Maduro en Foro Sao Paulo: "No me he aprendido el nombre del presidente de Colombia". ¡Tendrá que aprenderlo!

En verdad, no escuché al presidente Maduro hablar en "El Foro de Sao Paulo", que no entiendo en medio de las dificultades que confrontamos los venezolanos y las amenazas nada fingidas de Trump, se haya realizado en Cuba. Comprendo no se reúna en Brasil, pese se llama como se llama, dado lo que el evento comporta, su agenda, la situación que confronta Lula y el gobierno de Temer. Entonces, si me hubiesen pedido mi opinión, viendo al gobierno de Maduro como en el ojo del huracán, no hubiese dudado en recomendar se convocase para Venezuela. Hubiese sido una estupenda oportunidad para solidarizarse con el gobierno de Venezuela, los convocados confrontarse con la realidad venezolana y forjarse una opinión más fresca y hacer lo que todo "revolucionario" debe hacer dónde vaya, hablar menos, comer poco, escuchar mucho, ver bastante y meterle hasta "la cacha" el arma blanca de la crítica y ayudar, que eso se hace diciendo lo malo que ven y no con solidaridades automáticas. ¡Arréchese quién se arreche! Si no nos vuelven a invitar no importa. No estamos para adorar a los dioses, sino demandar de ellos impere la justicia.

Pero no, lo convocaron para La Habana y escuché de soslayo unos fragmentos de discursos que parecían como oraciones, letanías monótonas, repetitivas y cual velas de embarcación puestas al revés, de manera que el viento en lugar de empujar hacia donde apuntaba la proa lo hiciese hacia la popa. Y el barco en vez de arrancar hacia su meta allá adelante, más adelante, retrocedía en el propio punto de salida.

En ese instante, viendo aquel barco navegando en retroceso, cuando el capitán miraba hacia dónde debía ir y no se percataba que estaba a punto de chocar con el embarcadero que creía haber dejado atrás, pensé en los 19, creo que son 19, motores que Maduro cree encendidos para algo que nadie sabe para qué son o están en ese estado, si para gastar gasolina, ya que en Venezuela eso a la gente - ¡eso cree uno! – no le cuesta "un comino", como aprendí a decir con los caraqueños, en lugar de aquel "un carajo", demasiado procaz de mi pueblo o hacer bastante ruido y uno que nade vea y tampoco escuche.

Por aquellas letanías que me sé de memoria, casi las mismas que me hicieron perder el interés por la misa, opté por no prestarles atención. Además, como dije al principio, no le veo sentido alguno, como que no le veo a un católico que se la pasa todo la semana jodiendo a todo aquel que se le atraviese, pero va a misa los domingos creyendo engañar a Dios, a eso de escoger a Cuba para ese evento.

Por esas herejías no escuché a Maduro. Aunque confieso, poco lo escucho porque o nada dice o dice u ofrece una cosa que no va a cumplir, salvo que se trate de un bono. Eso si es verdad. En esa materia el "carajo es cumplidor". Pero si se trata de adelantar políticas de cualquier naturaleza nada nuevo dice y si lo dice no lo cumple. Hay una larga lista de ofertas como Sacudón, Revolcón, ANC para componernos la vida y hasta encoger el tamaño de los precios, P-50 repetidos, "si me eligen el 20-7, el mismo 21-7 estaremos cambiando todo esto", que opta por olvidar. ¿Cuándo dije yo eso?

Por todo eso pues, no escuché a Maduro y ahora después de leer a Escalona y Roberto Malaver*, menos me voy a poner en eso.

Pero ahorita mismo, ya cuando estaba decidido a acostarme, para salir temprano a cobrar la pensión del IVSS que me gané después de más de 2800 cotizaciones, cuando el mínimo eran 750, lo que equivale a casi 40 años de trabajo, sin contar lo que hice antes de ser docente, al entrar a Aporrea, como última tarea del día, que cumpliría en pocos minutos, hallé unas declaraciones de Maduro, en las cuales hizo mención del presidente de Colombia tal como se dice en la parte entre comillas del título de este trabajo. ¿Esto es trabajar? Creo que no, pero eso será para otro día.

Me detuve en el título y opté por leer la nota completa para percatarme de cómo otra vez el presidente, como tantas veces, habla como si no lo fuese. Me detuve en la nota para comprobar lo que pensé, hablaba un carajito; uno que dice lo que se le ocurra porque para eso está su papá quien se encargará de pagar los platos rotos y dar las explicaciones por las rubieras que hubiese hecho su muchacho. Cuando Carreño habló y dijo de tumbar unos puentes de Colombia, cualquiera que aquello oyó, supo bien quien hablaba. No fue el presidente de país alguno sino un ciudadano, cuando más miembro de la ANC pero no portavoz oficial del gobierno. Hasta la señora Holguín, canciller de Colombia – prefiero el masculino por que el femenino no es habitual y quizás por serlo suena como feo – cometió el error de responder a eso. Dejó en mi, no la sensación de un diplomático profundo y de mirada lejana, sino la de una comadre de la vecindad que anda buscando pelea y con la oreja parada para cualquier chisme.

No sólo me pareció una infantilada, una expresión de muchacho buscador de conflictos, sino el gesto de un imberbe que con eso quiere llamar la atención y ganarse sonrisas y aplausos que ya tiene "ganados", como en esas películas gringas donde los chistes vienen acompañados de los aplausos y risas, por sí acaso. Pues sabe bien el nombre de quien habla, porque más importante no es saber el nombre sino de quién se trata y por demás es corto, solo Duque, y lo que es más tendrá que saberlo porque dormirá con su vecino al lado.

Si el presidente Maduro piensa y siente en coherencia con lo que dijo "debemos aislar y derrotar a la actual derecha latinoamericana. Hay que reivindicar lo que significa el Foro de Sao Paulo. Venezuela está de pie, Venezuela está victoriosa y está a la orden de la liberación y la unión, estamos dispuestos a rescatar el proyecto de Unasur y de potenciar el proyecto de unión con las naciones caribeñas y México con su nuevo gobierno", debe empezar a comportarse como lo demanda su palabra misma. Por ejemplo, debió aclarar que hará para que Venezuela ayude a "reivindicar al Foro de Sao Paulo", tomando en cuenta que si no estamos tullidos, caminamos en muletas.

Esos infantiles gestos no elevan a nadie, salvo que quienes de ellos se enteran y llegan a aplaudirlos lo hacen por un cumplido o simple adulación. Lo que la gente seria y preocupado por el destino nuestro espera no son cosas infantiles y del mal gusto, sino discursos que cual faros alumbren el camino.

*No te nombro para que me nombres en tu programa, sino para alentarte a decir lo que piensas, no como el escuálido que dices ser en el programa, sino como el hombre que en verdad eres, comprometido con los dolores de tu gente.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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