La FANB: Elitismo Anti Bolivariano

Quienes hoy están al frente del gobierno nacional han llevado el nivel de inmoralidad al estado de metástasis, acabando con una oportunidad histórica para hacer de este país lo más parecido a su heroica historia. Recientemente publiqué un escrito titulado “La dirigencia del chavismo, ejemplo de inmoralidad”, en el trabajé de manera general el nivel de descaro de esa llamada “Dirigencia Revolucionaria”, no obstante, la realidad obliga a tener que hacer énfasis en el componente militar de esa “Dirigencia Revolucionaria” que, sin ningún ánimo fóbico, se ha amparado en una falsa “Unión Cívico-Militar”, que no es ni unión y mucho menos entre el pueblo civil y la élite militar, para acentuar grotescamente una relación de privilegios y subordinación, que si bien ha sido histórica, hoy ha alcanzado niveles aberrantes.

La base moral y ética es un vértice vital en toda construcción social, desde la conformación de una familia, en la que cualquier mal momento económico se vive teniendo el ejemplo y sacrificio de los padres, hasta la construcción de cualquier revolución, donde la dirigencia siempre da el primer paso ejemplificante de sacrificio y/o lucha. Así, con una base moral y ética sólida no hay circunstancia difícil que no pueda ser atravesada de forma exitosa.

En el caso del proceso político “Bolivariano” de Venezuela, la principal amenaza que presenta, y que hoy cava su sepultura, no es tanto la guerra económica, la cual no podemos negar y entendemos como consecuencia lógica de la base “Anti imperialista” del chavismo, sino el dantesco nivel de inmoralidad que hoy caracteriza a su dirigencia, particularmente a la élite militar. El oficialato que hoy tiene la FAN”B” es la mayor antítesis del legado de Simón Bolívar, un hombre que nace en una importante familia mantuana de su tiempo y, que en el transcurso de una vida heroica, muere en medio de las más extremas carencias, dada su renuncia a cualquier medio de fortuna.

Las historias de vidas de los coroneles y generales, entre otros, activos unos y retirados otros, que hoy controlan el gobierno, resultan ser todo lo contrario a Simón Bolívar, provenientes mayoritariamente de familias humildes y, en el transcurso de unas vidas corruptas, terminan como poseedores de vulgares medios de fortunas.

En medio de una crisis sin precedentes, recientemente han tomado mucho centimetraje en los medios de comunicación, las notas comparativas de salarios entre el sector salud (Médicos, enfermeras, camilleros, bioanalistas, entre otros), el sector educación (Maestros, profesores, empleados administrativos, obreros, entre otros), y el oficialato de la FAN”B”. De todo esto ha salido al tapete los grotescos salarios de estos últimos, los cuales si bien no hay y no habrá versión oficial, son infinitamente superiores a las de los profesionales de los otros dos sectores y la administración pública en general. Si a esto le agregamos todo el amplio abanico de privilegios que esta élite tiene, desde el acceso a viviendas, financiamientos y/o bonificaciones, electrodomésticos, vehículos y un dilatado etc., no podemos más que concluir que estamos en presencia de una “Élite Militar” anti bolivariana con privilegios y estilos de vida semejantes al de una aristocracia.

Hoy cuando tenemos a un pueblo que en su mayoría a traviesa condiciones de vida sumamente difíciles en estado de subsistencia, observamos que bajo el lema de “Unión Cívico-Militar” una élite se apropia sin ningún disimulo de lo poco del erario público, una élite que ante la dramática situación del transporte, osan pasar en sus Toyotas, marca favorita, frente a las “Perreras” y largas colas que hace el pueblo para tomar transporte o caminar hasta su vivienda, que ante el drama de mantener a un niño en el sistema escolar público, por los altos costo de los uniformes y útiles, se jactan de tener a sus hijos en los mejores colegios y universidades nacionales y/o internacionales, que ante la imposibilidad de siquiera ir al cine de un venezolano promedio, un día de playas de esta élite representa un gasto superior a los 500 millones de bolívares, y cuando se trata de vacaciones en el exterior los montos en divisas son criminales. Una élite con una estructura de negocios en todos los niveles y sectores del Estado, que controlan el contrabando de extracción, que en cada alcabala tiene un centro de matraca, que dice a quién, qué y cuánto se le otorga.

¿Qué puede explicar o justificar estas diferencias?, ¿Es más importante un General que un Maestro, Profesor o Médico de máxima graduación y/o escalafón?, ¿Sólo con estos privilegios pueden gritar “Patria, socialismo o muerte?, ¿La lealtad a un proyecto político está condicionada a estos privilegios?

Son estas, entre otras tantas preguntas que seguramente se harán la mayoría de los venezolanos, las que lamentablemente llevan a una respuesta afirmativa, en la cual si bien no se puede generalizar, y seguramente existen excepciones, estas también son parte de esa élite porque disfrutan de estos privilegios y con su silencio son cómplices de semejante inmoralidad. Mientras, escuchamos “estamos obligados a resistir”, pero nos preguntamos, en esta asimétrica realidad, ¿Quiénes están y estarán resistiendo?, ¿Se resiste desde la condición de élite?, ¿Una dirigencia corrupta como esta tiene la moral para llamar a resistir a un pueblo como el venezolano?. Por supuesto que los que están en la cumbre de la pirámide necesitan que este desorden de cosas continúe, necesitan que el pueblo resista para que los mantenga como nobleza.

En relación a sus responsabilidades al frente de importantes tareas de Estado, solo debemos hacer una breve revisión de experiencias icónicas para ver sus niveles de “Eficiencia”, entre ellas está la Cadivi de Manuel Barroso, el MPPAL de los Osorios, los 17 generales para los 23 rubros, los generales de Venezuela Productiva, Mi casa Bien Equipada, Bolipuertos, Conviasa, Conferry, Misión Transporte, etc., etc., etc. En estas experiencias el factor común es la corrupción, en ellas han amasado increíbles volúmenes de divisas que hoy sustentan sus opulentos estilos de vida, todo a costa del sacrificio de la mayoría del pueblo, al cual usan vilmente en la cacareada “Unión Cívico-Militar”.

La élite militar se ha convertido hoy en el colofón de la corrupción e inmoralidad, presidiendo de facto un gobierno que tiene a un empleado cómplice como figura comunicacional y legal. Lamentablemente, tengo que cerrar estas líneas afirmando que ante esta realidad no hay ninguna posibilidad de cambio a lo interno en el corto, mediano ni largo plazo, solo queda dar tiempo al tiempo y expresar la mayor solidaridad a todos esos profesionales que aún quedan en el país, que a diario protestan y que a diario dan su mejor esfuerzo por formar a nuestra juventud, por curar a nuestro pueblo, por prestar sus servicios desde cualquier área de la administración pública, diciéndoles que aunque una inmoral élite militar se asigne sueldos y privilegios dantescos, el trabajo de ustedes es vital para la construcción de esa Venezuela que todos queremos.

Sociólogo
Socvzla2017@gmail.com



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