Garimpeiros del río Guaire

Credito: Panorama Digital

21-10-17.-Hay que insistirles un poco, no quieren hablar, no quieren ser fotografiados, no quieren ser molestados en su trabajo. A pesar que consideran digna su labor les da pena que queden registros gráficos de ella. Solo cuando ven la insistencia del equipo, acceden a subir, agarrados entre los matorrales para dedicar "solo cinco minutos". Advierten a la interlocutora que no baje, porque "por ahí hay culebras". Solo dos del grupo aceptan salir del agua.

Apenas suben a la superficie reiteran: "tenemos que trabajar". Desde hace algunos meses son conocidos como los "Garimpeiros del Guaire". Mientras uno se ríe y acepta el apodo, el otro resiste el sobrenombre. "No vale, se pasan, no nos digan así", dice, pero una sonrisa delata que su molestia no es tanta.

Este nombre es una traspolación de los trabajadores ilegales del estado Bolívar, quienes viven del oro que sacan de los ríos del sur de Venezuela. Estos jóvenes —cuyas edades no pasan de 21 años— hacen lo mismo, pero en Caracas, en el interior de uno de los ríos más contaminado del país, sin ninguna protección más allá que unas botas de plástico, que les llega casi hasta las rodillas.

Mientras trabajan en medio del río, absortos de la realidad que los rodea, del escándalo del paso de los automóviles por la autopista Francisco Fajardo, de la vida propia de la ciudad, las personas que pasan a su alrededor los miran conmocionados, no entienden qué buscan ni cómo se exponen a enfermedades y demás complicaciones. El asco se dibuja en la cara de los transeúntes, mientras siguen su paso.

Les da curiosidad saber qué opina la gente, qué creen de ellos y qué dicen. Al saber del rechazo que genera su actividad diaria y de los riesgos ante el contagio de enfermedades e infecciones son tajantes: "Ellos no saben que estamos con Dios". Al mismo tiempo agregan seguros de sí mismo, "el Guaire cura las enfermedades". Uno de ellos muestra una pequeña herida que se hizo en la mañana y asegura que ya está seca.

A medida que pasan los minutos el ruido de los automóviles es más intenso, ya son justo las 12 y hay mayor movimiento vehicular; sin embargo, los dos primos están absolutamente desprevenidos a la orilla de la carretera, que atraviesan a diario dos veces en el día, a veces bajo la protección de la luna. Ya falta poco por terminar la nueva jornada, generalmente están hasta la una de la tarde, explican.

"Esto es un trabajo como cualquier otro", indica el joven de 19 años, quien reconoce que el sacar oro en el Guaire es a lo único que puede optar. "Sin estudios con dos hijos, ¿qué más puedo hacer? Tengo que llevar dinero para la casa". Desde los 14 años conoce los sacrificios que implica el ser padre, un padre que solo llegó a segundo año de bachillerato y que no tiene trabajo formal.

De una familia de 16 hombres, entre primos, hermanos, sobrinos, 14 se han metido al Guaire a sacar oro. Dicen que a diario consiguen algo, nunca se van con las manos vacías. Se atreven a asegurar que es un negocio lucrativo y les cuesta decir cuánto obtienen en realidad, cuánto pueden reunir luego de vender lo encontrado. "Si lo decimos nos caerá competencia", dice el mismo que se niega a aceptar el remoquete de garimpeiro. Luego suelta la cifra de un millón de bolívares, la cual genera exepticismo.

Lo que sale de la jornada de cerca de ocho horas de sumersión lo venden en el Mercado de los Corotos, de Quinta Crespo, en el centro de la ciudad. Espacio de tres pisos donde se consigue una gran variedad de objetos, desde teléfonos celulares, equipos reproductores, ropa, carteras, muchos de ellos de dudosa procedencia. Al momento de la compra-venta no se exige factura.

El gramo de oro se cotiza en la actualidad en 200 mil bolívares, según indican. Cada objeto sacado con sus propias manos es repartido entre los siete primos que participan en la búsqueda en proporciones iguales. Nunca han tenido problemas, ni discusiones en relación con la mercancía, ni siquiera cuando eran más lo que participaban en esta actividad. El grupo de garimpeiros puede llegar hasta a 20, de diferentes núcleos familiares, hasta mujeres han tomado sus turnos.

"Lo más grande que he sacado fue una cadena que pesó 40 gramos, ese día fue espectacular", dice uno de ellos, quien asegura que la ganancia le da para vivir, para mantener a su familia y a sus hijos. Todo se le va en comida.

En la medida que transcurre el tiempo, los dos jóvenes no han perdido vista de sus compañeros quienes siguen su pesca. Sin camisas, con las botas de hule, y sin guantes, no tienen mayores implementos que una tabla con la que remueven el fondo del río y una pala. Esto para soltar las prendas de las piedras y los clavos a los que se adhieren.

Las manos son rústicas y el torso bronceado por el sol, principal aliado de los llamados garimpeiros. Cuando la lluvia cae sobre la ciudad, especialmente sobre la zona de Montalbán, El Paraíso, donde se hallan, la dinámica cambia. El agua en ocasiones llega hasta el borde del canal de concreto y "la corriente es fuerte". En varias oportunidades han perdido sus ropas, que las guardan en pequeños bolsos entre los matorrales. Subidas de creciente los han tomado desprevenidos.

Poco antes de retirarse para continuar con su trabajo reconocen que así como el Guaire cura, y no enferma, sí arrastra lo malo. Ellos en un año —que tienen sumergidos entre sus aguas— han visto cadáveres pasar a su lado y hasta "tobos llenos de tripas", pero "también trae lo bueno, que es el oro", afirman con sonrisas en los rostros. No les importa convivir con esta dualidad, solo calculan las ganancias.

La labor se reanuda, convencidos que no habrá para el refresco ya que el oro es más rentable que cualquier otra labor, solo piden nuevamente que sus rostros no aparezcan en el reportaje y repiten: "La gente no sabe que estamos con Dios".

Al día siguiente habrá una nueva jornada, nuevamente esposas, novias y madres levantarán a sus hombres para que regresen a trabajar. Las alarmas por infecciones que corrieron como pólvora a finales de las manifestaciones políticas en Caracas, en el segundo trimestre del año, para ellos son solo un chiste. Nunca se han enfermado, "ni gripe".



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La fuente original de este documento es:
panorama (http://www.panorama.com.ve/experienciapanorama/Garimpeiros-del-rio-Guaire-20171021-0004.html)



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