Juntar las elecciones el 22 de abril ¿luego qué?

La situación de conflictividad política que afecta a Venezuela, se ha agravado en los últimos días producto de la negativa del sector opositor de pactar con el Gobierno Bolivariano, al no firmar el acuerdo negociado en la República Dominicana, no quedó otro recurso que adelantar los comicios legislativos, de hecho pensé en escribir hace unos días atrás sobre una convocatoria a elecciones legislativas nacionales, luego de las del 22 de abril de 2018, sin embargo pensé ¿hasta cuándo más elecciones?, la gente quiere decisiones trascendentales y rápidas para combatir el tema de la economía que afecta a todos casi por igual.

En realidad, la muestra de pragmatismo que ha demostrado la dirigencia revolucionaria no tiene nada que envidiar a los mejores estrategas históricos, el tiempo apremia y no hay lapso para el titubeo, juntar en una sola elección tanto las presidenciales como las legislativas, era más que una necesidad, una obligación jurídica, moral y ética; no podíamos continuar con la situación anormal y anacrónica de desacato, de conflictividad de poderes, de llamados a intervención de fuerzas extranjeras y de no respetar el juego democrático.

La oposición ha demostrado ad nauseam, que no cree en la democracia participativa y protagónica, ellos defienden la representatividad aquella donde podían ir a un restaurant en la Castellana, en Madrid o Nueva York; luego de una francachela decidir de "espaldas al Pueblo" las sinecuras y migajas que le dejaban los insaciables comensales del festín llamado Venezuela.

Por ello, se debe elegir una nueva Asamblea Nacional, en vista que no puede la Asamblea Nacional Constituyente suplir las funciones de un órgano en desacato eternamente, por ello más que ser una decisión política, se debe incluir en una futura Carta Magna, este mecanismo para salir del laberinto y limbo jurídico en que estábamos como Nación y como Pueblo, todos éstos días han sido históricos tanto para la República como para el Mundo oprimido que añora la libertad.

En todo proceso político, siempre hay una o varias partes que no quieren participar del juego planteado, en 1958 adecos, copeyanos y urredistas en pleno contubernio, hicieron a un lado a la izquierda, que no tuvo otra opción que el fusil o quedarse en la nostalgia de hablar de la URSS, China o Cuba en un bar. Esta vez le ha tocado al fascismo, revolcarse en la letrina del odio, la intolerancia y la ignorancia por cuanto el Pueblo venezolano, le ha dicho durante 24 elecciones que añora la paz y la comprensión entre todos los venezolanos, e irá a una vigésima quinta vez a decirle lo de siempre, paz y felicidad, así tengamos que afrontar la dificultad económica que haya que afrontar, así tengamos que cruzar nuevamente los Andes en harapos y en alpargatas a llevar la libertad a la América toda, e incluso al viejo continente.

Ahora, una vez hecha las elecciones el 22 de abril de 2018 ¿qué debería hacer las nuevas autoridades?, al realizarse éstas elecciones, habría un lapso de unos 2 a 4 años de receso electoral en el País, por lo cual se debe aprovechar de enfocar la energía en el tema económico y hacer las transformaciones que hayan de hacerse, como por ejemplo: vender activos de PDVSA en el exterior, por cuanto esto ha sido una de las piedras de tranca para nuestro despegue de la economía norteamericana, debe entender el que quiera hacerlo, que ya no podemos tener una serie de refinerías en los EEUU, menos, 6 mil estaciones de servicio; los EEUU están en un proceso de volver a la autarquía económica, en la cual no está entre sus planes sufragar a la Revolución Bolivariana, por ende o tumban a Nicolás Maduro por cualquier vía o Venezuela toma el camino de la multipolaridad, abra sus mercados a otras latitudes como lo ha venido haciendo y la relación con los EEUU pase a un plano importante, como buen socio, pero no como un amo.

Por otra parte ¿qué hacer con el dinero de dicha venta? En mi opinión se pueden hacer dos cosas: (si nos permiten) pagar deuda como han venido haciendo religiosamente, la venta se haría al grupo que diga el Partido Republicano en el Congreso de los EEUU, muy probablemente ligado a las grandes corporaciones, lo que daría lugar a un acercamiento tenue con el gobierno de Donald Trump; o invertir ese dinero en la mermada industria petrolera venezolana, indudablemente en este escenario, habríamos declarado la moratoria de deuda y los activos (o parte de lo que podamos rescatar) han debido venderse a un estado que pueda burlar las sanciones de los EEUU (llámese China o Rusia), por ende el rumbo que tomaría el País sería de una conflictividad retórica elevada a nivel internacional, que no le conviene al status quo de la región, mucha propaganda de gratis para la Revolución, pero internamente una paz social, por cuanto el rumbo estaría marcado por una hegemonía política del chavismo.

Por último, creo que los tiempos que vienen serán interesantes, se tendrá que fluctuar libremente el DICOM y el Estado reservarse sus divisas para sus fines, indudablemente se tendrá que subir el precio de la gasolina y de los hidrocarburos a precios internacionales, por cuanto se están subsidiando al que más tiene, lo que permitirá mejores ingresos al Gobierno Nacional para poder seguir una política económica que tildarán de neoliberal, sobre todo los ladrones que llevaron al País a este desastre, sin embargo me atrevo a decir que el futuro gobierno de Nicolás Maduro, se equiparará con el de Deng Xiao Ping por las profundas reformas que tendrán lugar.

 



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Jesús Millán


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