Día Ciento Treintaiocho El CLAP ideológico caminando por el filo de la navaja

La revista del CLAP debe ser un instrumento ideológico de agitación y propaganda decisivo en la superestructura transformadora de la conciencia de las masas. Por este medio vuelvo a proponer que se incluya, por lo menos un apéndice de la misma, en la caja de comida. Este medio de distribución, si se utiliza como medio de difusión, es más potente, directo y efectivo que cualquier otro de comunicación masivo porque la idea entraría al cerebro al mismo tiempo que la comida al estómago.

Se está desaprovechando, para la educación y la cultura, una inmensa estructura social, sin precedentes, en la historia organizacional de la sociedad donde no existe la interferencia hegemónica del capitalismo, la propiedad privada ni de las clases dominantes en la formación revolucionaria de las mayorías desposeídas. Es muy cuesta arriba que la burocracia del Estado tome en cuenta esta sugerencia perdida en las catacumbas de una desconocida organización comunitaria pero, siguiendo a Kotepa, nada me cuesta escribir pensando que algo queda.

Por lo menos cinco ministerios podrían interesarse en esta propuesta: cultura, educación, comunicación, comuna y alimentación, si se cumpliera, vibrara y convenciera aquella consigna de ¡Todo el Poder para los CLAP! Es inimaginable lo que se podría lograr en el conjunto de todo el país si se diera una correcta orientación política, ideológica, comunicacional y educativa a la inmensa estructura social del CLAP, una organización masiva de cuadros, obligada a permanecer ociosa entre una y otra distribución del recurso alimentario.

Claro, todo esto pasa por redefinir el CLAP en su dimensión educativa y cultural para la formación política de una vanguardia de la revolución protagonizada por el poder popular. Una propuesta como ésta tiene muchos enemigos porque toca poderosos intereses anacrónicos congelados en el establishment del proceso, contrarios al cambio y a la transformación. Los cambios revolucionarios tienen su propia dinámica, son como los ríos que van abriendo su propio cauce. Hace dos años, no nos imaginábamos que la revolución iba a parir la poderosa estructura social del CLAP que está reclamando el puesto que le corresponde jugar en la transición al socialismo. Es en este camino donde el CLAP, por su propia naturaleza, está dando sus primeros pasos y merece todo el apoyo de los revolucionarios para no dejar que se pasme asfixiado por las ideas contrarias al desmantelamiento del capitalismo que preocupan a más de uno y retuerce de rabia a la quinta columna.



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Sergio Briceño García

Profesor Universitario de Filosofía de la Educación Jubilado de la UPEL. Autor del Poemario "Porque me da la gana" y de la obra educativa "Utopía Pedagógica del Tercer Milenio". Ex Director Ejecutivo de la Casa de Nuestra América José Martí.

 sergiobricenog@yahoo.com

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