¡Con los adecos se vivía mejor!

El Síndrome de Coré

Me encanta comparar historias antiguas con sucesos de hoy que pareciera en cierta dimensión repetirse. Permítanme usar un suceso bíblico, pero antes déjenme ubicar la en un contexto que podamos comprender. Moisés se rebela contra el Faraón de su época y con prodigios divinos y un fuerte liderazgo saca al Pueblo judío de la esclavitud, pero no en una rebelión interna para tomar el poder revocando al Faraón, sino saliendo del sistema egipcio que es otra cosa. Moisés después que es vencido en el Mar Rojo sus captores se dirige hacia el desierto donde al cruzarlo llegaría a su nuevo destino una tierra de abundancia donde podría comenzar de nuevo.

Un viaje que tomaría aproximadamente 11 días desde el Sinaí. Pero las malas circunstancias en el desierto cambiarían las cosas que provocó después que este pueblo de aproximadamente 3 millones diera vueltas en el desierto por 40 años hasta que una generación de 20 hacia arriba desapareciera.

Según la biblia en el proceso hubo tres rebeliones la que me llama la atención es que fueron fomentadas por malos comentarios, intrigas, descontento, chismes y envidias. La rebelión de Coré, la tercera, fue la que determinó la cosa porque tanto él como los que le seguían murieron tragados por la tierra. En otra de las rebeliones una de las mujeres familiares de uno de los líderes sufrió una enfermedad por una semana y en la otra rebelión sino fuera por la intervención de Moisés las bajas hubieran sido considerables.

Y porqué una murmuración causó muchas muertes y desgracia en ese pueblo; de qué se quejaban. Después de viajar durante tres días, el pueblo comenzó a murmurar. Las murmuraciones se debían a la escasez de alimentos. Sin embargo, las quejas continuaron. La «mezcla» de gente no israelita que se vinieron con ellos de Egipto desearon de las comidas que ya no eran posibles, y pronto su actitud se les pegó a los israelitas.

Tomemos esta quejas…se dice que cuando los israelitas salieron de Egipto que ya estaba en desgracias por las 10 plagas; mucha gente no israelita se les unió; y quién no, por la soberbia del Faraón la nación estaba en un terrible crisis y como es natural mucha gente suele emigrar buscando horizontes mejores. Así fue un pueblo de dos razas, culturas y hábitos distintos se unieron y salieron. Sin duda alguna el pueblo israelita no les iba a afectar mucho las necesidades en el desierto porque de hecho venían de una fuerte opresión donde no gozaban de privilegios como los egipcios.

Pero los egipcios extrañando sus hábitos anteriores alimenticios comenzaron a murmurar: «Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos». Y es que cuando las necesidades pegan en el estómago no hay líder que valga. Si reflexionamos un poco en este punto es importante resaltar que los que se quejaban no eran israelitas, eran de otra manera de pensar, no estaban de corazón con el líder y dudaban del proyecto de la nueva tierra de Canaán.

Pero más adelante hubo otra queja que determinó castigo sobre los rebeldes. Dice la historia que ya estando cerca de la nueva tierra de enorme productividad; Moisés envió dos espías para investiga dichas tierras, quienes volvieron con una buena y una mala noticia. La buena es que la tierra era muy fértil y hasta trajeron pruebas de ellos de enormes frutas. La mala noticia es que dicha población estaba resguardada por gigantes. Para conquistarla requería batallas en desventajas contra un fuerte imperio. Eso trajo desánimo y temor en mucha gente, en especial los murmuradores anteriores quienes dijeron: "¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! ¿Y por qué nos trae el Eterno a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?»

Fíjense: primero fue por la alimentación, ahora por la inseguridad. Pero las quejas no terminaron allí. Datán, Abiram y 250 líderes, conspiraron contra Moisés y Aarón por envidia, ellos querían preeminencia, que es lo que hoy llaman ser enchufados porque nuestro lenguaje es hoy tan negativo que ser funcionario público es ser un vividor del Estado. En ese entonces estas personas que en sí no era del Pueblo de Israel, es decir tenían otra mentalidad, forma de vidas y cultura que en vez de ayudar lo que hacían eran dañar. Ciertamente esa rebelión fue castigada divinamente muriendo todos ellos.

Los tiempos modernos no se diferencian mucho de aquellos, en especial el de Venezuela. Desde que la revolución se hizo con el poder estadal llegando al gobierno, comenzó al año una constante murmuración, personas que apoyaron con su voto a Chávez después estaban renegando. En el 2002 decía; yo voté por Chávez y uno no les cree por las posturas hasta tan violentamente verbales. Aunque si votaron.

Después de todo, estaban limitados a «solamente», el alimento milagroso (mana) provisto regularmente. Su muestra de ingratitud ofuscó a Dios y desanimó a Moisés, al punto de darse por vencido. Chávez era como ese Moisés moderno que sacaba del desierto neoliberal a Venezuela a una patria nueva, de hecho era así su sueño, por eso llama a una Constituyente, asentar las bases jurídicas de una nueva nación.

Allí nos embarcamos en un largo desierto de 20 años donde pareciera que damos vueltas, tal vez así sea, a causa de cientos de miles y millones que sólo han hecho que murmurar; reclamar, quejarse al decir, en especial hoy, que sufrimos el síndrome de Coré en la escasez de alimentos y cosas, que con los adecos (egipcios) vivíamos mejor y que este socialismo nos va a matar de hambre y guerras.

La mediática comercial radio, prensa, TV e internet han sido los amplificadores de Coré; las 24 horas en los 365 días al año sus quejas y murmuraciones son constantes, rapaz y profundos, no porque se busque lo mejor sino por temor, envidia, celos y cultura. Coré es el clásico ejemplo adeco; quería vivir en el pasado, me imagino que Coré sería un enchufado en Egipcio porque si hubiese sido un pata en el sueño, no se queja.

Hoy los Coré los tenemos por doquier; una constante rebelión que pasó más allá de las palabras, se fueron a las acciones como si con los adecos se vivió mejor. Todos sabemos que no; lo que pasa es que a la fuerza los adecos (oposición) han impuesto su sistema neoliberal en el mercado venezolano, lo que vivimos es esa imposición neoliberal, es la Cuarta República que ha vuelto y no nos estamos dando cuenta; culpando a Moisés (Maduro) y al proyecto revolucionario (Canaán) que puede provocar que pasemos otros 20 años más y peor hasta que la vieja generación cultural adeca termine de extinguirse; esos procesos sociales naturales que se dan.

Recordemos que de Egipto a Canaán no se necesitaba años para llegar; pero las tres rebeliones, en especial la última condenó a todos a vagar por 40 años en el desierto dando vueltas. Muy similar hoy; en 20 años cuánto no hubiéramos concretado, pero los murmuradores y saboteadores qué han hecho, retrasar muchas cosas, infiltrar corruptos y corruptores, los traidores cuánto no han saqueado al país, cuántos traidores al proyecto. Cuántos ineficientes, cuánta gente ha hecho que el proceso de cambios sea lento y hasta estorbado.

Tarde o temprano llegaremos a nuestro Canaán, pero se necesitará que esa generación adeca (culturalmente hablando) termine de desaparecer. Así como Dios dispuso que por 40 años desapareciera la generación rebelde junto con su descendencia, entraron a la tierra prometida la nueva generación con una mentalidad menos contaminada políticamente.



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Julio César Colmenares

Comunicador alternativo.

 juliocesar1221@gmail.com

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