¿Por qué el aumento salarial es una gran ficción e inmensa estafa?

Había sostenido, equivocadamente, siguiendo el planteamiento monetarista, que la hiperinflación que viene destruyendo la economía venezolana estaba ocasionada fundamentalmente no solo por el desproporcionado aumento de la masa monetaria que produce el gobierno para garantizar entre otros gastos públicos, los aumentos salariales y bonos, precisamente, en base a la emisión de "dinero inorgánico"; sino, además, por la caída de las exportaciones de petróleo. Aunque esta caída de las exportaciones da cuenta en buena medida del desplome del PIB; sin embargo, no lo hace igualmente con respecto a la hiperinflación.

Después del aumento salarial que trajo el programa de recuperación, crecimiento y prosperidad económica (PRCPE), hasta el 30 de noviembre de 2018 transcurrieron más de cien días. Durante este período no hubo ningún otro aumento salarial; no obstante, la hiperinflación no se detuvo, al contrario, se incrementó de una manera coordinada, siguiendo el mismo ritmo que le marcaban las variaciones del ilegal dólar paralelo. Observamos como flagrantemente los precios aumentaban inmediatamente después de las subidas del dólar ilícito. Hay una relación directa y causal entre el alza del tipo de cambio y el alza de los precios.

Es más que evidente pues, que la hiperinflación en Venezuela, en un altísimo porcentaje, esta siendo causada por la relación que se establece entre el ilegal dólar paralelo y el bolívar. De manera decisiva, es el tipo de cambio que se nos impone a través de la página DólarToday el que ha estado distorsionando nuestra economía. Quienes manipulan este tipo de cambio ilegal lo hacen para subvertir el orden político y social en Venezuela. Por esta razón lo identificaremos en lo que sigue como: tipo de cambio subversivo.

El aumento de la masa monetaria, que ha posibilitado los aumentos salariales y los bonos, si incide en el proceso hiperinflacionario; pero, en un porcentaje menor a un 15 por ciento, en virtud de lo cual, no se puede afirmar, en modo alguno, que sea su causa principal. No hay, además, una relación directa entre la subida de los salarios y la hiperinflación. Todo lo contrario, la subida de los salarios se ha venido dando como una respuesta tardía e inapropiada al aumento de los precios de todas las mercancías. Se puede decir, pues, categóricamente, que los aumentos salariales siempre han estado rezagados con respecto a la hiperinflación, tanto en el tiempo como con respecto a la velocidad de la tendencia alcista de los precios al consumidor, muy propia de todo proceso hiperinflacionario. Los salarios aumentan; pero no en la misma proporción en que lo hace la hiperinflación, por lo cual, no solo no logran alcanzarla; sino que han permanecidos muy por debajo, alejados de ella.

El desenlace de todo ese período de cien días desde el 20 de agosto ha sido un nuevo "aumento salarial." Imaginemos que hubiera sucedido si no se hubiera dado dicho "aumento." El 20 de agosto se partió de un salario mínimo de 1.800,00 soberanos equivalentes a 30 dólares americanos, según lo que ese día marcaba el dólar subversivo, esto es, 60,00 Bs. por dólar. Hoy la página DolarToday marca 466,19 Bs. por dólar, lo cual significa que con un salario mínimo de Bs. 1.800,00 solo podríamos comprar menos de cuatro dólares. Si no se produjera ningún aumento salarial, llegaría el momento en que con un salario mínimo no se podría adquirir nada porque no tendría ningún valor. Con el nuevo salario mínimo de Bs. 4.500,00 podemos comprar, hoy día, apenas menos de 10 dólares; lo que equivale a solo un tercio de los 30 dólares que podíamos comprar el 20 de agosto de 2018 con Bs. 1.800,00. Puede verse cristalinamente que el sentido, la razón de ser, del tipo de cambio subversivo es que se vaya comiendo al bolívar soberano, destruyendo su capacidad adquisitiva, hasta hacerlo menos que nada. Si no se aumentaran los salarios, llegaría el momento en que la población asalariada trabajaría por nada. Universalmente el salario mínimo de un trabajador debe ser igual a los medios de vida que necesita para reproducir, al menos, su fuerza de trabajo. La propia vida del trabajador venezolano está constantemente bajo amenaza porque con la paga que recibe por su trabajo no puede garantizarla. Por eso son necesarios los aumentos salariales; y si a los pocos días se desvanecen es precisamente por los efectos desbastadores provocados por el tipo de cambio subversivo.

Si bien es cierto que los raquíticos aumentos salariales que se decretan no son la causa principal de la hiperinflación que sufrimos los venezolanos; no obstante, son causa de desempleo cuando las pequeñas y medianas empresas reducen sus nóminas, aduciendo que no tienen capacidad productiva para cubrir los nuevos costos salariales. Ciertamente, los despidos del personal se vienen dando con suma frecuencia en las pequeñas y medianas empresas después de cada decreto de aumento salarial. El desempleo ha venido creciendo vertiginosamente; pero se oculta. Esta situación tiene que ver con la alarmante disminución de la producción que tenemos en el país y, por consiguiente, con el tamaño de nuestra economía, cada vez más pequeña y débil, incapaz de garantizar una sana, estable y solida oferta de bienes y servicios al país.

En esta situación en que nos encontramos evidenciamos la paradoja donde si no se aumentan los salarios a un nivel donde se garantice al menos la reproducción de la fuerza de trabajo, el sentido del trabajo se desvanece; y si se aumentan los salarios, muchos empleos desaparecen. Terrible destino que vive el venezolano en este tiempo.

Empero, la verdadera causa por la que las empresas no soportan los aumentos salariales radica en la carencia de estabilidad en los costos de producción que afecta negativamente toda la producción. El dólar subversivo altera los costos de los insumos que se importan y que son necesarios para la producción de bienes y servicios. Esta inestabilidad reduce drásticamente la producción y consiguientemente, los puestos de trabajo. El resultado es una significativa disminución de la oferta en medio de una recesión. Los costos de los insumos que continuamente están variando al ser afectados por el tipo de cambio subversivo que sube sin cesar, son transferidos como costos de reposición al precio de los productos que se ofertan, lo cual eleva dichos precios entre períodos de tiempos cada vez menores. Cabe apuntar que desde el 20 de agosto al día de hoy la relación de valor entre el bolívar soberano y el dólar a escalado de 60 BsS/US$ a 500 BsS/US$, lo cual es verdaderamente y absolutamente irracional desde la racionalidad económica; pero perfectamente entendible desde la perspectiva política. Es evidente que lo que se pretende es acelerar la caída del fracasado gobierno de Nicolás Maduro.

La economía de Venezuela esta siendo destruida por el tipo de cambio subversivo y la respuesta del gobierno prácticamente se ha limitado a incrementar la base monetaria para garantizar los pírricos, aunque necesarios aumentos de los salarios y de subsidios y, además para cubrir el creciente déficit fiscal que se genera por toda esta situación. Esto es lo que ha estado haciendo el gobierno desde hacen al menos un par de años sin resultados efectivos. En virtud de la paradoja evidenciada, tales medidas han sido solo paños calientes, meros paliativos que por no haber ido a la raíz del problema lo que han hecho es agravar la situación de deterioro en que nos encontramos.

Esperamos expectantes la aplicación del (PRCPE), porque pensábamos que con su implementación esta situación iba a cambiar. Pero es decepcionante ver como la primera corrección de este programa de recuperación económica ha sido más de lo mismo, esto es, otro aumento salarial, que en última instancia no hará otra cosa que agudizar la recesión que padecemos, con todas sus secuelas. Lo que evidencia esta medida es que el tan cacareado programa de recuperación económica ha sido un completo fracaso al no haber podido hacerle ni coquito al tipo de cambio subversivo. El tan esperado anclaje del bolívar soberano al petro ha sido todo un fiasco porque el dólar subversivo ha vuelto trizas al bolívar soberano. Lo insólito es que a su depreciación frente al dólar ilegal se le ha sumado otra depreciación, la que acaba de anunciar el presidente Nicolás Maduro con el nuevo "aumento salarial," esta es, ahora, una depreciación con respecto al mismísimo petro.

El 20 de agosto del 2018 se fijó el valor de un petro en 3.600,00 soberanos y, el del salario mínimo en 1.800,00 soberanos. El pasado 29 de noviembre del 2018 el presidente Nicolás Maduro en el marco de las medidas de corrección del programa de recuperación económica anunció un aumento del salario mínimo que estableció en 4.500,00 soberanos y, un nuevo valor del petro que quedó en 9.000,00 soberanos.

El salario se ancló al petro. Entre el 20 de agosto y el 30 de noviembre del 2018, con el salario mínimo de 1.800,00 soberanos se podía comprar medio petro porque el valor de un petro era de 3.600,00 soberanos. Ahora, con 3.600,00 soberanos no se puede comprar un petro porque su valor aumentó a 9.000,00 soberanos. También aumentó el salario mínimo a 4.500,00 soberanos, con los cuales, podemos seguir comprando solo medio petro. En realidad, no ha habido ningún aumento salarial porque con ese nuevo salario mínimo no se puede comprar más de medio petro. Ese aumento ha sido una verdadera farsa, un grosero engaño al pueblo venezolano. Si el salario mínimo lo hubieran aumentado a un valor superior al de medio petro, entonces si hubiera habido un real y verdadero aumento salarial. Lo que realmente ha ocurrido con este falso aumento del salario mínimo no es otra cosa que una descarada depreciación del bolívar soberano. Estamos en presencia de una gran estafa que consiste en presentar una real devaluación del bolívar soberano bajo el disfraz de un aumento salarial.

Es decir, el petro aumentó su valor solamente con respecto al bolívar soberano; pero no lo hizo con respecto al dólar y a las otras divisas extranjeras. El petro sigue en 60 dólares americanos. Lo cual evidencia contundentemente que lo que hubo no fue un aumento salarial; sino una vulgar depreciación del bolívar soberano. Cabe agregar que la depreciación del bolívar soberano también se dio con respecto a la tasa oficial del Dicom, que pasó de 80 soberanos a 151 por dólar. Es evidente que el presidente Nicolás Maduro decidió fortalecer el petro a costa del bolívar soberano. El meollo de este asunto está en que la depreciación del bolívar soberano conlleva a que se busque en el dólar el mejor de los refugios, por esto, con esta depreciación sale inmensamente robustecido es el dólar. Es más que obvio pues que, al debilitar a nuestro bolívar soberano, el gobierno ha fortalecido al dólar paralelo. "Cachicamo trabajando pa' lapa" diríamos aquí en Venezuela.

El dólar subversivo que tanto daño le ha hecho a la economía y, particularmente al pueblo trabajador que depende de un salario, no esta siendo realmente confrontado. El gobierno sabe perfectamente lo que debe hacer para detener todo este proceso de destrucción económica porque cuenta con equipos de asesores altamente especializados y capacitados que le han diagnosticado la situación con suma precisión. Pareciera que no hay una coherente voluntad política para actuar contra el tipo de cambio subversivo. Lo cual evidencia la existencia de facciones con intereses antagónicos que se disputan el poder.

La conservación del tipo de cambio subversivo beneficia a los privilegiados que se han aprovechado de un dólar barato. En este sentido, mantener a toda costa el Dicom es fundamental y beneficioso para ellos; aunque ello implique la ruina de todo el país. El Dicom esta montado sobre un sistema de diferencial cambiario altamente permeable a la corrupción, que ha permitido el robo de los dineros públicos a través de la indebida apropiación de la renta petrolera y la subsiguiente fuga de divisas. El tipo de cambio subversivo le hace daño a Venezuela porque hay gente con mucho poder dentro del estado que no solo lo permite, sino que lo fomenta, fortalece y hasta lo utiliza para preservarse en el poder.

Con el tipo de cambio subversivo el pueblo de Venezuela esta siendo atacado sin misericordia por factores que quieren hacerse con el país. Todo el estado y el gobierno tiene la obligación de defendernos de las amenazas que atentan contra la integridad de la nación. Hasta el día de hoy no lo han hecho. Han permitido el continuado menoscabo de nuestra propia existencia como pueblo.

 

 

ricardovargas.rv.rv@gmail.com

 



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