Carta abierta a los trabajadores venezolanos

"Si perdéis estos momentos de efervescencia y calor, si dejáis escapar esta ocasión única y feliz, antes de doce horas seréis tratados como insurgentes: ved los calabozos, los grillos y las cadenas que os esperan."

José Acevedo y Gómez

La clase trabajadora venezolana, la que vive honestamente de su trabajo, tiene en la actualidad la gran oportunidad de demostrar que solamente si constituye una verdadera unión monolítica o bloque unido de trabajadores, puede salvar a Venezuela de la inmensa crisis histórica que estamos padeciendo todos por culpa de una clase dirigente formada a la sombra del rentismo petrolero y minero originado por las enormes e inconmensurables riquezas naturales con que la naturaleza favoreció nuestro territorio y que solamente han originado la codicia, la corrupción, la envidia y el parasitismo de un sector de venezolanos que no ha tenido la intención ni la capacidad de administrarlas en beneficio de la comunidad, pues solamente ha desatado en los integrantes de dicho sector los sentimientos más egoístas que podemos imaginar en la clase dirigente.

Una nueva fuerza está siendo conformada por sindicatos, federaciones y asociaciones de trabajadores libres: Se trata de la recién creada Intersectorial de Trabajadores de Venezuela, "que es parte de un frente común, contra la brutal política neoliberal que viene aplicando el gobierno contra la clase trabajadora", la cual realizó su primera reunión nacional el miércoles siete de noviembre en la UCV y cuya primera Asamblea Nacional también se llevó a cabo recientemente culminando con la Aprobación por Aclamación y a Mano Alzada de la Proclama de la Intersectorial de Trabajadores de Venezuela.

Esta nueva fuerza pudiera y debiera ser el embrión para la formación del gran Bloque Unido de Trabajadores de Venezuela que salve al país de la horrible situación en que se encuentra en la actualidad, causada por falsos revolucionarios disfrazados de "socialistas".

Miles de trabajadores del sector público y del sector privado están comenzando a protestar y reclamar activa y masivamente en todas las ciudades de Venezuela, demostrando con su actitud que no están dispuestos a tolerar por más tiempo la injusticia, el hambre, la miseria, el abandono y todas las consecuencias negativas derivadas del abuso, el atropello, la incompetencia, arbitrariedad y la corrupción de un gobierno de farsantes, indolentes, egoístas e insensibles que en nombre de una "revolución socialista y chavista" pretenden esclavizar a la clase trabajadora y entregar todas las riquezas de los venezolanos y nuestra soberanía a las empresas transnacionales y se han convertido en los mejores aliados de las derechas y ultraderechas del mundo con la vana esperanza de obtener apoyo político para mantenerse disfrutando del poder de manera indefinida.

Los ingenieros, técnicos, docentes, empleados y trabajadores de todas las instituciones y empresas del país, de las universidades e institutos nacionales, de Corpoelec, del Metro de Caracas, de VTV, del MINCI, de los diferentes ministerios y empresas privadas, de PDVSA, de las Empresas Básicas, los pensionados y jubilados, enfermos, médicos y enfermeras en todos los centros hospitalarios, los campesinos en todo el país, protestan a diario por la falta de medicamentos y alimentos, por los servicios públicos cada vez mas deficientes y constantemente interrumpidos que constituyen un verdadero desastre. Reclaman un trato digno, respeto a las convenciones colectivas, a las tablas salariales y fundamentalmente a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

El sistema de transporte en todo el país es pésimo, deprimente, anárquico e inadecuado hasta para la movilización de animales. El desabastecimiento y la escasez de todos los productos de primera necesidad se ha generalizado en todo el país y el salario mensual de los trabajadores no es suficiente ni siquiera para la alimentación de un día, pues es devorado por la incontenible hiperinflación causada por la emisión de dinero inorgánico producido por el gobierno. La corrupción general en todas las instituciones y la casi nula productividad tienen paralizado el país, a pesar de que contamos con todas las condiciones y recursos naturales suficientes para producir todos los bienes requeridos por la población y generar además abundantes divisas obtenidas con la exportación de productos elaborados en Venezuela.

Todos los trabajadores están siendo acompañados en sus reclamos por la recién creada Intersectorial de Trabajadores de Venezuela. También se anunció que el próximo 28 de noviembre, los trabajadores de todos los entes públicos y privados efectuarán una Movilización Nacional para repudiar la brutal política salarial del gobierno y manifestarse en defensa de los derechos laborales de todos los venezolanos.

El gobierno, constituido por falsos revolucionarios está realizando un ataque despiadado contra los trabajadores del país y en defensa del interés patronal estatal y privado, sea este nacional o transnacional.

En Venezuela, los derechos sociales y civiles a duras penas los pueden ejercer los trabajadores en la actualidad. Todo aquel que reclama sus derechos o el de sus compatriotas es despedido, detenido, encarcelado, torturado y víctima de falsos expedientes que lo involucran como terrorista, traidor a la patria y acusado de rebelión. La industria petrolera, sostén de la economía nacional, fue destruida por el actual gobierno, así como otras industrias importantes en todos los sectores y en consecuencia, el conjunto del aparato productivo nacional está completamente desmantelado.

Actualmente la sociedad venezolana se encuentra a la deriva, sin gobierno, sin oposición y sin esperanzas. Los partidos políticos de todos los colores se han convertido en una verdadera estafa y las políticas, tanto la del gobierno como la de la "dizque oposición", han perdido toda credibilidad. El pueblo venezolano se encuentra abandonado, adormilado, confundido y desorientado. Es el momento adecuado para que los trabajadores venezolanos ocupen el espacio político que les corresponde y que ha sido abandonado por los representantes del facilismo y la corrupción que generó el rentismo petrolero y minero durante los últimos cien años.

Por tal motivo, la lucha de los trabajadores no debe ser solamente reivindicativa. Cada vez está más claro que se trata de una lucha política. Si algo debemos entender en la actualidad, es que a los trabajadores no nos conviene el tutelaje de ningún partido político. Debemos formar y controlar "nuestro propio partido" para defender los intereses de la clase trabajadora. Pero no puede ser un partido como el PT de Brasil, que sucumbió ante la corrupción y otros vicios, por falta de una adecuada supervisión, vigilancia y control por parte de la misma clase trabajadora que confió exageradamente en su dirigencia, la cual no estuvo a la altura de las necesidades de dicha clase.

Debemos tener muy presente la experiencia del pueblo de Brasil, donde el Partido de los Trabajadores, debido a su inconsecuencia y falta de control por parte de la clase trabajadora, perdió la gran oportunidad de consolidarse en el poder del gobierno, pues dilapidó en tan solo trece años, el triunfo obtenido con mucha dificultad por Lula en 2002.

Fue así como el excapitán del Ejército Jair Bolsonaro, un diputado federal oscuro, neoliberal y declaradamente a favor de la tortura y la eliminación sumaria de prisioneros, defensor de la dictadura militar y enemigo de los trabajadores, ha sido electo presidente de Brasil con 57,5 millones de votos de los 147 millones de electores, derrotando a Fernando Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores (PT). O sea, cerca de 90 millones de brasileños no votaron por Bolsonaro. Muchos de esos 90 millones eran petistas decepcionados que colaboraron con la derrota de su partido. Bolsonaro será el nuevo presidente de Brasil a partir del 01/01/2019 por culpa de la inconsecuencia del PT y la falta de consciencia de la clase trabajadora brasileña.

La clase trabajadora juega un papel indispensable para erradicar de la cultura del venezolano la apatía, la flojera, el facilismo, la anomia, el desinterés o "antiparabolismo" por el trabajo productivo, la agricultura y la pequeña industria, además de otras conductas sociales que obstaculizan y dificultan el desarrollo del país e impiden combatir la corrupción y la impunidad. La clase trabajadora además, puede y debe luchar en busca de la excelencia, de la mejor calidad de vida, estimular la participación y el protagonismo del pueblo en todas las actividades y eventos cívicos e importantes de la nación.

¡No podemos conformarnos con menos!

¡Los trabajadores constituyen el sector más importante de la sociedad!

¡Sin los trabajadores la humanidad no tiene futuro!

Para superar la inmensa crisis que azota actualmente a Venezuela se requiere además, que elijamos urgentemente un Gobierno Colectivo y Responsable, llámese Junta de Gobierno, Gabinete Ejecutivo, Grupo Presidencial, etc., constituido por cuatro o cinco miembros, al menos uno de ellos, representante legítimo de la clase trabajadora. Que respete rigurosamente la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que sea elegido nominalmente, pero que además esté controlado o supervisado por un Poder Popular unido, organizado y consciente, que haga valer la Contraloría Social, las Auditorías Públicas con participación Ciudadana, de todas las instituciones del Estado,para hacer un Balance General y saber la verdad verdadera de la situación actual de Venezuela. El Poder Popular debe tener además el control de todos los medios públicos de comunicación e información que pertenecen al pueblo y nó al gobierno de turno.

Como es obvio, la conformación de tal tipo de gobierno implicaría una Reforma de la CRBV, pero recordemos, que el Pueblo Soberano es Supra constitucional, y por consiguiente puede, cuando a bien tenga, convocar la realización de un Referendo Consultivo para tal fin. Dicho gobierno debe contar con el control, pero también, con el respaldo del Poder Popular unido, organizado y consciente, para poder enfrentar los enormes poderes económicos internacionales, que pretenden someter a todos los gobiernos débiles del mundo.

El Gobierno Colectivo y Responsable, debe estar integrado por personas de reconocida calidad ética, intelectual técnica y moral, donde los criterios científicos y tecnológicos estén por encima de dogmas y doctrinas religiosas o militares. Donde la responsabilidad de cada miembro sea asumida en tiempo presente y no solamente ante la historia. Donde exista una total coordinación entre los ministerios, los estados, las alcaldías, las empresas públicas y todas las dependencias del Estado. Un Estado, sin caudillos o líderes individuales con proyectos diferentes al interés nacional. Un Estado sin tutelajes de potencias extranjeras como EEUU, China, Rusia, etc. Donde se cumpla rigurosamente la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Somos nosotros, los ciudadanos, quienes debemos exigir que se resuelvan nuestros problemas generales y de ninguna manera dirigentes políticos extranjeros.

Para lograr estos objetivos se requiere además, la unión y la solidaridad de todos los venezolanos que vivimos honestamente de nuestro trabajo, pues es una ingenuidad esperar la colaboración de quienes actualmente disfrutan de odiosos privilegios dentro del gobierno.

¡No hay otra vía pacífica y constitucional para superar esta crisis profunda y estructural que estamos viviendo en Venezuela!

Los trabajadores de todos los sectores tenemos que superar las pequeñas diferencias que nos separan y luchar hasta conseguir esa unión monolítica con la cual lograremos finalmente alcanzar el triunfo sobre la clase explotadora. Debemos oponernos a la política de repartición de los miserables bonos que otorga el gobierno de manera malintencionada y alcanzar en cambio mejores condiciones, más dignas y justas.

Estamos obligados a conformar definitivamente la unión de la clase trabajadora que nos permita enfrentar la lucha contra el patrono, sea éste público o privado, nacional o extranjero.

¡No podemos demorar más. El tiempo se agota!

¡Ya es hora de que hagamos valer nuestra fuerza colectiva!

No podemos aceptar que la voluntad de todo un pueblo sea pisoteada por una pequeña cúpula indolente y despiadada cuya única preocupación es su enriquecimiento desmedido. Existen además enormes intereses de gobiernos poderosos y empresas transnacionales dispuestos a echarle mano a nuestras riquezas y recursos naturales y el Poder Popular tiene la obligación de velar por su cuidado y respaldar a su gobierno cada vez que sea necesario hacerlo.

La clase trabajadora está destinada a lograr grandes objetivos si se lo propone. Puede y debe hacer política con "P" mayúscula y ayudar a gobernar el país, dando ejemplo de transparencia, honestidad y eficiencia.

Todo depende de lo que se proponga, pero primero que todo, debe unirse, organizarse y tener consciencia de clase. Debe permanecer atenta y dispuesta a la movilización cada vez que se vean amenazados los intereses de quienes viven honestamente de su trabajo. Por ahora tiene que luchar y defender las convenciones laborales, combatir la pérdida de calidad de vida y el irrespeto a las contrataciones colectivas, defender salarios dignos para todos los trabajadores y velar por mantener el precio justo de la canasta alimentaria como lo ordena el Artículo 91 de nuestra CRBV. De igual manera tiene que comprender que la calidad de los servicios públicos, como agua, luz, gas, teléfono, transporte, etc., deben ser supervisados y mejorados constantemente por la propia ciudadanía, así como también luchar porque Internet sea declarado un Derecho Humano Universal. Tiene que ir a las bases de la población y explicar la razón de nuestras protestas, para lo cual requerimos hacer uso de los medios de comunicación e información públicos y privados cuya función principal es defender los intereses de la sociedad toda y no los de un pequeño grupo privilegiado de empresarios capitalistas, militares, periodistas y artistas enchufados cuyos méritos no son otros que defender y aplaudir incondicionalmente la acción del gobierno de turno. Hay que explicar a la población la razón por la cual debemos sustituir al gobierno, eliminar la fraudulenta ANC y respetar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Debemos además, tener y defender nuestra propia agenda socialista y de lucha.

Los dirigentes sindicales deben rendir cuentas a sus agremiados periódicamente y ser sancionados con penas muy severas, así como también ser premiados con el reconocimiento de sus agremiados cuando hayan demostrado dedicación y honestidad en su desempeño.

No podemos seguir permitiendo la gravísima situación de pobreza, injusticia, corrupción, impunidad, abuso, marginalidad, desgobierno, etc., que existe actualmente en nuestro país, a pesar de que contamos con tantos recursos que nos permitirían a todos vivir una vida plena de salud y felicidad.

¡Trabajadores de Venezuela uníos!

Atentamente;

25 /11/ 2018



Esta nota ha sido leída aproximadamente 1197 veces.



Gilberto Hernández Ortíz

Graduado en la universidad Nacional de Colombia en Licenciado en Ciencias de la educación especializado en el área de Física y Matemáticas Postgrado en Educational Media en la Universidad de North Carolina A&T State University año 1984 - Greensboro, N.C Prof. Jubilado de la Univ. de Oriente (Núcleo Anzoátegui)

 gilnandez@hotmail.com

Visite el perfil de Gilberto Hernández Ortíz para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes: