Del país profundo: Genaro Prieto y Apure en un viaje

Les voy a hacer una historia

¡Ay! Una historia de la inmensidad del llano

Para dejar un recuerdo, ¡Ay! Un recuerdo

A toditos mis paisanos

Compadre usted que es mi amigo, que es mi amigo

Présteme la mula zaina

A ver si puedo pasear todo el Apure en un viaje.

Ese animal de pelaje castaño oscuro al que hace referencia el verso y que ha sobrevivido en el tiempo, debió ser propiedad de Ramón Ratia. La mula que le compró al guariqueño José Ramón Rodríguez la llamaban La Negra, y vino a adquirirla un día de los enamorados, 14 de febrero de 1971. Según cuenta, Ramón Ratia, debió montarse en ella Genaro Prieto para recorrer el Apure inspirador de la canción.

Me marcho por El Samán Mantecal y la Estacada

Por Bruzual y San Vicente Y Quintero inolvidable

Palmarito y Guasdualito Por Elorza y El Amparo

Puerto Páez, La Trinidad Saludo al Capanaparo

El Guayal y Guasimal Son vecinos de Guachara.

Recuerda también Ramón Ratia que trece años después de tenerla, un 24 de septiembre de 1984 murió de una fiebre muy alta "y el llano se entristeció y se enlutó la sabana, la noticia se corría y el viento la pregonaba, avisan a los potreros que murió la mula zaina". Para cumplir con la vieja costumbre del llano cuando se aprecia un animal tan querido, Ramón Ratia guardó en su fundo la cabeza, los cascos y la crin de la famosa mula zaina. La Negra ya había soltado el cordaje y en ese tiempo, la canción venía creciendo con su fama desde el año 1973, cuando Genaro Prieto la completó para que se hiciera popular en la voz del cantor Francisco Montoya.

Descanso unas pocas horas Para continuar viajando

Por San Rafael de Atamaica Rumbo a San Juan de Payara

Me marcho por Arichuna Regreso por San Fernando

Debo de entrar a Biruaca Antes de llegar a Achaguas

Y a Apurito que es mi pueblo En la mula voy llegando.

"Me nació esa idea, esa inspiración de nombrar a todos los pueblos del Apure que me pertenecen en letra y música y aproveché el momento en que mi compadre Ramón Ratia y yo nos las pasábamos para arriba y para abajo parrandeando. Él tenía una mula y un caballo y como él le tenía miedo a la mula porque la mula lo revolcaba me convidaba para las fiestas y yo iba en la mula y él en el caballo", eso dice Genaro Prieto, quien ha dedicado sus manos en el mapa de los recuerdos a la fabricación de instrumentos musicales de cuerdas. Hijo de Ramona Isidora Prieto y de Sebastián Isidoro Tovar nació un 13 de octubre del año 1941 en ese estado Apure, próximo a la localidad de Apurito y a los seis años ya tocaba maracas y cuatro, a los diez el arpa, a los doce la bandolina y el violín y a los dieciséis años, en la costa del Merecure, toca con el arpa su primer baile que él dice le pagaron con quince panelas de dulce que costaban cincuenta céntimos cada una, ese fue su primer baile y su primer pago cuando pasó toda una noche tocando. A la fecha ha compuesto más de trescientas canciones, y nombra a Mi Lamento, Un Recuerdo Inolvidable, Solamente la Llanura, Por ti Mujer, entre muchos títulos de los cuales el más celebrado es el famoso Apure en un Viaje. Genaro también se escribe con jota de Jenaro Prieto, como el San Jenaro napolitano del antaño milagro de la licuefacción.

YO NO TUVE MAESTRO

"Yo era becerrero, el primer trabajo que a uno le toca desempeñar aquí en el llano, porque el que no ha sido becerrero no sirve pa´caporal, y es así, porque es allí donde se empieza a conocer realmente como son las actividades del llano, trabajando con becerros, con vacas, jineteando toros y bueyes, pero la inquietud mía fue la música y empezó a temprana edad porque a los once años ya yo manejaba el arpa y a los catorce comencé a hacer las primeras composiciones y yo no tuve maestro que me diera instrucción para que aprendiera a tocar a leer y a escribir, eso lo hice yo solo, me enseñé yo mismo a mi manera y trabajando con inteligencia. Ya mi mamá me había conseguido un librito de esos que llaman Primario Mantilla y si a la casa llegaba una persona que yo sabía que leía y escribía, aprovechaba el descuido de mi mamá para pedirle opinión, yo aprovechaba y agarraba mi librito y le preguntaba, "Mire señor explíqueme que dice aquí en estas letricas" o "¿Qué letra es esta?, cuando era el abecedario, y así sucesivamente yo agarraba mi libro y salía corriendo hacia atrás de la casa para que mi mamá no me viera porque me podía regañar y yo memorizaba, así fue como yo aprendí a leer…"

MI PRIMERA ARPA FUE DE DIECISEIS CUERDAS DE PUERCO ESPIN

"…Yo tenía bastante hermanas, cinco hermanas hembras que eran feas, pero a algunos les parecían bonitas, así fue como llegó a la casa un enamoradito de ellas que punpuneaba un arpa y no sabía tocar ni siquiera una guacharaca, pero él punpuneaba, inclusive no sabía afinar y yo me puse con esa arpa de él y aprendí a afinarla y él a tocarla, pero muy mal y yo me puse a ver que él no tenía capacidad para enseñar a nadie porque él no sabía, entonces me incentivé y cogí una estaca de guásimo para hacer mi arpa y la puse atravesada, yo la hice y como yo ayudaba a mi papá a matar a los puerco espín, porque él charrasqueaba un cuatro y le ponía cuerdas de las tripas del puerco espín, entonces llegué y empecé a robárselas y pude encordar mi arpa cuando completé las dieciséis cuerdas y la templé y comencé a sacar música yo solo y escondido para que no me regañaran. Mi primera arpa fue de dieciséis cuerdas de puerco espín y un hermano mío que sabía de carpintería trató de mejorar la cuestión y tomó ese pedazo de palo y lo metió en un tramazo de esos largos y quedó mejor a puro machete, porque no había instrumentos de carpintería y era un arpa muy pesada que yo casi no podía con ella, tenían que cargármela y me la ponían encima del pecho y yo me encaramaba en una silla, porque yo tenía que sostenerla y tuvieron que rogarme para que yo tocara, tanto dieron hasta que me amansaron y yo toqué y de allí se empezó a perfeccionar el instrumento y entonces mi papá después que peleaba conmigo, porque no quería que yo fuera músico, entonces todos los sábados me comprometía en una casa o en un vecindario para que yo tocara y casi no dormía los fines de semana, porque tenía que pasar todas las noches tocando arpa en esas fiestas…"

Genaro Prieto en Apurito, Mcpio Achaguas,Apure. 2005.
Credito: Rafael Salvatore


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Benito Irady

Escritor y estudioso de las tradiciones populares. Actualmente representa a Venezuela ante la Convención de la UNESCO para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial y preside la Fundación Centro de la Diversidad Cultural con sede en Caracas.

 irady.j@gmail.com

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