El pueblo que te rescató

Extrañado arañero:

Tu partida puso en duda mí lealtad; ahora en orfandad, rodeado de extraños, que ayer en bonanza junto a ti estábamos idealizando el logro y el entusiasmo era fluido; teniamos la esperanza elevada, llenos de confianza para concertar sueños, que traíamos de la historia. Reuniste a muchos que veníamos de una LUCHA construida con valores; donde perseguir la idea erá la más grande insistencia para fortalecer principios revolucionarios.

Ahora desprovisto de camaradería, dudo hasta de mi sombra.

Entregue mí fe a tu liderazgo cundo dijiste que eras un PUEBLO, mé armé de valentía, para enfrentar amigos que dejaron de ser nuestros; los arropó la estulticia y la prepotencia, ahora acartonados y maquillados de aristócratas, se pasean por estudios de televisión; con el ego subido usurpando tu nombre; aprovechan la ausencia como una campana sin sonido del tan tan, para cacarear como matraca tu legado; odviando principios.

Los impostores esconden la cabeza como el avestruz, ante dificultades que habíamos superado.

Invisibilizan el ataque de guerra criminal que está ejecutando el imperio y hacen fiesta ante los obnubilados ojos del PUEBLO llano, que no logra descifrar una defensa para contener este incesante ataque criminal.

Se oyen de nuevo susurros en calles ĺlenas de niños que detuvieron el crecimiento; solo acompañan la esperanza escondida como alivio de la agresión.
Ya te le olvidaste a algunos, que tratan de borrar tu recuerdo, pero con un disimulo que no les permita perder privilegios.

El PUEBLO llano te recuerda, porque eres su más grande forma de tener esperanza y te cargan en sus espaldas susurrandole al oido, y escuchan tu voz el lo profundo del alma -aquí ando contigo, no te rindas- y hacen su andar liviano, lleno de valentía para seguir.

En eso andamos comandante; descubriendonos en formas de pensar distinta a tu intención primaria y la ausencia parece un llanto de niños que no se le detecta el dolor; los que saben llevarte, no se rinden; estan seguros que lo que nos queda es LUCHA.

Aquí vamos arañero: no solo reviviendote en el camino, sino sabiendo que ya no estás como planificamos, pero luchando porque la via que señalasté fue la concebida y estamos haciendo hasta lo indecible por seguir.

Dejaste sembrada la LUCHA y la sagacidad envuelve a los que seguiremos urgando en las entrañas de la PATRIA, para no dejar que mueras.
Descansa en la gloria comandante; que nosotros seguiremos cabalgando; seguros de que PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS Y HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.
SIN PATRIA NO QUIERO VIDA.
HAZTE CONCIENCIA.



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Antonio Machuca

Actor y militante revolucionario

 machucamelo@cantv.net

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