Ministro Jaua, mis nietos quedaron excluidos del sistema educativo nacional ¿qué hacemos?

Más que excluidos, señor ministro han sido expulsados de la escuela.

Le cuento señor ministro: ellos tres iniciaron el año escolar en una escuelita privada, allí cancelábamos cuarenta y cinco mil bolívares mensuales por cada uno, hacíamos el sacrificio porque en la escuela pública que les toca ir ya no queda maestra graduada dizque porque el sueldito no les da ni para lavar el uniforme, y en pueblo chiquito todos nos conocemos para no hablar mal de las que quedaron como suplentes.

Producto de la fulana “guerra económica” el gobierno nacional ha venido incrementando salarios más bonos y más bonos para combatirla pero nada que la vence, todas las batallas las ha perdido. Como resultado de haber perdido la guerra, los dueños de la escuelita han venido aumentando la mensualidad hasta alcanzar niveles astronómicos: de Bs. 45.000 a Bs. 550.000. Sumado a ello una meriendita ya cuesta más de Bs. 50.000, son tres bocas y su padre, como profesor universitario, sólo gana Bs. 300.000 diarios. Pero esa no es la mayor calamidad, necesitan desayunar y últimamente con lo que mandan sus padres (5 millones mensuales), y su abuela y yo reunimos, no alcanza para comer medianamente regular; si desayunamos no almorzamos y si almorzamos no cenamos y con la barriga vacía da lastima enviarlos a la escuela. Menos mal que desde que comenzó la fulana “guerra económica” nos los mandaron pa´acá, en Caracas la estarían pasando peor los pobres inocentes.

Pa´ seguí el cuento, le digo que a mitad del año escolar necesitaron lápices y cuadernos nuevamente, con los que iniciaron ya estaban rayoncitos, pero no pude comprarlos porque cada lápiz cuesta Bs. 150.000 y cada cuaderno, del más sencillito, 3 millones de bolívares, para un total de 9 millones 450 mil bolívares (el sueldo enterito del papá). Total, no hemos podido comprar los útiles escolares para culminar el año escolar, cancelar las mensualidades y mucho menos comer. Ahora no me dan los papeles en la escuelita donde no lograron culminar el año escolar por todas las vicisitudes que le conté; para poder obtenerlos debemos cancelar las mensualidades pendientes.

Pero señor ministro, mi caso no es el único. Ayer nos encontramos una cantidad de vecinos del pueblo en la escuelita pública que estábamos tratando de esquivar para darle una mejorcita educación en la privada, todos buscando cupo para el nuevo año escolar y la directora nos echó un baño frío: no hay cupo. Claro el éxodo de las escuelas privadas a las públicas es tan grande que la situación se hace insoportable.

Sumada a esta tragedia nos espera un “feliz regreso a clase” con lápices a 500 mil Bs., cuadernos a 6 millones cada uno (necesitan al menos dos) y una reglita de plástico de la peor calidad en 450 mil Bs. sin meter otras cositas (borrador, sacapuntas, lápices de colores, etc.) y lo peor es que debido al crecimiento de mis nietos ya los deditos se le están saliendo por los huecos de lo que les queda de zapatos y me cuenta mi comadre que para comprar un par de zapatos debo reunir más de 12 millones de Bs. Pa´ remate ya los dueños de la escuelita anuncian que la mensualidad para el nuevo año escolar se fijó (para arrancar) en millón y medio de bolívares.

¿Qué hacemos ministro? Yo no sé si usted está viviendo con sus hijos la situación que nos ha tocado vivir a nosotros acá en el pueblo, porque de dónde sacamos, por la medida chiquita, más de 60 millones de bolívares para un “feliz regreso a clases”; eso sin meter lo que tenemos que cancelar para poder retirar los papeles de la escuelita privada.

Pero ministro, ya eso no importa, porque para qué vamos a retirar los papeles si ya no los podemos inscribir en la escuela pública porque no hay cupo. Pa´ completá a su papá le acaban de anunciar que los “líderes sindicales” acordaron con el gobierno un aumento del 40 %; en el caso de mi hijo: medio cartón de huevos al mes. Y como las universidades no son necesarias, ni son prioridad para el sistema “socialista” que estamos construyendo no creo que logren un salario tan justo como el logrado por el sector castrense sin echar un solo tiro, ni ir a la huelga. Todo fue producto de lealtad jurada a Maduro y deslealtad al pueblo, es decir traición a la patria.

¡Así ministro ni usted ni yo podemos vivir!

¡Dígalo ahí!


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Pancho Alegría


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