Los aguaceros y el Misión Vivienda

—Compadre lo noto como engripado. —Ya se me está pasando, con estos aguaceros de febrero no pude hacer nada ni sacarle el cuerpo a los mismos. Porque una mañana que amaneció nublado y con ganas de llover me tuve que lanzar a la callea buscar unas medicinas, Dios bendito.

—Bueno, como le cuento compadre. Esa mañana miré para el este y aquello oscuro, miro para el oeste y eso estaba igual. Y la llovizna arreciando. Me dije, no me toca otra que pelar por el misión vivienda, agarro el paragua y me lanzo por el medio de la calle, que aquello ya era un río.

—El misión vivienda debajo del brazo para enfrentar aquel aguacero; apenas puse el pie en la calle se vino encima semejante chaparrón, aquello era una lata de agua. Abro el paragua y lo primero que veo es que parece una tela de metálica, había un agujero más grande que el de la capa de ozono y pasaba más agua que la caía; ya la camisa estaba emparamada.

—En eso viene una ventisca y hasta ahí llegó el pobre misión vivienda, aquel paraguas se volteo y con quedo los alambres para afuera, que ni Termineitor cuando le pasa la aplanadora por encima. Como pude lo enderecé y medio acomodé, pero ya estaba más mojado que un pescado.

—Los zapatos ni los de Manacho, compadre. Mínimo comprar unos nuevos 5 millones por el pecho. En ese momento ya estaba como rancho en deslave, como pude llegue al sitio a buscar la medicina. Lo primero que me entero es que no hay sistema, nada que podían dar los medicamentos. Y aquel gentío esperando. Usted sabe compadre que no hay nada más tentador que una cola o un bululú para ponerse a hablar mal de todo el mundo.

—Como un pollo remojado y temblando más que un temblador, porque febrero estuvo frío parejo, me pare a hacer la cola. Y como le decía compadre, una cola es el sitio ideal para ponerse a hablar mal de lo que sea y esperando con más razón. Yo me puse en mi lugar calladito, pero la gente al ratico no se aguantó la lengua y empezó: que la lluvia, que tenían tres días sin luz, que si el metro, que la medicina ni rayada se encuentra y ahora esto sin sistema. Compadre, la gente se lamentaba y se lamentó.



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Obed Delfín


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