Nuestra época, sigue siendo la época de la burguesía

"La Historia ha demostrado muchas veces que solamente la clase obrera es capaz de ser la promotora, inspiradora y fuerza principal de la construcción socialista, y solamente su partido puede organizar y encauzar la energía de las masas populares a la creación de una sociedad".

La revolución socialista deben dar libre curso al progreso multifacético de la sociedad. Pero esto no significa que desde ahora el progreso se asegure automáticamente, ni que las relaciones de producción y las fuerzas productivas estén en correspondencia de una vez y para siempre unas con otras. El desarrollo de la producción, la técnica y la cultura, así como el propio desenvolvimiento de la personalidad plantean nuevas demandas ante la organización de la sociedad. Se plantea el problema de la constante renovación del socialismo sobre su propia base. En caso contrario, en la vida social surgen trombos, fenómenos de estancamiento, y los problemas económicos y sociales pueden agudizarse hasta un límite peligroso.

En esencia, todos tenemos un mismo objetivo: aprender, lo más rápido posible, a utilizar en plena medida las enormes posibilidades del socialismo; hallar una óptima combinación entre el centro y la periferia, entre las esferas estatal y social, entre la gestión y la autogestión: estimular mejor la labor del pueblo, su actividad laboral y política y su conciencia cívica.

La esencia del socialismo, se expresa con la fórmula: "De cada cual, según sus capacidades: a cada cual, según su trabajo." Debemos que esta fórmula se vea confirmada por el quehacer diario, que no haya lugar a una nivelación de salarios, que se estimule por todos los medios el trabajo altamente productivo y se observen rigurosamente los requisitos de la justicia social. Utilizando para ello también las palancas económicas, la fuerza de la convicción y la fuerza de la ley; desde el funcionamiento del sistema de gestión, instituciones estatales y sociales hasta las condiciones del trabajo y de vida del pueblo.

Es muy importante diferenciar la teoría y la práctica. Los movimientos sociales, que son los que están dando la pauta de las transformaciones sociales pendientes, no pelean nunca contra un marco teórico, sino contra explotaciones concretas. Por el contrario, las discusiones teóricas agotan a menudo la acción colectiva, enmarañadas en mentiras ocultas con discursos ideológicos (encubridores de situaciones de poder). Hay discusiones interminables en la teoría zanjadas, de manera contundente con la experiencia. Si hay o no "fin de la historia" queda explicado en las resistencias a las invasiones neoliberales, en las protestas de los movimientos sociales de Nuestra América en el crecimiento de los indignados y el agotamiento del oposicionismo. La discusión acerca de las bondades de la apertura total de fronteras deja de plantearse cuando se ve lo que hace Gringolandia.

—En Cambiar las gafas para mirar el mundo hay una reflexión desde la ecología que nos ilumina sobre esta aparente contradicción.

¡La Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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