¡Caminemos todos sin mirar el pasado!

El comandante Hugo Chávez dijo en una oportunidad que Venezuela no tenía porque ceñirse a un sistema totalmente cerrado, bien sea al capitalismo o al socialismo, lo cual pudiera dar paso a la apertura de uno propio, "que permitiera llevarle, al pueblo, al país, la mayor suma de felicidad", tal como lo promulgó en el pasado el Libertador, Simón Bolívar, sin traumas ni complejos.

Sobre esta premisa, es necesario entonces entender que el sistema económico de cualquier región del mundo está sustentado en la productividad y su economía, en los excedentes que permiten, a través de la plusvalía, el libre comercio, los intercambios y las negociaciones entre otros países.

En este sentido podemos entonces señalar que si lo antes expuesto es materia clara del capitalismo, el hombre desde que existe en la faz de la tierra ha tenido la necesidad de fomentarlo, lo que no da derecho a que los gobiernos de turno, en todos los casos, no contengan también las premisas del socialismo, que sean benevolente, humanistas y solidarios, sin distinción de ideologías, razas o credos.

Es por todo lo antes expuesto que debemos dejar de insistir que debemos vivir en un estado meramente socialista o capitalista, puesto que el hombre, en su genuina existencia, necesita de ambos.

A lo largo de estos 18 años del gobierno revolucionario hemos visto que los planteamientos de quienes defienden uno u el otro sistema han sido cerrados y arbitrarios, desde luego lo que ha dado origen a la grave crisis que afecta a toda la nación, y con ello ha sido el pueblo quien paga "los platos rotos".

En el caso de EE.UU, es innegable que ha pretendido, de manera injerencista, y así lo quiere, que nuestro país siga de rodillas a sus intereses. Desafortunadamente su poderío se lo permite, no obstante habrá que buscar una fórmula que permita bajar la presión con esa nación, que todo lo quiere.

Ante lo que hemos planteado, cuál debe ser entonces la solución, sin que derive en traumas o resquemores en alguno de los bandos que defienden bien al capitalismo o al socialismo.

Lo primero que se nos ocurre pensar es llegar a un entendimiento, sin complejos ni traumas que nos permita concebir que todos nos necesitamos. De esta manera se pudiera echar las bases para que la economía, la confianza, el sosiego y la inversión recobren su ritmo normal.

¿Qué ha fallado entonces?. Desde luego que la prepotencia, la soberbia, la anarquía, la falta de cordura han jugado un papel estelar en todo este desastre que hoy mantiene al país sumergido en la diatriba y la pobreza.

En el caso del gobierno sentimos que se empeñó en mantener al país dividido, se burló de las expresiones de quienes le adversan, pero además hostigó a la empresa privada, a los propietarios de tierras y toleró el despilfarro que surgió producto de una repartición irresponsable y unas políticas pocos convincentes, sin control ni castigo.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) también, gracias al apoyo interesado del Ejecutivo, poco a poco fue tomando los espacios de los civiles, se hizo de la conducción de los asuntos internos del país, sin que nadie los controle o los sancione.

Es decir, la corrupción afloró con fuerza, llenó espacios en la sociedad de manera insospechada, que hoy en día apenas, en el caso de la industria petrolera, comienzan a ser tímidamente sancionados.

La actitud burlona del gobierno hacia la oposició0n ha sido otro escollo, otro ingrediente que en nada ha contribuido a un feliz entendimiento. Por el contrario ha acrecentado los enfrentamientos y la crisis que depararon en muertes innecesarias. En este punto al gobierno le faltó astucia, contundencia y decisión, pues si desde un principio hubiese actuado apegado al marco de la ley, nada de lo que ha ocurrido hubiese pasado.

Lo peor es que el gobierno sigue fallando. En el caso de la delincuencia, que mantiene asediado al país, se le ha permitido que siga actuando libre y a sus anchas, sin que se vea en realidad una política contundente para detenerla.

Mucho se ha hablado sobre esta última materia, incluso surgió la idea de las OLHP que en nada han permitido disminuir las acciones del hampa, bien porque el propio gobierno, que incluye los regionales y locales, encargados de aplicarlas, no lo han hecho, o porque el mismo pueblo temeroso de venganzas no ha colaborado con la misma.

El sector productivo del campo, al igual que el turismo, sobre todo el de las posadas, son el blanco perfecto de la delincuencia que se extiende por todo el país, y aún cuando se denuncia y se dan nombres de quienes cometen los delitos, solo se argumenta que hay que ir "preparándoles la cama", sin que nada pase.

Por cierto, en muy contadas ocasiones, diría que una entre cien, se le devuelva a la víctima parte de lo que le han robado, gracias a la acción policial. Por el contrario, a los Cuerpos de Seguridad se les acusa de extorsionar a los propios delincuentes, para bajarlos luego de la "mula".

Lo que pasa en lo largo de toda la frontera no tiene nombre. El Táchira y el Zulia, sobre todo, son claros ejemplos de cómo el gobierno ha sido permisivo para que en esas entidades pase lo insospechado. La Guardia Nacional (y no serán todos sus miembros) es la única responsable de cuanto delito allí ocurre, pues se vienen beneficiando de ese flagelo por unos cuantos bolívares.

Alguien nos informaba, ante la crisis que afecta al país, que gracias al contrabando de la gasolina y a la venta de los billetes en Colombia, de alta nominación, sobre todo los del nuevo cono monetario, podían medio comer y vivir, pues de lo contrario ya hubiesen colapsado.

Si bien los agraviados de estas regiones les sobran argumentos para buscar métodos que les permita enfrentar la crisis, eso no les da derecho a promover el delito. Por ello el país hoy no cuenta con suficiente dinero en efectivo, mientras el gobierno no ha sido contundente para enfrentar ese delito y poner los reparos.

El nuevo presidente de la república, si de verdad desea reflexionar y conducir al país a puerto seguro, debe ser implacable. Debe promover en todas sus manifestaciones la aplicación de las leyes. Nadie, sin excepción, puede ser beneficiado si cometió delito. Las leyes no pueden ser aplicadas a unos, mientras a otros se les exceptúa.

Ha sido inverosímil, inadmisible, al mismo tiempo, que "cuatro pelagatos" de la oposición hayan incitado al imperio a que nos invada, que nos aplique sanciones de todo tipo y de todo género, mientras estos mismos autores, que lo siguen haciendo por todo el mundo, son lo que encabezan las negociaciones para llegar a un entendimiento, como si no hubiesen otros representantes de la oposición, honestos, comedidos y patriotas, que asuman tales funciones.

Los venezolanos que deseamos patria para nuestros hijos, para nuestros nietos, y para la generación de relevo, no podemos bajo ninguna circunstancia permitir que el país se nos vaya de las manos. Las redes sociales más que para ofendernos y crear mayor diatriba deben servir para el llamado a la paz y a un entendimiento claro y definitivo.

El nuevo período presidencial nos debe llamar igualmente a la reflexión. Un enfrentamiento entre propios venezolanos debe ser descartado de plano. Sabemos que hay intereses claros en promover la diatriba, el odio, la división, sobre todo los "perros de la guerra", en representación del imperio, así lo desean, para llevarnos a la misma situación que vive Colombia, desde hace más de 50 años.

Venezuela siempre ha sido un país de hermandad, solidario, que promueve la paz en todas sus manifestaciones. Nos gusta el compartir, la diversión, el deporte, los estudios, la "pachanga", la playa, el sancocho, las navidades, los carnavales, y lo religioso y todo aquello que nos permita vivir alegremente. ¡Caminemos entonces todos hacia allá, sin mirar, al menos en estos momentos, este triste pasado!

*Periodista



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