Mi palabra

Los caradura, sustituyen a la oposición

"La serpiente cambia el cuero,

pero no su obrar rastrero".

Anónimo

Cada día crece la curiosidad, preguntando por la oposición venezolana; algunas personas, hacen la averiguación y a la vez se responden, porque la explicación parece muy sencilla, en medio de la compleja situación del país. Los que no se han ido, se encuentran sufriendo al lado de la gran mayoría del pueblo trabajador; los que se marcharon, se están dando la "dolce vita" en nombre de la "libertad" de la patria; beben, y comen en los mejores restaurantes de los países, donde se encuentran "asilados" esgrimiendo cualquier excusa para culpar al gobierno de su situación; les sobran las invitaciones por la cantidad de dólares robados, y nadie enciende la alharaca, como hicieron, cuando el Presidente Maduro, fue convidado a un exquisito manjar de carne en un exclusivo negocio de Turquía, por un consciente chef, admirador del proceso bolivariano.

Desde el fracasado golpe de estado del 2002, empezaron a buscar reacomodo los participantes; no esperaba una respuesta tan contundente, cuando todo parecía consumado, y no les quedó otra, salir corriendo de la manera más humillante a buscar refugio, y justificaciones, para nuevamente arremeter, pero consiguieron en el camino la consciencia necesario del pueblo, para resistir todos los atropellos dirigidos por los gobiernos estadounidense, y aplaudidos por los fracasados de aquí. ¿Quiénes se han ido? La respuesta es muy fácil: los mismos de siempre; los que disfrutaron por más de 40 años, las mieles del poder, y conocían, cuanto vericueto se encuentra en el camino, para escapar, como lo hizo Antonio Ledezma, con su rostro serio, como salido de ultratumba.

Muchos observadores, empiezan a reconocer la desaparición de la oposición venezolana; los hechos lo demuestran, a pesar de todos los parapetos montados, después de cada fracaso– La mud; frente amplio, o como lo quieran llamar– en todos han salido con las tablas en la cabeza, y ni hablar de las guarimbas; para después pasar a la etapa en el cual nos encontramos con saboteos descarados, y una guerra económica alimentada por las sanciones, restricciones, y lo más criminal, impedir la comercialización de medicamentos, y alimentos, con la misma moneda estadounidense.

Los dirigentes más visibles de los desaparecidos grandes partidos–AD y COPEI– se habían mantenido atizando la hoguera, pero antes tantos fracasos, han buscado otros correderos; ahora parecen sus sustitutos: algunos dirigentes de la izquierda, y varios ex ministros del Comandante Chávez, con el caradurismo por delante, como la carta de presentación, queriendo demostrar una pulcritud absoluta en el manejo de los bienes públicos, achacándole todos los males al Presidente Nicolás Maduro.

Los que han participado en el gobierno, se creen con la moral suficiente para seguir atacando al proceso venezolano, coincidiendo abiertamente con la posición del mandamás de la Casa Blanca, Donald Trump. ¿Es o no es, una posición totalmente contraria a los intereses del país? Da la ligera sensación, que todavía esperan milagros, y posturas decentes por parte del imperialismo, cuando los hechos demuestran todo lo contrario; el ejemplo más claro, y preciso está sucediendo en Argentina; país entregado a los brazos del FMI; sin embargo, cada día la situación se hace inaguantable, pero los grandes medios se encargan de difundir la situación de Venezuela.

Antes los intentos cada día más peligrosos, por parte de la oligarquía criolla, más los países plegados al gobierno estadounidense, se hace necesario enfrentar a la nueva camada de rastreros; una especie de reencarnación con el odio, y furor de las fuerzas fascistas, tan parecidas a las que acompañaron al dictador Augusto Pinochet, en Chile, y todo el mundo sabe la cantidad de muertos. Que nadie se venga a engaños; la línea de las fuerzas reaccionarias, es una sola, y lo demostraron en el 2002, cuando el golpe, y solamente la oportuna reacción del pueblo, junto a las fuerzas armas, evitaron un baño de sangre. Con toda razón, Ali Primera, en su canción "Coquivacoa" nos dejó un fragmento para reflexionar: La inocencia no mata al pueblo/ Pero tampoco lo salva/ Lo salvara su conciencia/ Y en eso me ha puesto el alma.



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Narciso Torrealba


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