A nuestra patria defenderemos

Porque nos duele nuestra amada tierra.

Porque nuestros hijos son los que legítimamente pueden tenerla.

Porque los extranjeros han osado poseerla.

Porque somos hijos de Bolívar, quien dio todo por hacerla nuestra.

Porque Rondón con su lanza a nuestros enemigos enerva.

Porque somos pueblo Caribe.

Y Guaicaipuro murió a traición por fuerzas extranjeras.

Porque sentimos sus playas, sus desiertos y sus selvas.

Porque es NUESTRA la negra sangre de sus venas.

Porque la patria es el hombre, como dijo el maestro Alí Primera.

Y al pisar nuestro suelo, matarán a todos los que cultivan la tierra.

Porque el sol de Carabobo se alza glorioso en nuestra testa.

Y este nace por el Esequibo y se oculta en la guajira.

Porque son arrogantes y creen que fácil van a tenerla.

Porque ajusticiaremos a los que pidieron intervención extranjera.

Y aplicaremos guerra a muerte, a todo aquél que opte por dar la espalda a su tierra.

Porque nos sacrificaremos, como hizo el Negro Primero por allá en tierras carabobeñas.

Con la abnegación de Páez y sus llaneros, en la batalla de las Queseras.

Y hasta las mujeres lucharán, como Juana la Avanzadora, en tierras guayanesas.

Y les va a costar tomar cada palmo de tierra.

Por eso vamos a luchar, hasta que el último venezolano libre perezca.

Porque nos liberamos del imperio más poderoso que dominara estas tierras.

Y venceremos al Imperio Norteamericano, el más poderoso de la historia del planeta

Y encenderemos la llama de Bolívar y los libertadores de América.

Pues lo haremos solos, como lo hiciéramos para liberar a nuestra vecina; la prostituta barata de Latinoamérica.

Porque sentimos el tricolor hondeando en el corazón.

Y por ese tricolor venceremos la traición.

¡Venezuela vive y no dejará que ningún extranjero mancille su honor!

Me tomaré la libertad de citar a un europeo, pues a los norteamericanos y a sus lacayos del viejo mundo les encanta vanagloriarse de sus hazañas; Durante los bombardeos Nazis de la Segunda Guerra Mundial y ante la venidera invasión de las Wehrmacht, Winston Churchill, primer ministro británico de ese entonces, daría un discurso (altamente vanagloriado como uno de los más recordados e "importantes" discursos nacionalistas de la historia. ¡Y por supuesto que lo es! ¿No lo hizo un europeo? Seguramente, de haber sido Isaías Medina Angarita el que proclamara tal discurso en ese entonces, seguramente aquella arenga nacionalista habría pasado como un triste pie de página en los libros de historia, o como el discurso de un extremista dictador de Latinoamérica) donde rezaba lo siguiente:

"…Lucharemos en los mares y los océanos... lucharemos con cada vez mayor confianza y mayor fuerza en el aire...defenderemos nuestra isla cueste lo que cueste... lucharemos en las playas... lucharemos en las pistas de aterrizaje... lucharemos en los campos y en las calles... lucharemos en las colinas... nunca nos rendiremos..."

Nosotros lucharemos en los mares y en el Orinoco. Nuestros Zhukois resonarán como el catatumbo y no los verán venir, como no los han visto venir en las competiciones internacionales donde les hemos vencido. Aun cuando cobardes destruyan nuestras armas, los esperaremos con lo que tengamos en mano. Tendrán que ir casa por casa a someter al bravo pueblo venezolano. No se esperarán la ira de los Caribe ni su fervor patrio cuando defendamos nuestras ciudades y barrios. Vamos a luchar en la sabana, y en las selvas de Guayana. No nos vamos a rendir, porque lo que corre por nuestras venas es la sangre de los libertadores legítimos de América. No hay sangre de libertadores ni en Europa, ni en Norteamérica. Digo todo esto con convicción nacionalista y en atención a lo que se nos viene encima con respecto a los movimientos en el tablero político y geo-estratégico de los Estados Unidos.

No solo los británicos tienen coraje. A los hijos de Bolívar nos sobra tanto, que lo exportamos a América del Sur liberándola de sus opresores en el pasado. Y volveríamos a hacerlo una y otra vez, hasta que se vean en la necesidad de extinguir el gentilicio venezolano de la faz de la tierra para poder hacerse con lo que nos pertenece por legítimo derecho. Por eso es que nos odian, porque nosotros no nos rendiremos.

Bolívar vive.

Profesión: Historiador y Escritor. 
 


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