Despierta el gran durmiente

Imponente como cada mañana se va dejando ver la majestuosidad del guardián de Caracas. Luego de despedir con un beso a todas las aves que fueron a morar en sus ramas, pareciera abrir sus brazos para darle los buenos días a los habitantes que despiertan junto con él.

Desde temprano comenzamos a recorrer las calles de una Caracas repleta de rostros sin sonrisas en busca del costoso desayuno que nos fortalezca para enfrentar el trajinar del día. Aún no ha salido el sol y ya hay largas colas para retirar del cajero 10 mil bolívares en efectivo, porque el papel de nuestra moneda vale más en Colombia que aquí. Lo reciclan para hacer dólares falsos o lo venden más caro de su verdadero valor. Este contrabando lo realiza y permite el propio venezolano. Existe la modalidad de vender los billetes en efectivo dependiendo del porcentaje que decida el especulador. Fácil, "te vendo 30 mil billetes en efectivo si me transfieres a mi cuenta 35 mil". Negocio redondo entre venezolanos. Pueblo contra pueblo.

Por su parte el Banco Central de Venezuela reparte las pocas remesas en puntos estratégicos. En definitiva no hay efectivo ni para dar propina y por eso ahora hasta la más humilde vendedora ambulante tiene al lado de sus bolsitas de ají dulce un letrero escrito en mala letra: "si ay punto".

Casi toda la población luce desarreglada con ropa que pareciera haber perdido el color. Veo un hombre sentado y su mirada perdida me dice que algo grave está pasando. Sin embargo las calles lucen repletas de gente que van de un lado a otro viviendo y sobreviviendo. Gente decente que se topa con la crema de la indecencia. Gente que espera su luz para cruzar la calle y se enfrentan a los carros y motos que irrespetan con descaro los semáforos. Es la lucha de la conciencia contra la mediocridad y el abuso. La autoridad misma da mal ejemplo al pasar indiferente con su chapa y uniforme ante estas irregularidades sembrando más anarquía de la que ya hay.

Una joven de aspecto humilde agarra con fuerza el brazo de una señora que parece ser su madre. Reiteradas veces la anciana le pide que la suelte. Están como a punto de pelear. Ambas tienen el rostro marcado por su pobreza. La gente le pasa por un lado sin importarle su tragedia. Esa escena se repite en cada esquina y con otros actores que van consolidando el desespero colectivo. Pueblo contra pueblo.

Se consigue de todo, pero a precios sorprendentemente incontrolables e impagables. Parece indetenible el abuso de quien juega con el hambre del pueblo; de ese pueblo que se acostumbró a que le regalaran casa, trabajo, comida y que ahora en tiempos de crisis no saben ni cómo sembrar una papa, por eso se inventan mil trampas para redondear un salario mínimo el cual no alcanza para comprar un pedazo de queso, medio cartón de huevos y un kilo de arroz.

Luego de retirar del cajero los 10.000 bolívares en efectivo me desayuno con una empanada de queso y un jugo de piña por 30.000 bolívares. Atrás quedo eso de comerse dos y hasta tres empanadas con dos jugos. Además tampoco las hacen ni rellenan como antes.

Tengo que agarrar dos camioneticas para llegar a mi destino y dos para volver a casa. El precio del pasaje está por los 2.000 bolívares con tendencia a seguir subiendo. Son 8.000 bolívares diarios en pasaje. Por eso ahora se ve más gente en las calles. Preferimos caminar antes de darle el poco efectivo a quienes aumentan el pasaje cada vez que les da su putrefacta gana alegando que "los repuestos están muy caros y no se consiguen". Es cierto; no hay repuestos originales porque todos están acaparados o ya pasaron la frontera. Es tanta la miseria humana que la nueva modalidad hamponil es meterse debajo de los carros para sacarle el aceite del motor y revenderlo aunque este quemado. Quienes no se percaten del robo están destinados a perder por completo el carro una vez se haya fundido el motor.

Me subo a una camionetica por puesto y sube la adrenalina de manera inmediata; las probabilidades para que nos roben a todos los pasajeros son altas. A esto se le suma el deplorable estado del servicio de transporte público, la anarquía del conductor al manejar y el vallenato a todo volumen.

A la hora del almuerzo hay que comer en la calle porque difícilmente se puede tener algo en la nevera o en los gabinetes. Una pasta boloña puede costar 160.000 bolívares, un perro caliente 100.000 bolívares y un arroz con pollo quizás 120.000 bolívares. Estos precios cambiarán exageradamente pues al momento que este texto salga publicado ya serán más elevados porque en Venezuela todo aumenta indeteniblemente por la evidente falta de autoridad, castigo y control.

Mientras tanto la población se pregunta dónde almorzarán los impunes ladrones de PDVSA o las personas que ocupan cargos gerenciales que no cumplen con su responsabilidad ante la debacle nacional. Las inimaginables cifras de todo lo que se han robado no podrán ser jamás totalizadas aunque el Fiscal General de la República anuncie diariamente que hay orden de captura para los ya fugados corruptos que desangraron al país a punta de comisiones y empresas de maletín.

Decir recontramil millardos de billones y trillones de dólares robados ya no golpea al oído del pueblo. Se convirtió en rutina ver noticias de corrupción que solo sirven para drenar mientras hacemos largas colas para comprar un pollo en 300 mil bolívares. El hambre tienen distraído al pueblo para andar escuchando esas pendejadas. De hecho todas estas cosas que estoy escribiendo se le van ocurriendo a uno en las colas.

Si usted es una de esas personas gobierneras que les da piquiña la autocrítica es recomendable saltar este párrafo. Pero es bien sabido que las caras de los mismos burócratas de siempre van de curul en curul con su legión de adulantes eliminando las improvisadas propuestas anteriores sin proponer efectivas estrategias gerenciales a futuro que ayuden a solventar el desmadre que han creado ellos mismos en otros cargos. Pueblo contra pueblo. Lo recomendable sería "no dejar permanecer por muchos años en el mismo cargo a una sola persona". Esta orden de nuestro Libertador Simón Bolívar se debe aplicar en todos los cargos públicos, incluyendo las Embajadas, Consulados y Misiones Diplomáticas. También en nuestras fronteras hay que aplicar la estrictamente la rotación no solo de la Guardia Nacional, sino crear una poderosa coalición contra el contrabando con todas las fuerzas de seguridad del Estado, tales como Ejército, cuerpos de inteligencia, grupos comandos y policiales tipo élite. Hay que legalizar una remuneración especial para los funcionarios que incauten la mercancía que iba a ser contrabandeada con un beneficio en porcentaje por lo recaudado.

Si le da piquiña que se hable mal del burocratísmo, la improvisación y la brutalidad gubernamental de ciertos funcionarios y funcionarias, entonces usted es uno de ellos. Hay que ser objetivos y severos a la hora de hablar del Gobierno o de la oposición, porque evidentemente no todos somos iguales. Cada quien tiene sus aciertos y desaciertos. Esa prédica de "el que este libre de pecados que tire la primera piedra" es algo que debemos tener en cuenta a la hora de lanzar nuestra ya acostumbrada verborrea. Por eso si usted logra penetrar el hermético anillo de seguridad y llega al cómodo despacho donde se encuentra el asistente de la asistente para entregarle cualquier tipo de proyecto, seguramente la respuesta oficial será: "No hay recursos pues tenemos otras prioridades, nosotros le llamaremos". Estas cosas hay que decirlas, denunciarlas y asumirlas. De lo contrario seguirán ocurriendo con consecuencias muy graves. Si ocupas un cargo que te permite depurar asúmelo con patriotismo que la providencia te lo agradecerá eternamente. Recuerda que los cargos pasan y depende de ti si dejas huellas o cicatrices.

Pero no todo es malo, en plena crisis nacional el Gobierno Nacional vuelve a aumentar el salario mínimo en casi 800 mil bolívares, beneficio que aplica para las pensiones, los bonos de alimentación y los jubilados también son aumentados. Igualmente los llamados Comités Locales de Abastecimiento y Producción, CLAP. Pero inmediatamente esos planes sociales son viciados por el mismo pueblo quienes a través de la especulación aumentan de manera grosera los precios de todos los productos. El salario mínimo de 797 mil bolívares queda pequeño al lado de los 600 mil bolívares que cuesta un solo kilo de jamón. Pueblo contra pueblo. Ellos mismos (el pueblo), le sacan productos a las cajas CLAP para revenderlos en la calle por mas del 800% de su precio normal. Así se va creando un pulpo asesino con tentáculos cancerígenos que van desangrando la patria por todos sus costados. Se refleja allí la falta de un severo castigo ejemplarizante para todos esos crímenes contra nuestro país el cual tiene máscaras de gobierno, de oposición y de pueblo.

Cuando no hay autoridad crece la impunidad, los delitos y los crímenes. En este sistema tan podrido de bachaquerismo y corrupción caemos todos sin quererlo. La necesidad obliga llenar la barriga aunque sea comiendo cosas a punto de podrirse. Otros prefieren ir a la basura aunque no sean indigentes ni locos. Los más sucios son aquellos que roban el patrimonio público desde sus cargos.

Los empresarios tipo Polar también se aprovechan de la necesidad del pueblo acaparando, especulando y jugando con sus productos. Esto lo hacen con la aberrante finalidad de aumentar sus ganancias.

Los más radicales salen a robar, saquear y hasta matar por maldad. Hemos visto rateros arrancando bolsas de comida, carteras o lo que se les atraviese. No solo han proliferado los bachaqueros y los matraqueros, sino esos humildes vendedores ambulantes a quienes ahora los conseguimos por todos lados vendiendo perolitos empolvados, adornos medio rotos y ropa usada. Pueblo contra pueblo. El venezolano se roba los cables de todo tipo, generando caos en Internet y en la electricidad de todo el país. Por eso Caracas luce en tinieblas, oscura como la cueva de vampiros que se chupan su propia sangre.

Hablando de chupadores es aquí donde entran en esta redacción los principales cabecillas del brutal bloqueo mundial que enfrenta Venezuela. Eso que llamamos imperialismo es una amarga realidad. USA tiene el ojo, el gatillo y la bota puesta en nuestra Patria con el único objetivo de privatizarnos y arrebatarnos por completo nuestras riquezas naturales, minerales, animales y hasta humana a través de la muerte y la conspiración.

Estamos mas bloqueados que Cuba y lo peor es que no tenemos la conciencia y la sabiduría para enfrentar una guerra económica de tan inmensa magnitud y salvajismo. Al terminar de leer este párrafo las mentes mas frustradas chillarán como locas alegando que no hay tal guerra económica sino un pueblo hambriento que se debe respetar y una cuerda de corruptos que deben salir a través de una sangrienta intervención militar por parte de la Coalición mas poderosa del planeta. Solo la frustración, la ignorancia y la mezquindad generan este tipo de pensamientos en contra de la Patria.

Pueblo, ¿Qué pueblo? ¿Qué es pueblo?... ¿ese que compra una harina de maíz en 10 mil bolívares para vendérsela a su semejante en 90 mil bolívares? El pueblo ha sido instrumento ciego de su propia destrucción y sin embargo se define culpando a los demás por su miseria y no asume con valentía su pequeña dosis de culpa ante la crisis. Incluso emigrando a otros países se llevan ese "chip" con la viveza criolla y después de actuar de manera indigna se defienden alegando xenofobia en su contra o que nadie los quiere. Jamás las venezolanas y los venezolanos hemos sido emigrantes, todo lo contrario; nos encanta vivir en nuestro país pase lo que pase y esté como esté. Pero últimamente el panorama se ha puesto muy oscuro para creer y esperar cosas positivas en el futuro inmediato. Esto ha generado una migra masiva que pasará a la historia por la gigantesca cifra de compatriotas que hoy hacen vida por todo el mundo.

Es allí donde las Embajadas y Consulados deben proponer políticas sociales que le permitan a las venezolanas y venezolanos que viven en el exterior invertir en Venezuela. Generando mecanismos que les facilite el envío de comida, dinero e insumos a sus familiares a muy bajo costo. Facilidades de créditos para crear nuevas empresas y fortalecer los convenios internacionales con los países del Mercosur con la finalidad de brindarle todos los beneficios posibles para que retornen a su país y así todos juntos levantemos nuestra Patria. Suena utópico, pero la realidad de quienes viven en el extranjero no es color de rosas.

Ser un extranjero en estos tiempos se ha convertido en una especie de castigo silencioso. Para quienes viven fuera del país saber que sus seres queridos están atravesando la crisis más severa en toda la historia republicana no les permite vivir en paz aunque tengan todas las comodidades que aparentan en sus comentarios y fotos de abundancia y felicidad. Ser un extranjero no es fácil cuando sabemos que tenemos una tierra maravillosa la cual siempre nos ha brindado a manos llenas sus bondades. Tengo la plena seguridad que abandonar al país y dejarlo a su suerte jamás se ha cruzado por la mente de quienes agarran un avión, un barco o un bus que los separe de lo que tanto aman.

Ser emigrante es acostarse todas las noches con la esperanza de volver a pisar las calles que nos vieron crecer. Es soñar con el abrazo y el amor sincero. Es extrañar los aromas, sonidos, sabores y colores que nos llenan el alma. Ser emigrante es no tener madre, no tener hijos, no tener hermanos, no tener Patria. Ser emigrante es convertirse en un número en los puertos, fronteras y aeropuertos. Es caminar por calles prestadas e invertir donde no se debe. Es envejecer creyendo que vivimos cuando en realidad nuestra alma esta en otra parte.

Pero no todos los hijos de Bolívar son dignos de representar a Venezuela en el exterior. Están los prófugos y los auto exiliados, los diplomáticos y los hijos de papimami quienes se han encargado de mal poner el gentilicio venezolano con sus rastreras acciones. Malandros de todos los niveles que llegan tomándose fotos con la harina Pan y el papel sanitario sin importarle el dolor que le causan a sus semejantes. Eso no es patriotismo ni amor a la Patria. Piltrafas que deberían ser deportadas aunque Venezuela no merezca semejante plaga.

Las embajadas, consulados y demás misiones diplomáticas de la República Bolivariana de Venezuela en el mundo deberían ser depuradas hasta el extremo. Incluso algunas de ellas cerradas o fusionadas. La depuración debe comenzar por los máximos representantes que ya han cumplido con los años establecidos por ley en sus respectivos cargos, hasta los de menor rango pasando por los empleados locales. Son pocos los diplomáticos que defienden la causa del país públicamente en el extranjero. Muchos y muchas no aparecen ni siquiera en el directorio de la página web para cuidar el curul. Defender la República Bolivariana de Venezuela por encima de las investiduras debe ser la misión principal ante el mundo de quienes cobran en euros o dolares mientras que sus compatriotas gastan la vida en infinitas colas por 10 mil bolívares en efectivo para poder pagar únicamente el pasaje.

Tristemente al venezolano lo están mirando con malos ojos por el mundo. Esto se debe a que ellos mismos se atacan en lugar de practicar la unidad. En el exterior cada quien defiende sus propios intereses y andan dedicados a sus individualidades. Ya tienen claro que si no pagan la renta los echan, que si no trabajan no comen y que si te portas mal vas preso o deportado. Algunos se han adaptado a las leyes de cada país, otros siguen creyendo que están en la esquina de su cuadra.

Pero bueno... ya es la hora de regresar a mi casa con las manos vacías. Todos los días pienso este poco de cosas mientras hago una, otra y otra cola. ¿Qué otra cosa puedo hacer sino pensar y pensar para poder drenar? Aunque hasta pensar se ha convertido en un riesgo grave porque se han incrementado sorpendentemente los accidentes cerebro vasculares y los hospitales están sin infraestructura, equipos, medicamentos y hasta sin ética profesional. ultima

Ya voy llegando a casa. Lo último que quiero compartir con ustedes, y con esto cierro, es que me gustaría aumentar el precio de la gasolina por encima de lo que cuesta en Colombia, es decir, si en Colombia un litro de gasolina cuesta 2.253 pesos (menos de un dólar), aquí en Venezuela cueste al equivalente de 2.254 pesos: (10.000 bolívares por litro), para ver si así le sigue resultando el maldito negocio que tienen en Colombia desangrando nuestro país.

Hasta aquí llego escribiendo, dudo que todos los que comenzaron a leer este texto hayan llegado hasta aquí. No dije nada extraordinario aunque sea lo que sea que haya escrito me van a adversar, criticar y fusilar porque así es el venezolano y la venezolana de ahora. En este país quien no se anda quejando, se anda lamentando. Anda chismeando, criticando, mentando madre, robando o trabajando decentemente pero neutral nadie.

Tristemente hemos perdido por completo la conciencia. Será el tiempo quien nos reclame despertarla, renovarla y mantenerla fuerte. Hace falta mucha fortaleza, dedicación, sabiduría, amor y conciencia para convertirnos en los verdaderos hombres y mujeres que reconstruyamos la patria de todos y de todas.

Ya llegue a casa... no hay agua, ¡pero hay esperanzas!

El autor es: Artista Plástico de la Republica Bolivariana de Venezuela

elranchitocruz@hotmail.com



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