Moros (y cristianos) con Maduro (y ateos también)

Yo no le meto a la hermenéutica por obvia razón, no sé leer (pero me escriben); mas, si "preguntando se llega a roma", pernicioso aforismo del viejo imperio romano, ¿por qué no a la Venezuela bolivariana revolucionaria y chavista, por qué o por qué no? ¡vengan los escépticos para que vean a un pueblo digno darle una patada por ese furrutaco a Trump en la entidad de sus muñequitos con hilos ahora de candidatos, cuatro gatos y, dos ligaditos, es decir, que tres gatos hasta ahora dan la carátula porque Trump es quien da la cara bien lavá, impresentables, y a quienes el pueblo va a escachapar el 20 de Mayo en cierne a punta de votos.

¡Pregunto (luego, existo), ¿quién aguanta a un pueblo decidido a ser libre y soberano?!; de mi parte, sí a la iconoclasia me invitan, como las putas, no aguanto dos pedidas pero con una basta e inclusive con ninguna para yo irme hacia esa incómoda batalla existencial liberadora, la iconoclasia. Es esa mi verdad y si es pecado ya estoy confeso aunque sinvicto porque, ¿quién tiene la razón?

Es preferible confrontar en un río de tinta -entiéndase la expresión en sentido figurado- que en un río de sangre; si el campo de batalla es la cabeza, disparemos ideas, no piedras ni bazucas ni guarimbas ni bombas atómicas ni napalm, a las que Trump pretende llevarnos, a una guerra de perros, a que los venezolanos nos matemos fratricidamente para que luego ellos vengan personal y militarmente a intentar completar con un bombardeo "humanitario" atroz, como lo hicieron y lo hacen en Irak, en Libia, en Siria, en Afganistan, en Panamá, en República Dominicana, en Bahía de Cochinos (Cuba), en Vietnam, en Nagasaki e Hiroshima (Japón), en Guyana, en cualquier parte donde a ellos les dé la perra gana.

El pueblo sale a callejear porque el conocimiento que se adquiere en la calle es directo, sobre el terreno no hay adorno que pueda torcer la voluntad patriótica por más áspera y cruda que sea la verdad ya que un pueblo consciente tiene perfecta noción de contexto y de porvenir, he ahí una clave de entre otras, para que el pueblo respalde su revolución y le ponga un extra a la batalla.

La realidad no cabe en un libro ni en la pantallita de un televisor y mucho menos en una cuartilla como ésta que os ofrezco (dicto) pero, a vuelo de pájaro voy a dejaros una simple e irrefutable reflexión: el pueblo saldrá este 20 de Mayo a defender su soberanía e independencia y no hay otra forma que votar por la revolución.

Infiero que los Moros van a votar por Maduro, y los cristianos también, si no véanse en ORA que es una agrupación cristiana; y, por supuesto, al menos un sempiterno ateo de malos modales también va a hacerlo, me consta como la más cierta de las certidumbres, seguro.

Y tal confluencia de modos de pensamientos es la mar de auspiciosa y por algo ha de ser; se me hace que se trata no sólo de la cantidad sino esencialmente de la cualidad del voto revolucionario y en ello me inscribo porque estimo que ningún voto revolucionario será emitido a la machimberga sino a consciencia de lo que debe ser conveniente para preservar y consolidar la dignidad, la soberanía y la independencia de Venezuela y del resto del continente, inclusive.



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Guillermo Guzmán


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