Hace falta el chavismo chavista

El gobierno está de salida. Acaba de aprobar un aumento de sueldo mediante dinero inorgánico (el cuál prometió, solo hace un mes, no emitirlo más nunca), que no alcanza ni siquiera para el costo de la nueva lista de precios acordados, de productos básicos para el consumo, la cual suman 7.077 bs Soberanos, es decir, esa lista, que no cubre las necesidades básicas de una familia pequeña representa casi el doble del nuevo sueldo básico. Esto sin contar el costo de pasajes, medicinas, servicios públicos. Imagino que luego de la trampa del ahorra en Petros y en lingoticos de oro, del embuste de la disciplina fiscal (algo imposible) y el aumento del Petro en bolívares (dinero inorgánico), de la trampa del aumento de sueldo, se irán del país. Si no en diciembre, en enero, o febrero; el gobierno está de salida… ¿O será que avecina la etapa fascista de una revolución falseada, derrotada por el reformismo? El tránsito hacia el fascismo.

La incapacidad revolucionaria y la economía de mercado los derrotó. Dentro del gobierno y sus distintos grupos de poder no hay, hasta ahora, el mínimo indicio de rectificación; están resteados con la locura liberal (disfrazada de socialismo "en lo social", ese disparate), con la cual acabarán con la salud y paciencia del chavismo, y de la sociedad venezolana en general.

Para nosotros la esperanza está en volver a retomar el camino donde lo dejó Chávez antes de morir, con sus debidas correcciones. Los daños a la economía ocasionados por Maduro, no nada más al socialismo, son capitales pero no irreversibles. La corrección es principalmente política. Hay que volver a Chávez y saltarse a Maduro y su gobierno, y la única manera es rectificar el camino con todos aquellos chavistas que crean en el socialismo y en el Plan de la Patria, en su espíritu socialista y revolucionario.

Hay una propuesta de una Junta Patriótica chavista que aglutine a líderes chavista que hagan de vanguardia política para que convoquen valientemente al pueblo chavista ¿Por qué chavista? Porque el chavismo, a pesar de Maduro y su gobierno, no ha muerto; porque lo que ha sostenido hasta ahora al madurismo ha sido el recuerdo de Chávez y el chavismo creyente; porque la paciencia que ha tenido el pueblo chavista y la fe en este gobierno, viene de Chávez; porque todos han creído en una especie de conexión prodigiosa entre Chávez y Maduro que ahora se está develando como casual, accidental, que uno y el otro representan dos cosas distintas y dos destinos distintos, que son antagónicos. El pueblo conectado amorosamente con Chávez no es tonto, conoce la diferencia entre uno y el otro. Maduro y su círculo más cercano lo saben y desde la muerte de Chávez ha tratado de bórralo de la memoria colectiva. Diosdado Cabello no ha sabido sostener la memoria de Chávez con las manipulaciones de sus videos y de su imagen, solo lo ha calumniado llamando chvismo y socialismo lo que no es otra cosa que liberalismo puro. Los otros solo se olvidaron de él y del socialismo, solo manipulan conceptos vacíos.

El chavismo debe rescatar ese contenido socialista revolucionario y chavista, de justicia, de trabajo socialista y solidario, de rescate de la calle, el de la patria socialista y la dignidad. La mejor defensa de la patria está en defender nuestra dignidad, nuestro socialismo chavista, nuestros valores de justicia e igualdad en la calle. La Junta Patriótica está signada a orientar al chavismo con la verdad, sin manipulaciones, sin mentiras, es la única forma de encender el entusiasmo revolucionario de Chávez otra vez. Convocar en torno a los principios del Plan de la Patria, el último documento legado por el comandante coherente con el desarrollo socialista auténtico, el Plan que fue adulterado por el madurismo. No vale la pena seguir insistiendo en esto, fue un acto acabado, es comprobable. Los hechos dicen más que todos los discursos y toda la propaganda oficial y publicidades. Todo lo pronosticado se ha cumplido pero de manera inversa y negativa: el Petro fue una estafa, y sobre una estafa otra: el ahorro en Petros, la emisión de dinero inorgánico, el aumento oficial de los productos de primera necesidad acordados con los capitalistas, la debacle de PDVSA, nuestro único proveedor, mientras las promesas de producción se diluyen en la entrega del país al capitalismo y a las trasnacionales, chino, rusos y turcos. El madurismo se ríe en nuestra cara. Y si no, tiene miedo y se está haciendo peligroso.

Nosotros apoyamos la Junta Patriótica chavista y a Rafael Ramírez para recuperar nuestra industria madre y retomar el camino. Solo él puede convocar un equipo capaz y capacitado para hacerlo. Y Rafael Ramírez debe buscar la manera de regresar al país y liderar esa Junta.



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Marcos Luna


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