Una izquierda abstencionista como aquel bello iluso llamado Domingo Alberto Rangel

Fui de los tantos jóvenes que admiró a Domingo Alberto Rangel. Quizás, me atreveré a decir esto, ha estado entre los pocos venezolanos que hicieron de la política una práctica diaria, casi profesional, con una cultura amplia y hasta profunda. Aparte de brillante analista, con amplios conocimientos de historia, sociología y teoría económica, pese sólo era abogado, disponía de excelentes cualidades como escritor. Fue incansable lector de la literatura, particularmente de la narrativa, lo que se evidenciaba en sus escritos o estilo. No fue de esos escritores atados al dogal del academicismo cuyos trabajos parecieran ser elaborados en un molde o como quien rellena un formato, sino que hacía gala de excelentes recursos lingüísticos y abundantes imágenes poéticas. Leerle no sólo era una oportunidad de acercarse a una interpretación usualmente acertada de lo real, sino sentir el goce de su prosa, donde las palabras se enredaban para formar figuras preciosas y por demás atractivas.

Pero al final, sin dejar de admirarle y quererle, pese sólo pude hablar personalmente y de manera ligera dos o tres veces con él, terminé decepcionado. Cuando DAR, como le decía la prensa, se va del MIR porque se opuso a la lucha armada y propuso al contrario lo que llamó "la lucha de masas", lució acertado y como lanado a convertirse de nuevo en el gran líder que había sido. Es decir, era partidario, en el discurso inicial, de liderar y darle sentido a aquella fuerza desatada en calles de ciudades venezolanas contra el gobierno de Betancourt. No hay hoy, en ninguna cabeza sensata, la idea que entonces estuviera equivocado. Los argumentos dados por los partidarios de la lucha armada, como que se habían cerrado todos los resquicios para la lucha legal, no fueron sino unos inventos para justificar lo que habían decidido. Sin negar el fuerte carácter represivo del gobierno, que se justificaba entre los suyos y sus aliados, alegando el derecho a la defensa. El gobierno fortaleció y sustentó su violencia en la actitud de la izquierda que se dejó llevar por el efecto ecuménico de la Revolución Cubana, engendrada en una realidad totalmente distinta y las presiones de la guerra fría.

Domingo Alberto llegó a viejo, pese su talento y enorme cultura, predicando la abstención, mientras los venezolanos cada cinco años votaban. En buena medida, por eso quedó aislado. Estando Chávez preso en Yare, a este apoyó y hasta asesoró como para que llegaran a amistarse. Pero bastó que Chávez se convenciese y "convenciese" a los suyos, también en aquella línea abstencionista, amenazándoles que se apartaría de ellos y lanzaría su candidatura, para que DAR se volviese contra él. Y murió Domingo en esa misma línea y pese lo que fue, en la soledad, solo rodeado de su círculo familiar y unos escasos adeptos.

En aquel talentoso hombre, el mundo o realidad venezolana, parecieron nunca cambiar como que su disposición tampoco lo hiciese. Pero además, nunca he sabido, que aparte de predicar la abstención, propusiese algo adicional para combatir la sociedad capitalista a la que era opuesto. Como que si sólo bastaba diagnosticar hasta brillantemente y rumiar contra quienes hiciesen algo

La abstención fue consigna de la izquierda, liderada por el PCV y el MIR, en la oportunidad cuando salió electo Raúl Leoni. Si revisamos los resultados electorales, observaremos que la abstención, que no necesariamente resultó de la propuesta de la izquierda, apenas llegó al 7 %, pues siempre ha habido y habrá abstencionista. Es decir, el 93 % de los venezolanos votaron, lo que equivale decir que esa propuesta fue un absoluto fracaso. Pero a la izquierda aquello nada dijo y continuó en lo suyo hasta quedar en el esterero

Es decir, pese esos resultados o mensaje, el PCV y el MIR, continuaron jugando al ruralismo y el paisajismo y, DAR en la ciudad, promoviendo la abstención como fórmula para enfrentar al capitalismo, lo que significaba no sólo no votar sino sólo haciendo diagnósticos muy buenos.

La oposición de ahora, esa que antes fue MUD y ahora Plataforma, también promueve la abstención. Pero esa actitud está ligada a la meta de provocar un caos, eso que llamarían como antes "un vacío de poder", para que fuerzas ajenas a la nacionalidad e interesadas en avasallarnos entren e impongan su Ley. Tiene como hacerlo y no creo necesario explicarlo aquí. La oposición juega con dos cartas y una está indisolublemente unida a la otra.

¿Pero qué papel juegan esos grupos que se definen y hasta diagnostican como de izquierda en este juego abstencionista? ¿Tienen acaso una opción para incidir en el ritmo y rumbo que tomen los acontecimientos?

Supongamos que gana Maduro y con unos resultados precarios. Una fuerte abstención como es normal en Colombia o Chile, por sólo nombrar esos dos países, pero donde eso no llama la atención. La Plataforma y hasta quizás la misma gente que apoya ahora a Falcón, tomen aquello como lo que ya dijimos, "un vacío de poder", para intentar no sólo desalojar a Maduro y Cabello", justamente como dicen algunos grupos de "izquierda", pero con el aval y todo lo que para eso se necesita de factores poderosos de adentro y sobre todo de afuera. Su militancia, en buen parte hasta está preparada para lo que sigue.

¿Esos "izquierdistas" que llaman a la abstención que camino tomarían? ¿Qué oferta hacen para continuar después que se den los resultados que ellos claman? Al parecer no hacen ninguna, sino sacar a esas dos personas del poder. ¿Por qué no apoyan aunque sea como un gesto de protesta dual, contra la derecha, el imperialismo y al gobierno por inepto y hasta decadente, por alguna de las candidaturas propuestas distintas a Falcón? Allí están Visconti y Quijada, si quieren dejar, como deberían hacerlo, sentada su posición contra el imperialismo, el gran promotor del abstencionismo.

Pero no. Esos abstencionistas parecen estar envueltos o refocilados en aquel viejo cuento de hadas del abstencionismo por puritanismo o puro deseo de llamar la atención a quienes a ellos no miran. ¡No miraron a Rangel, con todo su carisma y talento! Uno les percibe mirando como distraídos y embelesados en sus resentimientos y hasta frustraciones.

No dudo que se produzca una alta abstención, ya de eso hemos y han hablado bastante, pero no será nunca determinado por ese raquítico llamado de gente que hace, como Domingo Alberto, diagnósticos izquierdistas.



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Armando Lafragua


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