Basta de seguir en la jodedera irresponsable

Venezuela marcha hacia otro proceso electoral municipal, la asignación de los hombres y mujeres que ocuparan responsabilidades en el Poder Legislativo local. En el mundo local se observa un deterioro acelerado de la ciudad con todo lo que ella significa. Se nota un desbordamiento de los problemas y una impotencia por parte de quienes gestionan las políticas públicas municipales gigantescas.

Hasta ahora no se ve ni se lee una visión sustentada de la ciudad de los actores "políticos" de derecha ni de izquierda clara, sistematizada, sistémica, percibida como realidad y totalidad concreta. Las últimas campañas electorales han estado desprovistas de contenido Político en lo social, económico, urbanístico, ecológico, cultural, industrial, financiero. Mensajes de buenas intenciones, de quejas y llantos que orbitan en la descripción formal de la ciudad, de la honestidad y deshonestidad de los gestores de ayer o de la actualidad, de neoliberalismo y socialismo, donde se evidencia un craso desconocimiento de lo sustancial de los que exponen. Una competencia de clichés, frases cortas, consignas, atiborran las campañas en la que las maquinarias intervienen y asumen la acto ría principal en las calles, el pueblo masajeado, adulado, mimado, consentido, convertido en sacrosanto, colocado en el discurso en el más alto de los pedestales, que sólo permanece hasta el día que se conocen los resultados finales de los comicios electorales.

La ciudad es una realidad muy compleja, con una carga histórica de desatinos y de injusticias, donde interactúan y se mezclan varias generaciones, se fusiona lo urbano con lo rural, los trabajadores del campo con la ciudad, lo local con lo cosmopolita, donde se teje la más amplia y rica variedad de matices culturales, de maneras de auto percibirse y percibir a los otros, de alegrías y sueños, de resentimientos y frustraciones.

La ciudad la convirtieron en un hiper llavero donde cada llave – persona- es una individualidad, una realidad aislada, solitaria incomunicada con las otras sin que haya una política que promueva el encuentro para religar e integrar; el compartir encuentro de saberes y experiencias; el conocer y comprender más allá del mundo de las formas, conecte cada ser con los demás, y el tener se convierta en un anhelo gobernado por los muchos seres de la ciudad.

La ciudad concentra la más rica y variedad de profesionales de la mayoría de disciplinas y ciencias, de seres curtidos en oficios y artes. La ciudad tiene un potencial capaz de participar y hacer protagonismo para salir de los enredos y malformaciones estructurales que la aquejan. Los legados probatorios de la historia demuestran que no ha habido Políticas que promuevan el encuentro hacia esos miles de personas nacidas en su mayoría en estas tierras y aquellos provenientes de lugares distantes. Los problemas de la ciudad se enfrentan con los hombres y mujeres de la ciudad. La ciudad a construir debe ser una propuesta zurcida por los hombres y mujeres de la ciudad. La ciudad a ejecutar debe ser obra de todas y de todos y no del yo ismo demencial de una institucionalidad.

La idea de que los partidos y los prestadores de los servicios públicos son los únicos interesados por la ciudad es tan falsa como la nariz de pinocho. Ir al encuentro del pueblo colmado de saberes, de experiencias fructíferas, de amores por el terruño. Ir al encuentro de los que saben y quieren hacer, de los que tienen la escuela de la vida como principal título de lo que son, sin complejos ni temores, sin desdobles ni manipulaciones, sin viveza ni picardía es un paso indispensable para lograr acrecentar la fe y la esperanza, la autoconfianza y la autoestima del pueblo.

Elecciones sin destino, sin sentido y direccionalidad, sin contenido Político, sin sur ni carta de navegación y vuelo, son episodios que maltratan a quienes dicen querer al pueblo. Es una manera de hacer realidad, la terrorífica frase "te pego porque te quiero", común denominador del desnaturalizado hacer y pensar político.

Otra mala comedia, otra pésima obra de teatro, otro guion escueto y agresor, otra ofensa en momentos en que todos exigen sindéresis, atino, responsabilidad social, justicia, transparencia, pareciere volverse a vivir en diciembre en las elecciones municipales.

Un proceso electoral que se asoma con unos candidatos que no se prepararon ni fueron preparados para lucirse, mostrando los proyectos de ciudad, las ideas legisladoras que los sustentaran, los nuevos controles idóneos hacia el Alcalde, los convenios a promover, los espacios públicos a abordar y crear, y que dada la importancia de los mismos centre la atención y las miradas de todos, más allá del sector político o social que representan.

Un proceso electoral que logre caracterizarse con futuros legisladores municipales expongan los tipos de ciudad posible dentro de un Estado que el pueblo constituyó en democrático y social de derecho y de justicia. Tipos de ciudad capaces de promover los valores superiores de la democracia, la igualdad, la libertad y la equidad, la seguridad y la ética. Hechos que no se perciben, ni se nota sea preocupación de los actores.

La ciudad del mañana debe surgir de múltiples eventos, foros, simposios, talleres, mesas redondas, seminarios, del trabajo mancomunado en todos o la mayoría de los lugares de la ciudad, es notorio estamos distantes que ello sea así.

Son múltiples los problemas de la ciudad, no es mi intención señalarnos, cuando son de conocimiento público y notorio. Necesario aclarar si la sociedad comunal convivirá con las cámaras municipales y alcaldías. Si son realidades que se complementan, si la institucionalidad colonial de la cámara municipal es convergente o no con la Comuna como política de Estado. Necesario saber cómo confrontar el grave hacinamiento de las ciudades, cómo convertirlas en espacios para la vida bonita y no para la vida trágica y la muerte prematura. Necesario discernir para alcanzar mayores saberes cómo lograr la ciudad se convierta en centro capaz de atender parte de sus problemas básicos, con alianzas y convenios integracionistas con los municipios circunvecinos con larga tradición agrícola, pecuaria, bovina, piscícola. Necesario convertir en el centro de debate qué hacer para lograr la materialización progresiva de la nueva geometría del poder que ocupó espacios de interés en el mundo de los rural y lo urbano.

Las elecciones todas deben tener la cualidad educativa y de formación. Deben convertirse en escenarios de reflexión para promover encuentros, promover la integración y la cohesión social y políticas en aras del buen vivir. La sensación de que los candidatos a ser concejal son los que menos conocen y comprenden la ciudad, los que pocos han dedicado tiempo para hacer un análisis crítico de ese conocer y comprender, aspectos básicos para crear un proyecto pertinente y necesario, realista y atinado para desenlodar y construir, induce al pesimismo y preocupación, no coadyuva salir de la crisis sino a empeorarla. Ojalá no suceda. Basta de seguir en la jodedera irresponsable.

fparadavalero@gmail.com



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