Día Ciento Dos. La rebelión del pensamiento caminando por el Filo de la Navaja del 2018

"De ahí la necesidad del pensamiento como malestar, como práctica intelectual del desacuerdo y la oposición persistente a la lógica instrumental. Entonces, se hace urgente recuperar al pensamiento como valor de uso del trabajo subjetivo y su aventura en el camino de la emancipación." .

Esta idea escrita, por Juan Barreto, en su riguroso trabajo publicado recientemente en aporrea org nos muestra el verdadero papel del intelectual revolucionario que no renuncia a la profundidad del análisis ideo político en nuestro complicado y original proceso transformador.

La idea sobre el pensamiento que me permití citar al comienzo no tiene desperdicios y se identifica plenamente con lo que intento hacer diariamente. El pragmatismo como la búsqueda del mundo real objetivo, la utilidad y la práctica desvinculada del pensamiento teórico es una desviación tan alejada de la ciencia como el extremo contrario. La teoría y la práctica son inseparables en cualquier metodología que se plantee el objetivo de la verdad. Lamentablemente la teoría tiene pocos amigos y el pragmatismo es lo que abunda.

Una revolución sin teoría es como un explorador sin brújula, un barco sin timón o un avión sin plan de vuelo pero aunque esto lo aceptemos, y no defendamos lo contrario, nos dejamos seducir, sin pensar en las consecuencias, por la lógica instrumental. Esta tendencia al pragmatismo dificulta la solución de los problemas fundamentales y hace que el proceso no pueda avanzar. Al no analizarse los planteamientos desde el punto de vista ideológico inexorablemente perdemos el camino de la transición al socialismo.

Es aquí cuando el llamado de Barreto adquiere un valor ejemplar para preguntarnos si el camino por donde nos llevan sin pensar, con los ojos vendados, es el del despeñadero. Por eso tiene mucho sentido "el pensamiento como malestar, como práctica intelectual del desacuerdo" que pone en vigencia, hoy más que nunca, la rebelión del pensamiento. Ese debe ser el papel de los intelectuales de izquierda que militamos en esta revolución bolivariana, socialista, antimperialista y profundamente chavista. El triste papel de los alabarderos en la claque del que aplaude más sólo denota pobreza de espíritu y la tácita aceptación del "déjame pensar por usted" es decir la claudicación del pensamiento reflexivo ante el pragmatismo.

 



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Sergio Briceño García

Profesor Universitario de Filosofía de la Educación Jubilado de la UPEL. Autor del Poemario "Porque me da la gana" y de la obra educativa "Utopía Pedagógica del Tercer Milenio". Ex Director Ejecutivo de la Casa de Nuestra América José Martí.

 sergiobricenog@yahoo.com

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