Pueblo que con constancia y paz espera un futuro mejor

Al hacer un estudio sinérgico y profundo sobre la crisis en Venezuela, se llega a la conclusión, que es parcial y fácilmente identificable como parte. Basta hacer una descripción de lo que sucedió durante las llamada colonias y se observa en el presente, las mismas intenciones; pero con cierto maquillaje. Exterminios de líderes, para eliminar el modelaje. Continuas conspiraciones, para destruir cualquier iniciativa, que represente el surgimiento instauradoras de una revolución humanista. Situaciones que originaron décadas de luchas entre clases, que al final, los que acumularon más recursos y contaron con el apoyo de ascendientes externos, se impusieron y en la actualidad, con vanos recuerdos.

Las contradicciones del Mundo Real Sensible a vuelta de esquina, impulsa a analizarlas con profundidad conceptual. Lo cual se puede inferir, si una minoría da la espalda a un Pueblo, es porque piensa que, en algún momento, éste, le dio la espalda. O están equivocados o tienen grandes necesidades que rayan, lo virtual. Otros, que la Patria le dio Todo: acobijo, comida, estudios, nacionalización y educación, actúan como observadores indolentes. Y en una simple escaramuza huyen con un son de indiferencia y dejan mal parado a la Patria e incapaz de aclarar lo que acontece con honestidad, por lo que todos conocen y que la sangre derramada, reclama. Y otros, una mayoría, los hacen, por necesidades que, al no poder satisfacerlas, los invade la indefensión y optan, por una salida espontanea.

Aquellos hermanos de los pueblos originarios, con un buen nivel espiritual, que no se puede negar. Aman a la tierra y a la naturaleza en forma integral. Y así como aman, también rechazan los entes que dejan cultivar por las veleidades humanas. Rechazan la comodidad física, como una incomodidad espiritual. Porque los contrarios, la han lapidado, robado, explotado con mañas y por necesidades imperiales; por capricho y con el convencimiento, de ser superiores. Pueblo, dotadas de las riquezas más grandes del mundo y no contaron con la capacidad de defenderla hasta el final. Y ellos también creen, que las conquista, en vez de ser algo extraordinario, es un exterminio, que, con justicia, esperan.

Los apellidos de otros lares y los descendientes, de acuerdo al comportamiento que esgrimen, actúan, como una espada mellada. Se infiere, que el natural les abrió los brazos y al conocer la naturaleza materialista; inteligentemente los ignoró, ganándose la posición de contrario y pagándola con creces. Y en los actuales momentos por venganza, les quieren quitar el país. Hablan de las bellezas, riquezas y posición estratégicas. Con orgullo ego centrista, hablan y muestran El Salto Ángel, los esteros de Camaguán, los médanos de Coro, largas cadenas de montañas, de la arepa pepeada, la empanada, del mojito y otros; pero no dedican ningún segundo, a nuestros valientes pueblos originarios.

Hablan y añoran los restaurantes, la buena cerveza, el buen vino y los sitios, que les recuerdan, a algunos, la madre patria y a los descendientes, la patria de sus ascendentes, que consideran como su propia patria, en posición elevada. Sin embargo, la patria que los acobijo y a muchos los vio crecer, solo añoran, los parrandas y fiestas, que se crean todos los fines de semanas. También hablan con vehemencias, de los centros comerciales emblemáticos, donde se liban costosos licores y exhiben costosos trajes «como si fuera allá, pero es acá» sin importarles el cinturón de miserias que les rodean, descendientes de pueblos originarios, que miran con impotencia y sin poder con qué; pero con las esperanzas de gozar de las realidades humanas.

El carácter del venezolano ha sido templado por las dificultades, que le han creado una fuerte capacidad de resistencias, que, como cualquier objeto conceptual, algunos intentan desviarlas como simbología e ideología, para engañar y manipular a una mayoría para obtener beneficios propios. Exageradamente crítico con enfoque en sentido general, por carencias originarias. Y superficialmente autocritico, amparado en el poder de tener y comparar, con otros lares, so pretexto de merecer todo; con amplia capacidad de organización espontánea, pero con cierta capacidad para unir y alcanzar a desarrollar proyectos de mediano y largo plazo.

Al destruir las simbologías e ideologías cultivadas por los pueblos originarios e ir sustituyéndolas por foráneas, se fue desnaturalizando el sentir del venezolano. Lentamente, se fue destruyendo el sentido de pertinencias. Aunque durante la independencia, fue restaurada. Fuerzas reaccionarias crearon obstáculos, que han costados vidas y un atraso significativo en el desarrollo; amainado por los inmensos recursos naturales con que se cuenta, con muchas décadas de saqueos, instituidas por una legalidad en apariencia, soportadas por unos y con complicidad silente, de otros. Y a pesar de eso, se observa, que la mayoría de los venezolanos, están con rodilla en tierra, esperando que con la constancia y en paz, lograr, un futuro mejor.

Por: Ing. Esp. Basilio A Lezama.



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