Seamos inmunes

I.

Todos los humanos queremos ser sanos y deseamos protección ante la acción patógena de microorganismos o sustancias extrañas que pueden disminuir nuestra salud, inclusive acabar con nuestra vida. Ese también es el interés de las sociedades justas y la bandera de los gobiernos humanitarios, ya que los enfermos y las muertes son un problema de salud pública y seguridad de Estado.

El cuerpo humano tiene un sistema inmunitario innato, constituido por células y mecanismos inteligentes que nos defienden automática y eficientemente de virus, bacterias, hongos y microbios. Cuando la batalla es muy difícil podemos padecer de inflamaciones, dolores, tos, fiebre y dolor de cabeza hasta volver a la normalidad, usando solamente complementos para ayudar al sistema inmunitario. Nos tiene que alarmar si somos víctima de infecciones recurrentes que solo ceden con el suministro de antibióticos industriales, lo cual es un síntoma de algún grado de inmunodeficiencia.

Si comemos para alimentarnos y garantizamos el sueño reparador, solo nos falta una cosa para disfrutar de inmunidad absoluta: hacerle mantenimiento rutinario al sistema inmunitario.

II.

Nuestro sistema inmunitario cuenta con varios anillos de defensa, que serán potentes si, nos alimentamos con los aminoácidos, los antioxidantes, los minerales, las vitaminas y los oligoelementos, requeridos según la edad, la salud y las exigencias, y además garantizamos el sueño reparador por las noches.

El primer anillo es la flora intestinal. Dada la estructura frágil del intestino y su influencia sobre todo el organismo, es un área de alto riesgo por la cual muchos microbios peligrosos pueden ingresar, permanecer y afectarnos. Como defensa, el intestino tiene que estar recubierto de bacterias protectoras llamadas "probióticos", que se garantizan consumiendo alimentos con fibra. En el aparato digestivo viven más de 110 trillones de bacterias, de 400 especies diferentes que conviven y funcionan en equilibrio. El intestino representa el 70% del sistema inmunitario.

El segundo anillo protector son las Vitaminas. La vitamina A garantiza la producción y la actividad de los linfocitos T que destruyen células infectadas por virus y las células cancerígenas. La vitamina C es esencial para las células encargadas que destruyen los microbios y también para los linfocitos T. La vitamina D previene de los resfriados y de la gripe y activa a los macrófagos (glóbulos blancos que "consumen" las bacterias).

El tercer anillo protector lo constituye el sueño reparador, que contribuye a la eficacia de nuestro sistema inmunitario. Está demostrado científicamente que a menor estrés, ansiedad y depresión, mayor fortaleza del sistema inmunitario. De igual manera, quienes duermen menos de 7 horas por la noche contraen resfriados frecuentemente.

III.
Seamos inmunes:

- Alimentándonos sanamente.

- Durmiendo el tiempo suficiente y necesario.

- Limpiando rutinariamente el intestino con el consumo de cebolla, canela, jengibre, pimienta, cúrcuma, ajo, clavo de olor y yerba buena.

- Fortaleciendo la flora intestinal con terapias complementarias a base de: pepinillos verdes, chocolate negro, plátanos, cereales integrales y ajo.

- Protegiendo nuestra flora intestinal de refrescos gaseosos, edulcorantes, café, cerveza, alcohol, enlatados, embutidos, azúcar, leche en polvo, cubitos, comida chatarra, antibióticos industriales, chucherías con colorantes.



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Alexis Adarfio Marín


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