima actividad, el ex mandatario retrasa el cortejo y responde otra de mis preguntas, mientras analiza la compleja tarea que tiene Venezuela para demostrar que es una democracia vibrante, que ejercerá el mandato entregado por el pueblo en votación directa, secreta y universal.

La agenda alternativa al diálogo se tradujo en violencia, la que ya hemos vivido en varias ocasiones. ¿Cree que esa agenda se mantiene?

Yo, en honor al pueblo de Venezuela, espero que la derecha abandone sus intenciones de una salida violenta para el país. Aunque continúo preocupado y atento.

¿Usted piensa que el objetivo de la oposición venezolana y regional es resolver la crisis y aumentar los niveles de democracia? ¿O pasa por otras pretensiones?

No lo sé, pero pienso –y cada vez estoy más convencido– que hay gente cuyo único objetivo es derribar al Gobierno de Maduro, no me cabe duda. ¿Pero cómo pretenden llegar al poder si no participan en los procesos electorales que ellos mismos habían preacordado?

¿Cuál es su opinión sobre la percepción extendida de la derecha de que usted no es un interlocutor válido, pues apoyaría a Maduro?

Ésa es una campaña sin sentido, no se sostiene, carece de objetividad. Aun en medio de tantos ataques, camino tranquilo por las calles, porque he hecho un gran esfuerzo por la paz y la democracia, que es el papel que nos toca a los políticos que sinceramente creemos en la política como única forma de avanzar. No por nada he realizado más de 30 viajes a Venezuela –y otros tantos a distintos lugares– en busca de soluciones pacíficas y que se respeten las decisiones del pueblo venezolano.

Soy un hombre crítico, pero no acepto quedarme callado si puedo evitar una catástrofe. No voy a abandonar esto que creo que es una de las grandes deudas pendientes de una sociedad que clama por la paz. Rechazo absolutamente la obsesión que tiene la derecha contra el Gobierno de Maduro y contra Venezuela. Pretenden que asfixiándola y bloqueándola conseguirán un derrocamiento, pues pienso que no es la vía.

¿Qué impresión tenía del conflicto antes de conocer Venezuela y cuál es la que tiene en este momento?

Llevo tres años con una presencia muy activa allí, concentrado en toda la situación política, me gustaría conocer otras cosas, su paisaje, que intuyo maravilloso, todo su potencial. Venezuela es un país que tiene dos visiones en los últimos 30 años, donde las desigualdades de la Cuarta República y la pobreza en un lugar rico dio lugar a un cambio profundo, y ese cambio no es compartido por un sector de la sociedad, que puede ser unas veces el 40%, otras el 30% y algunas el 50%. Entonces, hay un problema de refundar unos acuerdos básicos de convivencia, desde el respeto a la soberanía y al pluralismo. Dicho esto, creo que hay una obsesión en la comunidad internacional con Venezuela que yo vivo en mi piel, en muchos casos incomprensible. Hay que aproximarse a Venezuela para ayudar, no para intervenir.

RZ fue testigo una y otra vez de las mesas de diálogo. Las últimas negociaciones realizadas bajo los auspicios del Gobierno de República Dominicana en Santo Domingo terminaron con los anhelos de este político, cuya tarea más ardua se ha dado en este marco de búsqueda de diálogo para conquistar la paz social de la nación caribeña.

El Gobierno de Nicolás Maduro, instalado en 2013, abre las puertas a ese diálogo, aunque la oposición, encabezada en aquel entonces por la Mesa de Unidad Democrática (MUD), rechazó dichas reuniones. No es sino hasta 2016 cuando se reanudan las conversaciones con una tríada de ex presidentes: José Luis Rodríguez Zapatero (España), Martín Torrijos (Panamá) y Leonel Fernández (República Dominicana), además de Unasur y El Vaticano, así como otros países miembros de la comunidad latinoamericana, intermediarios de buena voluntad entre las partes dialogantes.

A finales de enero, los movimientos de los países integrantes del llamado Grupo de Lima hacían presagiar el fracaso de las negociaciones. México abandona y Chile anuncia que dejará la mesa si no se dan condiciones para unas elecciones bajo estándares internacionales. La estocada final de la derecha llega la primera semana de febrero, cuando deciden no firmar el acuerdo. Tal decisión coincide sospechosamente con una gira regional del secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, quien buscaba mayor protagonismo de los países en el asunto Venezuela, es decir, incentivaba la mayor injerencia de los gobiernos derechistas en la situación venezolana, relativizando la utilidad de una mesa de diálogo y por ende de un acuerdo entre derecha y Gobierno.

Caracas cree que es este personaje quien decide que la oposición venezolana, liderada esta vez por Julio Borges, no firme el acuerdo.

La conversación finaliza. Llega la hora de cerrar la entrevista con el carismático político. RZ es optimista y piensa que triunfarán las opciones democráticas al interior de la derecha venezolana y que América Latina terminará favoreciendo la libre determinación de los pueblos.

Toma el ascensor y nos despide con un saludo sonriente, convencido de que nada está perdido y que todo esfuerzo realizado en favor del diálogo dará sus frutos.

(Publicado en La Correo No. 77, Agosto de 2018, Bolivia)

CRONOLOGÍA DEL DIÁLOGO

2014

-Luego de los hechos violentos de febrero promovidos por la oposición, la Mesa de Unidad Democrática (MUD) se negó a asistir al diálogo convocado por el presidente Nicolás Maduro .

-En abril, la Unasur envió una comisión de cancilleres y El Vaticano consignó un representante apostólico. Comenzaron las negociaciones pero la MUD se restó de participar de la Comisión de la Verdad propuesta por el Gobierno.

2015

-Tras las elecciones parlamentarias, la MUD rechazó nuevamente el diálogo.

2016

-En marzo se celebró la primera reunión en República Dominicana entre Gobierno y oposición.

-En noviembre se llevó a cabo una plenaria, pero la oposición puso condiciones para participar.

2017

-El 14 de septiembre continúa el diálogo en República Dominicana para realizar negociaciones que permitan establecer la paz en Venezuela.

-Se acuerda la creación de una Comisión de Países Amigos para dar un seguimiento a la situación.

-En diciembre se efectúa una nueva ronda de negociaciones.

2018

-Los días 11 y 12 de enero se retoman las conversaciones entre Gobierno y oposición en República Dominicana.

-En febrero se prolomgan dichos diálogos, negándose la derecha a firmar un acuerdo ya consensuado por las partes. Se rompen definitivamente las negociaciones.

-Hasta febrero se habían realizado 338 llamados al diálogo.

Fuente: TeleSur y agencias

 

 

FRASES DESTACADAS

"Espero que la derecha abandone sus intenciones de una salida violenta"

"Es necesario conseguir un compromiso histórico entre venezolanos, que permita la seguridad de transitar caminos de paz y desarrollo"

"Es imposible pretender hacer política en un clima de tensiones exacerbadas. La paz siempre será una condición previa para sentarse a platicar"



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