Los Muros

Lo importante es la vida, no la tasa de ganancia. Es una premisa del socialismo. Hay cosas que no son difíciles de ver, y si no se ve, es porque algún obstáculo hay.

La vida tiene que lidiar con el entorno, es una relación indisoluble, y a pesar de lo que todavía se enseña en las escuelas, el inconsciente juega un papel mucho más importante que los procesos conscientes. Las emociones son parte integral de nuestra capacidad de razonar, y se plantea la libertad como problema psicológico, lo más hermoso y lo más repugnante de los seres humanos no son una prefiguración biológica estable, resultan del proceso social que crea al hombre. La sociedad no ejerce solamente una función limitante, sino que posee también una función creadora. La naturaleza del hombre, sus pasiones y angustias son un producto cultural; el hombre mismo es la mayor hazaña de ese esfuerzo humano cuyo registro llamamos historia. En ese proceso, el desarrollo de esa cultura tiene un problema, así como cada obra de arte nos propone la solución de su insoluble enigma, pero no nos lo entrega, es el socialismo un problema complejo en esa dirección, todo el que lo estudia sabe que es la solución, pero parece insalvable el enigma de su aparente insoluble construcción. En el transcurso muchas veces predomina el efecto, lo coyuntural, a veces lo sustantivo depone sus pretensiones ante las exigencias de lo formal, para no defraudar, y entre esos polos –lo sustantivo y lo formal— hay mediaciones internas, siendo el efecto un fenómeno de interferencia, función de la manera de proceder y también del carácter mimético, en el que la conducta imitativa tiende hacia lo que es el objetivo del conocimiento, aunque éste bloquee su camino hacia ello. Es esta forma de conocimiento que nos ha permitido evolucionar, y es este tipo de conocimiento, el que nos obstaculiza. Es un problema enorme. Hay que problematizar cada aspecto de su constructo, y tenerle mucho cuidado al pragmatismo, los errores en este campo, tienen grandes consecuencias. Y eso lo sabe el enemigo.

Con la muerte de Chávez, los revolucionarios debíamos estar claros que era apenas el comienzo de la arremetida imperial, y de los afloramientos de los anquilostomas en las entrañas de la revolución. La ideología burguesa nos invade, para librarnos de ese obstáculo, hay que hacer de la mente el campo de batalla, pues, el fetiche está ahí, en nuestras mentes. Ese obstáculo acomodaticio ha tenido en Kaustky un referente, por lo que decir hoy, socialdemócrata, kaustkysta, oportunista, son sinónimos, pero no es sólo el producto social de las contradicciones de la II Internacional (como lo dice Lenin), de la combinación de la fidelidad al marxismo de palabra y la subordinación al oportunismo de hecho en el período de la revolución soviética, es una condición que germina del seno de los movimientos de rebeldía cuando se van volviendo verdaderos. Pero no queda allí la cosa, no es sencillo, nunca lo es.

La construcción del socialismo es enigmática porque contiene una verdad no revelada, aparece de forma sensible, y por eso, vuelve a quedar velada. Y cabe la pregunta ¿por qué si la solución a la humanidad es el socialismo, el capitalismo sigue imponiéndose? Es difícil responder, porque la invasión a nuestras mentes no es algo casual, está planificada, y porque la falacia acompaña al discurso de muchos de las potentes influencias de las masas, son potentes porque tienen alcance, no importa si no es sustentado por una argumentación sólida, llegamos a tener la influencia de la gente que es conocida, y eso basta para afectarnos. Nos influye, sólo por el alcance. Y en nuestra historia, mucha de esa influencia ha acompañado en su construcción. Por eso es tan importante para entender el camino del socialismo, el estudio profundo y crítico de su teoría, porque en base a lo antes expuesto es como ha construido su influencia el capitalismo.

No pudimos evitar la muerte de Chávez, y no pudimos sostener su plan, debíamos por lo menos juntarnos a planificar la resistencia, la clave para revelar el enigma es la planificación, y la resistencia, también se planifica. Hemos perdido mucho espacio. Ahora estamos en un punto de quiebre, hay que escudriñar en los intersticios, es un ejercicio difícil, por eso hay que insistir en ello. La política es una verdadera guerra entre la vida y la muerte. El socialismo y el capitalismo se impugnan, son mutuamente excluyentes en términos biológicos, en una revolución verdadera uno de los dos debe morir.

La historia se construye en función de las relaciones de fuerza de los diferentes colectivos que la conforman. Y la historia es al hombre lo que el hombre a la historia. La aparente contradicción constituye el campo de la psicología social. Es complejo, pues, los muros más difíciles de derrumbar, están en la mente. La historia está llena de muros, y se han tenido que derrumbar para seguir escribiéndola, algunos se creen victoriosos cuando los edifican, los otros ven la gloria en sus caídas, tal vez sea uno de los pocos ejemplos en los que destruyendo se construye; lo cierto es que los muros más difíciles de quebrar no son los de concreto, y no es en cualquier espacio-tiempo, hay determinaciones, y hay condiciones. Hoy, es momento de definiciones. Cuando la realidad nos golpea, debemos quebrar los muros que no nos dejan ver, a decir del compañero Fidel Castro: "condición esencial del revolucionario es saber interpretar la realidad".

 

eudinramos@gmail.com



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